28 de mayo de 2006

Impagable columna de Josep Maria Espinàs, que viene a contradecir las leyes naturales y el refranero español y demuestra que la edad no va necesariamente ligada al mejor conocimiento de las costumbres del mundo.
”TIEMPOS DE BESUQUEO GENERAL”
Una amiga me ha hecho ver que besar se ha convertido en una costumbre cada vez más extendida".

Quien tiene un amigo tiene un tesoro. Es bueno contar con alguien que te visite en tu monasterio de clausura de la orden de los Extraterrestres Miopes y te informe de las nuevas tendencias sociales, como los pirsins clitorianos y saludarse con dos besos; este último, un hábito incivilizado del que no se tenía noticia hasta ahora.

"Para muchos ya es una rutina. La amiga está un poco cansada del besuqueo sistemático e injustificado, y estoy de acuerdo. "
Pese al discreto anonimato del que hace gala el artículo, sospecho que esa “amiga” debe ser la Reina, por ser ella la que más motivos tiene para quejarse.

"Que un futbolista que acaba de ganar la Copa de Europa dé un beso en la mejilla de la Reina no solo me parece absurdo porque se trate de la Reina, sino porque el futbolista no tiene ningún trato de confianza con esa señora. "
Es que el protocolo cada día es más flexible. Debió pensar el buen hombre “con la cantidad de millones que cobro, ¿para qué me voy a andar con zarandajas”. Ya lo dijo Quevedo: “Ante los nobles no me encojo, si es de buena sangre el rey es de tan buena su piojo”.

"Yo he visto en una reunión en la que había una consellera del Govern cómo algunos de los asistentes la besaban --y discretamente, eso sí--. O sea, dar un beso se ha convertido en una forma mecánica de saludo. "
Raro que llamándose Espinàs al articulista parezca que se haya criado en Vladivostok. Jodidos guiris.


"Si no me equivoco, las mujeres no suelen dar un par de besos a los hombres que les presentan. Me da la impresión de que las mujeres ni dan besos ni les gusta que las bese alguien a quien no conocen mucho, o nada. "
Yo no se con qué clase de elementas se junta este buen hombre. Frígidas cigomáticas. Unas antiguas, eso es lo que son.

"Creer que dar un beso es un acto de cortesía es abusivo. "
Cuidado, la frialdad anglosajona acecha. Primero fue pensar que es malo coger en brazos a los niños. Ahora no podemos arrimar las mejillas. El racanismo dermatológico y la alergia al contacto físico puede llegar a dominar el mundo.

"Un beso no puede ser un acto socialmente rutinario, un beso tiene que ser un acto intencionado. Y cuando digo "intencionado" quiero decir que tiene que significar algún tipo de sentimiento: amistad, afecto, agradecimiento, compasión en una situación dolorosa, alegría compartida en un momento feliz. "
Eso!! Es que hay que hacer país. Los españoles cuando besan es que besan de verdad. Te pueden dar un beso de hermano, te pueden dar un beso en la mano, pero un beso de amor no se lo dan a cualquiera.

"Una personal complicidad que puede establecerse entre hombres y mujeres, hombres y hombres, mujeres y mujeres. "
Ni complicidad ni hostias, la confianza da asco. Ni besos ni manos ni nada, mariconadas las justas. Una miradilla de reojo y un “hola” entre dientes y va que chuta, lo demás sería abusivo. Los besos hay que dejarlos para cuando estemos follando, tras preguntarle al otro, de usted, que si ya hay motivos para suponer una complicidad..

"Si no existe una justificación concreta, sospecho que hay bastantes mujeres que no se sienten demasiado cómodas ante la moda del besuqueo universal. "
Bueno, debo reconocer que yo también conozco a algún impotente y a alguna frígida zigomática. Raritos.

"Digo sospecho, porque los hombres no tenemos, en general, la experiencia de ser automática y espontáneamente besados por las mujeres que nos presentan. Corresponderíamos al beso con cierta rigidez."
Repito. ¿Con qué clase de elementos se relaciona este hombre? Deben ser más estirados que Data de Star Treck. Quizá ante el beso espontáneo de una desconocida responden con rigidez, pero con otra clase de rigidez, localizada.

"Creo que va desapareciendo la costumbre de darse la mano como saludo amistoso. "
Habrá que llamar a al UNESCO entonces para que lo declare pronto Patrimonio Cultural Universal y se mantenga a base de subvenciones.

"Ahora nos saludamos con besos. Pronto, quizá, cuando nos presenten a una mujer nos estrecharemos contra ella con un abrazo de final de película. Y cuando la dejemos libre y pueda respirar, podrá preguntarnos: "¿Y, usted, cómo se llama?".

