Éste es el Espíritu (I)
Probablemente, el único blog escrito por una mujer que jamás hablará de zapatos.
29 de junio de 2006
25 de junio de 2006
"Kurt Cobain era un julai y su mujer una zorra vendida" (la frase no es mía)
10 de junio de 2006
Los frikis de mi vida (I): La Mano Negra


La Mano Negra tenía una letra horrible y había perdido el tren de las nuevas tecnologías. Eso explica que nos pasara las tablas con las clasificaciones y características bioquímicas escritas guarramente a mano. Que digo yo que si un enano se puso a escribir en el diario justo cuando estaban derrumbando las putas puertas de Moria, y se le pudo leer, más tiempo tendría ella para currárselo un poquito. Eso fue antes de Navidad y yo me vi partiendo nueces y pasándo las tablas a limpio para poderlas memorizar. Debí poner cara de Sísifo al que los dioses le cambian su roca por una más grande. Y la Mano Negra me pegó unos golpes en el brazo con muchos muchos newtons de fuerza y me dijo ¡”y tú no me pongas esa cara!”. Bueno, señora, pero no me descoyunte.
Su historial médico de índole microbiana ocupaba muchas páginas, que nos fueron pormenorizadas. Como buena cronista, dejé constancia escrita de sus patachungos bajo el título “Historia de una inmunosupresión”. La lista incluye: anginas contagiosas, fiebres reumáticas, tifus, cistitis, estreptococos en los dientes, colitis y otras diarreas. A cálculos en el riñón (“y qué cálculos”, nota de la autora), alergia al melón y al chocolate.

Una vez hizo una pregunta al Meni. La de la frigidez no, otra. El Meni era un jevi semi autista cuyos pelos le hacían parecer una menina. De ahí el Meni. Se sentaba más atrás, con el Machoman (AKA Thordiosdeltrueno, Cleopatro, Devilman, Apatillaman, Thunderman y Peque), el Caballoman y el Rollero (data not shown). Cantábamos a Dylan cuando le veíamos pasar (“Jou meni taims”...) y el “looof is a meni esplendor zing”...”¿Tú, cómo te llamas?”. “Dani”. ”¿Cómo?” “Dani”. “¿¿Cómo??” Y con la mano la piba se doblaba la oreja hacia dentro, en un gesto que provocó imitaciones mil. “DANI”. Y la voz del Meni era pétrea, cavernosa, australopitecoide. Pobre Meni.
Antes de los exámenes la Mano Negra trajo a clase una bolsa de caramelos y nos los repartió. Para endulzarnos la vida. Ella los necesitaba más que nosotros. Aunque saqué la mejor nota de la clase en el examen (bendita membrana celular) no me puso una matrícula. Según me dijo cuando la visité en su despacho, alejado del departamento para que pudiera regodearse a gusto en sus mascullaciones de marginada incomprendida, no merecía una matrícula una nota tan baja. Una gangrenita la daba yo.
Me gustaban los coquitos. Y más que croquetitas yo hubiera dicho choricitos. La microbiología hubiera podido ser bonita, pero una mano negra lo impidió.
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