¡Bésame, Rappel!.

25 de mayo de 2006

Pakistán es una república situada geográficamente a 30º 00' Norte y 70º 00' Este, bordeando el mar de Arabia. Cuenta con una superficie (o sufisie) total de 803,940 km², pisados por 155 millones largos de personas, a dos sandalias por persona, eso hace un total de 310 millones y pico de sandalias. El 97% de sus habitantes son musulmanes, y el 48% habla punjabí, pero no dispongo de datos sobre cómo se dice cagüensuputamadre en punjabí cuando un pakistaní pisa una mierda con las sandalias. Esa laguna de información se debe a que todos los pakistanís que me han buitreado no me hablaban en punjabí.
De hecho la mayoría se limitan a mirarme fijamente sin más, con ojos y sonrisa de comerciante tasando cachemir. Luego hubo uno, más vivaracho que el resto, que me siguió en el metro cuando yo me dirigía no sé donde. Se subió tras de mí, se sentó delante mío y se puso a restregarme sutilmente los barrillos que le quedaran del Indo contra mi tobillo. Si esa es la forma de coqueteo que tienen en Islamabad, al menos podían lavarse los pies. Porque ese tío se había llevado parte de la reserva petrolífera de su país cuando emigró.
Pero al menos no era un brasas. Para derretir las nieves eternas del K-2, la brasa que me dio uno cuando yo estaba frente al Arise, con una jaula de hámster al lado (with a hamster inside). No me preguntéis qué hacía yo frente al Arise con un hámster: ya lo hizo el pakistaní. Los pakistanís que se me acercan tienen una edad ¿eh? Si al menos tuvieran aspecto de superar los cástings de Lollywood (Lollywood es el equivalente pakistaní de Bollywood)..., pero no. Dale que te pego a la sin hueso y sólo me dio un buen consejo: que cuidara del bolso, que el barrio era muy malo. Gracias, pero vete a por pan al Karakorum, majo.
El que fue tremendo fue el de Plaza Cataluña. Ese día había un buitre sobrevolando la plaza y las palomas no salieron huyendo. Lo vi venir cual caravana comercial por los llanos del Balochistán. Yo estaba hablando por teléfono, with the maromo precisely, y no pude alargar la conversación lo suficiente para evitar que viniera a presentarse con gran corrección. ¿Dónde están los terribles terremotos asiáticos, que abren grandes grietas, cuando se les necesita? En realidad era entrañable: me explicó, sin circunloquios, que él no era hombre metido en drogas ni se juntaba con mala gente, que era un trabajador de bien. Creo que me estaba insinuando matrimonio, pero yo no estuve receptiva.
Los pakistanís y yo, yo y los pakistanís. ¿Será mi cabello negro virgen de mechas, que queda muy a lo pashtún? ¿Serán los grandes ojos? ¿Me pareceré a alguna actriz de su país? Al menos me queda el consuelo de que no debe tratarse de una actriz porno. ¿Será que no se acostumbran a las europeas huesudas? ¿Tendré pinta de gustarme el kebab? Yo me siento muy halagada, pero deben comprender que salga huyendo, porque lo único que me hace gracia realmente de su país es que Peshawar rima con Manowar. Pero piececitos, no.

17 de mayo de 2006

Los pecados capitales, según Angainor

ORGULLO: no ceder a los embates de la masa neoburguesa convencionalista e hipócrita, o al menos intentarlo.
AVARICIA: debo reconocer que me cuesta gastarme 35 céntimos en un chocolate guarrero de máquina cada día, y en un té después de comer (70 céntimos si es con hielo) ya ni os cuento. Es lo que tiene ser probe.
GULA: con la mano en el corazón, sólo me pillo un chocolate guarrero de máquina o un té cuando me da el bajón de azúcar. O sea, a menudo.
LUJURIA : simpático grupo de heavy metal segoviano liderados por el inefable Óscar Sancho.
PEREZA: estoy escribiendo en el blog en vez de estar currando, con eso lo digo todo.
ENVIDIA: al principito le ponen una casa y yo estoy aquí perdiendo pelo por conseguir una. Más que nada que Dios es un incompetente que da bragas a quien no tiene culo.
IRA: es lo que siente una ex-becaria de investigación, pero aún doctoranda, cuando lee gilipolleces en los periódicos del estilo: “Catalunya entra en la champions científica” por la dichosa inauguración oficial del PIBB (Puto Infierno de Becarios Borregos) o que la frase de Unamuno “que inventen ellos” es cosa del pasado, cuando están los Precarios comiéndose los mocos y matando a su madre para conseguir una beca de post-doc en el extranjero, o que se va a crear el Centro de Regulación Genómica, cuando lleva en marcha más de 3 años, o que Barcelona será la joya científica de la Europa del Sur. Los cojones. Y luego esos articulillos recientes sobre el origen africano de la Humanidad...”Las pieles más claras son simplemente el resultado de una adaptación al frío y a la menor radiación solar”...Lamarck sigue vivo entre nosotros. Y perlas estilo “el ADN mitocondrial, que se transmite de madres a hijas, y el cromosoma Y, el equivalente entre padres e hijos”...Por favor, que alguien le diga a los periodistas que se hagan torneros fresadores, que hacen más falta. Les daba yo así con la mano abierta.

14 de mayo de 2006

Primero fueron los metrosexuales: hombres muy preocupados por su aspecto físico, que gastaban mucho dinero en potingues, seguían escrupulosamente los dictámenes de la moda y a los que sólo la heterosexualidad protegía de la pluma. Urbanitas y conscientes de su lado “femenino”.

Pero como ya decían los clásicos aquello del “in medio virtus”, pronto aparecieron los übersexuales: un tipo de hombre a medio camino entre el metrosexual y el gañán ibérico, con el toque justo de sensibilidad, vanidoso y de aspecto maduro. Un dandi que no pierde su masculinidad.

Pero no me ha llegado noticia de que alguien barrunte alguna desviación en el comportamiento que se supone de una hembra. Es decir, de lo expuesto anteriormente se colige que un hombre se escora hacia su lado femenino cuando se preocupa mucho por su aspecto físico y sigue los dictámenes de la moda. Es decir, que el núcleo de la feminidad ya no está en el clítoris, ni en el útero, ni en el hipocampo, si no en lo mucho que brille el pajarito de la VISA.

Para compensar semejante discriminación y vindicar que entre el género femenino también existe diversidad propongo un nuevo arquetipo sexual para las mujeres: las normosexuales (a falta de denominación mejor). En un alarde de atrevimiento las considero más “normales” y equilibradas que las fashion victims. Un perfil de mujer que aún no se sabe si está condenado a desaparecer o prosperará en el futuro (va a ser que no) y cuya filosofía de vida puede resumirse en los siguientes puntos:

*Se consideran femeninas porque son mujeres. La feminidad no es una meta, es algo que ya poseen, por lo tanto no creen que haya que realizar ningún esfuerzo en conseguirla ni mantenerla, y tampoco en hacer que los demás la admiren. Y desde luego no tiene nada que ver con los tacones.

*Las irrita que por no llevar ropa fashion las llamen camioneras, las crean poco maduras para su edad o sospechen de su inclinación sexual.

*Sólo compran revistas “de mujeres” muy de tanto en tanto, y cuando regalan algo que les interesa. Por ejemplo, un neceser o un paraguas: por 2,50 o 3 euros no se puede pedir más. Luego hojean la revista, miran al cielo y la tiran.

*Con frecuencia sienten que los publicistas ignoran su existencia.

*Se las llevan los demonios cuando en algún suplemento de moda pretenden hacerlas creer que no es desproporcionado gastarse 300 euros en unos zapatos o un bolso.

*Su presupuesto anual para actividades culturales es notablemente superior al presupuesto para peluquería. Ser morenas no les supone un inconveniente. Hacerse mechas no es prioritario.

*Consideran que los precios que piden por los productos de belleza son una obscenidad, sobretodo teniendo en cuenta que son auténticos timos.

*Se les cae la gotita por la sien cuando ven a alguna conocida, de esas que consideran ir al gimnasio una obligación moral, llamando al ascensor para subir un piso.

*No se sienten culpables por ponerse falda corta aunque tengan los muslos gruesos.

*Jamás suscribirían la frase “para estar bella hay que sufrir”. En cambio tienen observado que por mucho que se vistan con arreos de caballo, las hay que siguen siendo unas auténticas mulas.

*Están seguras de que el hombre de su vida no las verá menos deseables por verlas con un jersey usado, las ingles a medio depilar y despeinadas después de un día de trabajo.

*Sienten que no encajan demasiado entre la fauna que compra en el Oysho y el Women’s secret.

*No se retocan el maquillaje dos veces cada hora.

*Si hay que sentarse en la hierba con falda blanca, se hace. Si se rompen las medias, pues se rompen.

*Se aburren, se irritan, se enfadan, se cabrean, se molestan, se ofuscan, se incomodan, se impacientan, se indignan, cuando se ven atrapadas en una conversación sobre zapatos, trapitos y esteticienes que dure más de 10 minutos.

*Las conversaciones sobre lo cabrones que son todos los hombres y lo bueno que está ese tío tampoco suscitan su interés.

*Creen que la moda es el estilo de los que no tienen estilo y van con las pintas que a les apetece independientemente de la tendencia del momento.

*Cuando llega el verano no caen en una espiral de dietas y lamentaciones sobre lo mal que les queda el bikini del año pasado.

*Cuando comen chocolate no se les suele pasar por la cabeza ningún pensamiento acerca de las calorías y la celulitis.

*La decoración de su casa no las estresa. Son capaces de vivir en una casa sin cortinas durante prolongados espacios de tiempo.

*No se molestan en conquistar a un hombre al que sólo le gusten las chicas-maniquís.

Y sobretodo, una true normosexual cree sinceramente en estos preceptos, no como esas pseudopijas que dicen que no son superficiales pero que luego manchan las bragas cuando pasan delante del escaparate del Berschka.

4 de mayo de 2006

Se debaten en lucha fratricida mi faceta de azote de los verdecillos culturetas y los ecologistas de medio pelo y mi deseo de no convertir mi blog en una sucesión de quejas indignadas hacia las tonterías que aparecen en la prensa. Creo que temporalmente convivirán un tiempo.
Siento el precedente con la entrevista a Javiera Rulli (bióloga, como la de las patas de pollo) aparecida el 25 de abril de 2006 en el Periódico. Comentaré las respuestas de la inefable señora. Sus intenciones son buenas, pero le fallan los modos, como siempre.


"El super está surtido de yogures, queso carne, galletas y zumo enriquecidos con soja. Pero Javiera Rulli, bióloga y ecologista, suscribe una idea chocante: "la soja mata". Sostiene que no sólo perjudica a la salud sino que desertiza el campo y corrompe a las autoridades en Latinoamérica. Veterinaris sense Fronteres la ha invitado a participar en el Tribunal Popular de la Soja, que se celebró el miercoles 26 de abril de 2006 en la Facultat de Ciències de l'Educació de la UAB. "
Convendria empezar aclarando que no me fio ni un pelo de estas entrevistas escritas de los periódicos (y concretamente las del Periódico) y menos las que contienen titulares como “la soja mata”. No sé si lo hacen para crear conversación, porque es de mucha risa, para cabrear a los lectores expertos en el tema, porque el entrevistador quiere ser despedido o para qué. ¿Te ponen buena nota en la facultad de Periodismo si presentas algo con un titular que diga “la soja mata”? Habría que solicitar una revisión urgente de los planes de estudio de esa licenciatura. O a lo mejor no, a lo mejor sí es cierto que la entrevistada dijo esa frase así, independientemente del contexto, tal cual, porque ya se sabe lo aficionados que son estos verdecillos culturetas a las frases lapidarias, que venden mucho.
La soja mata y si seguimos investigando, podremos relacionarla con la muerte de Kennedy. De hecho parece ser que la peste de 1348 vino en un barco cargado de soja transgénica.

"-¿Tan mala es la soja? -Se la ha mitificado como un producto medicinal. Se suele apelar a la cultura china, cuando en China jamás se ingirió tanta soja junta. Además, ellos comen tofu y miso, que es la soja fermentada. Y encima, nunca es transgénica. "

Es cierto que se la ha mitificado: la publicidad es lo que tiene, que exagera mucho las cosas. Pasa con todo. Pero me consta que en la bibliografía médica los beneficios y perjuicios de la soja se están estudiando sin mitificación alguna, y la información está allí para quien la quiera ver. Si alguien ha pretendido vender sibilinamente y con engañifas los asombrosos beneficios de la soja es la industria, no los expertos en nutrición.
La pobre mujer empieza metiendo la peana en cenagales, pasando de los mitos a la China, a la cantidad de soja consumida y a mil cosas más. Yo soy buena persona y creo que es el entrevistador el que, al transcribir las frases, las ha amachambrado de mala manera. O eso o es que la entrevistadora es una verdecilla cultureta que va de listilla.
Por lo visto, el problema es la cantidad de soja que se consume y la manera de consumirla, no la soja en sí. O sea, que debe ser que los Chinos tomaban un pelín de soja una vez al año, como si fuera jamón Cinco Jotas, no como los occidentales, que somos unas bestias consumistas y nos inflamos a toneladas y toneladas de soja al día. Yo misma sin ir más lejos, en compañía del maromo, me pulí medio frasco de salsa de soja en un buffet libre japonés, sin contar los brotes de soja de los tallarines. Si me quedo osteoporótica antes de tiempo o al maromo le deja de salir barba lo achacaré a eso. No me extrañaría que me saliera una tercera teta. No se puede ir así por la vida, consumiendo alimentos enriquecidos con soja en brutales cantidades.
Todo eso de que el tofu es un producto básico de la dieta oriental china y especialmente japonesa, presente en infinidad de platos, es falso: ¡si apenas lo prueban los pobrecillos!. Na, si no comen casi nada de soja los pobres. Y la sopa de miso la toman de pascuas a ramos, vamos, sólo en las fiestas de guardar, como saben bien todos los interesados en cultura popular japonesa y china.
Luego la tipa dice que lo que pasa es que la soja la tomamos sin fermentar (se referirá al miso, que no al tofu). Podría decir que los equivocados son los chinos, que la fermentan y la soja pierde propiedades, pero no, el problema es la no fermentación (en Oriente se consume la soja fermentada para hacerla más digestiva; quiero decir que consumen fermentada la poquisisísima que consumen).
Finalmente, desenvaina la palabra más afilada con la que se defienden los verdecillos culturetas, esas acelgas del medio ambiente: “transgénico”. No hace falta ser un experto en genética molecular para darse cuenta de que si algo es transgénico, es pernicioso, satánico y de Carabanchel. La verdad, esta gente es tan previsible que cuando lees una entrevista a alguien del ramo dan ganas de montar una porra para ver cuántas frases tarda en soltar un “transgénico”.
Obsérvese además que da por sentado que el 100% de la soja que forma parte de la alimentación humana (¿o se supone que argentina? ¿o se supone que europea?”) es modificada genéticamente, aunque luego matiza los datos (no los pongo en duda).
Por lo demás, el tema de la soja mueve montañas de palabras en Argentina. Es el nuevo coco de los ecologistas, aburridos de tanta central nuclear. La verdad es que tienen un follón importante allí con este tema, por el volumen de cultivo que supone. Así que no es un tema baladí.


-Algún beneficio tendrá ¿no? -La soja tiene un alto contenido proteico y fitohormonas. Es aconsejable cuando se atraviesa la menopausia, porque las fitohormonas son parecidas a las hormonas femeninas. Pero no hay que dársela a los niños menores de 5 años ni a las embarazadas. Además, la soja tiene un inhibidor de calcio, zinc y hierro, importante para el crecimiento.

Eso es cierto. La fermentación y el calor, cuando actuan sobre la soja, destruyen esos “inhibidores”. Por lo visto, la industria no debe de calentar jamás la mal llamada leche de soja antes de su comercialización. Curiosamente, los radicales veganos sí que ofrecen dietas con soja a embarazadas y niños, por su riqueza en proteínas vegetales. Y es que en la lucha por la supremacía universal de la Verde Verdad la guerra de datos y cifras es sangrienta, no se respetan ni entre ellos. Por lo demás sí, preocupante la tendencia de los pediatras actuales, tan enterados ellos siempre, de recomendar zumo de soja en vez de leche de mamífero, ya sea vaca, ya sea humano, ya sea leche humana artificial. Presiones de la industria, lamentables pero cotidianas.


-Pues andamos ensojados. -Ingerimos soja en todas partes! En el filete del almuerzo -la ternera come forraje con soja transgénica-, en el yogur de la merienda, en el café con leche...No sabemos qué nivel de hormonas femeninas consumimos!

“Dime qué comes y te diré quien eres”. Tengo una interesante teoría que entronca con la de esta señora: la causa de la Guerra Civil española es que la gente comía mucho jamón procedente de cerdos alimentados con sobras familiares y claro, la basura engendra basura de espíritu. Es verdad universalmente conocida que los nutrientes que consumen los animales (pero no los que adsorven las plantas, que esas están libres de todo mal) luego pasan traicioneramente a nuestro organismo. Vamos, que están las moleculitas de soja escondidas entre las fibras musculares de ternera, bien protegiditas, jijijiji, esperando causarnos una barrabasada. Atraviesan el estómago y ZACA. Las hormonas femeninas andan por ahí, escondidas, esperando hincarnos el diente, están por todas partes...
Esta señora no aporta datos claros y confunde churras con merinas, ofrece mensajes apocalípticos, confusos... No está informando, está asustando. Pregunta: ¿las hembristas se enfadarán por la mala prensa que se está dando a las hormonas femeninas?

-¿Eso significa que los pechos...? - En Argentina, donde el 45% de la agricultura está dedicada sólo a la soja, se distribuye en los comedores populares. Así, un niño desnutrido que se alimente de soja, ingiere el equivalente a dos pastillas anticonceptivas diarias. Para desactivar eso, habría que cocinar la soja durante tres horas. Pero apenas disponen de gas. Le dan un hervor y a la mesa. Hay un alto registro de niñas con pechos y menstruación! Y la osteoporosis empieza a afectar a los jóvenes.


El entrevistador oye hormonas femeninas y ya piensa en tetas. Muy freudiano. Por lo visto no debe saber que él también produce hormonas femeninas. El dato del niño desnutrido está sesgado evidentemente: debe aclarar cuantos gramos de soja y exclusivamente de soja debe consumir para que ingiera el equivalente a dos pastillas anticonceptivas diarias, y si los efectos de la soja no son compensados con los demás alimentos que deben dar en los comedores populares (que alguno más darán , madre mía). Por lo demás, estoy con esta señora: antes la muerte por inanición que ingerir muchas hormonas. Moriremos con los sujetadores puestos. Le falta también aclarar la edad de “las niñas con pechos y menstruación”, y descartar cualquier otro factor para justificar que la temprana edad de menarquia de las sudamericanas en general desde siempre, comparadas con las europeas, se deben exclusivamente al consumo masivo de soja y no a otros factores. Falta la comparación con casos controles: otras poblaciones de niñas que se alimenten casi exclusivamente con soja. Por último mete la osteoporosis de por medio sin dar datos sobre edades ni dieta, como si solo dependiera de la soja. O ha dado esos datos y el entrevistador los ha eliminado por problemas de espacio, que eso me lo creo también.

-¿No es usted algo catastrofista? -No. La sociedad del petróleo está dando paso a la sociedad de la soja. Es un artículo industrial con el que se hace forraje, pintura, lácteos, ecodiésel. Resulta muy útil para las corporaciones. Además, la soja que consumen en España a través de la carne y la leche es transgénica...

Nooooo, no es catastrofista. Pero cuando llega a casa escribe una línia de su Apocalipsis según Greenpeace. Además la soja vota al PP. Dan ganas de dejar de leer la entrevista ante tanta estupidez y salidas de olla. Digo yo que si no nos hemos vuelto sirenitas después de años consumiendo carne de animales alimentados con piensos fabricados con harina de pescado y mil guarreridas más, no nos saldrán tres tetas en la chepa por comer leche de vaca alimentada con forraje de soja.
Verdaderamente, son ganas de crear miedo y buscarle tres pies al gato, o tres hojas a la soja.


-Alto. ¿Toda la soja que llega aquí es transgénica? -La que llega a Catalunya procede en un 43% de Argentina; en un 35% de Brasil; y en un 23 % de EEUU. Las de Argentina y EEUU son transgénicas. Y un alto porcentaje de la brasileña está contaminada de fungicidas, herbicidas y fertilizantes.

Obsérvese que en ningún momento se pone en tela de juicio la malignidad de los transgénicos. Lo de la soja contaminada brasileña es para dar la puntilla. Yo, como me he comido manzanas sin pelar ni lavar y no me he muerto soy impasible ante la contaminación por fertilizantes. Pues anda que si nos ponemos a mirar todo lo que comemos, madre mía. Me preocupan más las manos del que me prepara el bocata de lomo con queso que la soja brasileña. Ellas sí que pueden matarme.


-Entonces, ¿quién se ha sacado de la manga que es tan beneficiosa? -¡La industria! La soja es un modelo de agricultura industrial. Se basa en un consumo de semillas procedentes de corporaciones, con consumo de herbicidas de corporaciones, con maquinaria de alta tecnología de corporaciones... Es una agricultura sin agricultores. Sólo se neesitan dos personas para 500 hectáreas. Se fumiga desde avionetas. Sólo requiere tierra y más tierra.

Hombre, es que ya se sabe que es pura mercadotecnia lo de los productos con soja, lo sabe hasta el tato, que no se apunte el tanto. Las multinacionales no son ONG. Pero en la facultad de Periodismo deben de enseñar que de tanto en tanto hay que dejar patente un toque naïf, no vaya a ser que se pierdan los lectores limitaditos.

-Empiezo a ver que ése es uno de los problemas... -La base del forraje que alimenta a cerdos, gallinas y vacas en Europa y China es la soja que viene de Latinoamérica. Ustedes no la ven, pero la consumen. Y eso mata al payés, pero también nos mata a nosotros, porque ocupa nuestras tierras agrícolas. Argentina era productora de arroz, maíz, carne...Pues hoy tenemos que importar lentejas de Canadá, leche de Uruguay...Y como el precio de la soja se determina en la Bolsa de Chicago, la demanda es cada vez mayor, y la avaricia, también.

El viejo tema de la falta de trabajo de los pequeños agricultores. Éstos si que dan pena y no los lisiados de Plaça Catalunya. El paro mata, miradme a mí, que estoy virtualmente en paro y con escasas perspectivas profesionales y aquí ando agonizando . Luego está el problema de las sociedades no autosuficientes. A diferencia de la aldea pitufa, Argentina no es autosuficiente, y está obligada a exportar e importar alimentos que no cultiva, o no cultiva en suficiente cantidad. Estos argentinos mira que son raritos ¿eh? A ningún otro país le pasa.


-¿Se cometen muchas tropelías? -Sí. La soja está desforestando el norte de Argentina, Paraguay, el Matto Grosso (Brasil). Eso agrava el conflicto por la tierra y provoca corrupción. Los que más tajada sacan son las exportadoras cerealeras, que son corporaciones extranjeras. Están drenando el Panamá, para poder sacar la soja desde el Matto Grosso.

Por supuesto, todo eso es cierto. Y es que las grandes superficies agrícolas tienen que buscarse su sitio, a diferencia de los pequeños agricultores y ganaderos sudamericanos, que llevan siglos y siglos trabajando sobre las piedras, y nunca nunca nuuuuuunca han practicado la deforestación para conseguir terrenos.


-¿Es como la fiebre del oro? -Sí. El sur de latinoamérica da ganas de llorar. Es un desierto tóxico y verde. ¡Hay 15 millones de hectáreas de soja en Argentina! Y avanza con violencia entre las comunidades campesinas. Los sojeros intimidan, desalojan y matan para conseguir más hectáreas Van desplazando al pequeño productor hacia las ciudades, pasando a engrosar los cinturones de pobreza.

Lo del desierto tóxico y verde que avanza con violencia es la monda. ¡Que descripción más gráfica! Tiene hasta valor literario. Por lo demás nada que no sepamos: los 6500 millones de personas que somos seríamos más felices y mejor alimentados con pequeños huertecitos, y encima no tendríamos problemas para llegar a final de mes. Se solucionaría la pobreza en el mundo, sólo hay que saber un poco de historia para ver que en siglos pasados, cuando la agricultura era ecológica, no existía la pobreza y estábamos mejor nutridos que ahora. Nuestro estupendo estado de salud nos garantizaba una vida larga y saludable, sin osteoporosis y sin cáncer. Y Hollywood ha comprado la historia de los sojeros, van a hacer un par de películas con Schwarzenegger de prota, con muchos tiros y helicópteros y persecuciones y matanzas.


-¿Qué sugiere que hagamos? -El consumidor europeo tiene mucho poder. Debe empezar a consumir lo local, rechazar toda esta ganadería intensiva y los productos que derivan de ella. Cuestionar la soja. Desconfiar de los productos que lleven aceite vegetal y lecitina. Ir a la distribución directa. Comprar la leche y la carne en al vaquería...

Yo propongo al consumidor ser racional, estar bien informado, no consumir productos de moda que no sirven para nada, gastar el menor dinero posible en alimentos de calidad, los compre donde los compre, no hacer caso a tiparracas como esta y preparar la escopeta con posta lobera por si tu niño enferma de al beber leche de las vacas de la tía Engracia sin pasteurizar. Nada de hervir la leche durante horas. Gastamos mucha energía y luego vienen a abroncarnos otros verdecillos culturetas. Además la leche de vaca también mata.


-Es que lo local suele ser caro. -Lo barato puede ser basura.

Esta entrevista sí que es basura. Anda y que se lo cuente a los japoneses a ver si hacen una peli de miedo. The soja-ring. Tiemblo. Será el exceso de fitohormonas. Me vigilaré la regla.

24 de abril de 2006

Yo odio. En un mundo donde estás socialmente presionado a relacionarte con todo el mundo, escribir los plurales con arroba, vestir pijo y comprarte buenos coches, el odio es un valor desprestigiado, una palabra enmohecida, como el honor o la virtud (a la palabra Amor no le han salido hongos pero a su significado sí; convendría preguntarle al señor Hollywood).
Comúnmente se considera que el Odio es un defecto y no un sentimiento positivo, y que ha de ser evitado, o cuando menos, reconducido hacia sentimientos más constructivos o dilapidado bajo una capa de Perdón. No me opongo a ninguna de estas dos últimas válvulas de escape, que son síntoma de voluntades férreas y envidiables, pero sí a que es un defecto o un sentimiento negativo, o que hay que evitarlo. El Odio es como la ansiedad o la pulsión sexual; tiene una razón de ser, una causa, es un indicio y una señal de nuestro cuerpo que hay que atender. Más que un veneno, yo creo que el Odio es un emético, que te ayuda a vomitar un alimento que puede ser nocivo. Una persona o cosa en forma de alimento que has tenido que consumir y cuya digestión es imposible. Por lo tanto, expulsarlo es terapéutico.

¿Son feas las montañas, que surgen de los choques entre las tierras?
Desear el mal a quien te ha hecho daño me parece tan natural como tener simpatía hacia quien te comprende o amar a quien te ama. Incluso recomiendo esperar a experimentar el “odio a primera vista”, sin que haya mediado conocimiento profundo entre las dos personas. Odiar sólo con la vista, con las feromonas, devolvernos la animalidad. Y es gratificante sentarse a explorar esas emociones profundas, latinas.
El Odio es como el enamoramiento: a menudo se desvanece por sí solo y queda el desdén y la indiferencia, que son sentimientos tibios y pobres, una pálida sombra de lo que fueron, pero que están mejor aceptados socialmente. Sólo a veces el Odio perdura a lo largo del tiempo, aunque la rutina le haga perder su brillo natural y se empiece a dudar de su supervivencia.
Otras veces el Odio es como la pasión o como el fuego, y estas veces son las mejores, porque cuanto más te hierve la sangre, más te sientes vivo, y magnífico, y terrible, y sacas de su jaula todas las imaginaciones sórdidas que habías ido acumulando. ¡Y que novelesca coincidencia que de los más hondos amores surjan los odios más enconados! ¿Se necesita más demostración de que Odio y Amor son dos caras de la misma moneda?
Hay gente que no odia: ¡pobres afortunados! Les han hecho poco daño. Cuando a un perro le han dado palizas brutales en el pasado, y ve a una persona con un palo en la mano, pueden ocurrir dos cosas: que se achante, o que gruña. El que gruñe odia: es una cuestión de supervivencia, de defensa de la propia integridad. ¿Debemos achantarnos?
¿Y qué consuelo tienen las duras pruebas de la vida si no sacas de ellas el reconfortante caldo del Amor o el Odio, que te harán sobrellevar las nieves de la vejez?
¿Pero qué tienen que haberte hecho para odiar? Creo que no tiene mucho sentido formularse esa pregunta. Cada uno despierta sus pies con una música, sus suspiros con unos paisajes...Cada uno tiene una temperatura de ebullición de la sangre.
Sólo se pervierte el odio cuando la locura empuja a la mano y se traspasa la gruesa frontera entre la fantasía y la realidad: es la Vida y el Azar quien castiga a nuestros ofensores, no lo puede hacer nadie más. Imaginar es gratis, puede llevarse a cabo en el inodoro, pero ¿buscar Venganza? La Venganza es un trasto tan inútil, que decían los Héroes...

Y si la Venganza viene a nosotros, como la montaña a Mahoma, ¿debemos desempolvar el antiguo Odio y ejecutarla, o intentar llegar a ese esquivo orgasmo del Perdón? Yo defiendo la libertad de los sentimientos y la infalibilidad de los instintos. Si hace buen tiempo no me importa tomarme los platos fríos.

21 de abril de 2006

MOMENTOS LITERARIOS DE HOY Y DE SIEMPRE (I)

EL JEVI CEJIJUNTO

Por Goriya

Me mandaron presentar unos estudios a lápiz sobre la figura humana para la carrera y necesitaba inspiración. Los bancos que hay cerca de la parada de mi autobús son un puesto de observación estupendo para contemplar la fauna urbana, así que esa misma tarde aposenté mis reales en uno y empecé a realizar unos croquis rápidos antes de volver a casa.
Encontré algunos personajes interesantes que se prestaron bien al dibujo: un ejecutivo que no separaba el móvil de su oreja, una pija de belleza deslumbrante, un niño que perseguía palomas. Una anciana de aspecto entrañable llamó mi atención pero su arrugado rostro fue un reto demasiado difícil para mi arte, y abandoné cualquier intento de plasmarla.
Intentaba conciliar mis intenciones con la discreción, pero es complicado observar a alguien durante minutos sin que se entere, cuando todo el mundo pone la vista en ese muchacho con pañuelo palestino al cuello, pantalones con rayas azules y lilas, camiseta del Che y cuatro rastas fucsias, que dibuja algo frenéticamente en un libretón.
Habiendo logrado una buena colección de esbozos y un par de figuras muy elaboradas de las que me sentí realmente orgulloso, di por bien empleada la tarde. Arqueé mi espalda dolorida, estiré mis dedos anquilosados, lamí el canto ennegrecido de mi mano y entonces quedé hipnotizado por EL JEVI CEJIJUNTO.

Era este Jevi un chico de unos 20 años como máximo: su aspecto de no haber estudiado seriamente en su vida me impedía concretar más su edad, porque era imposible establecer si esa mirada de cateto se debía a haber perdido demasiadas horas en el instituto o en el bar de alguna facultad. Era de estatura media tirando a baja, cabezón, paticorto. Sus mejillas redondeadas y barbilampiñas aumentaban la sensación de juventud, pero el gesto de la boca era huraño y rudo. Llevaba puestos unos auriculares de botón cuyo cable se perdía entre las ropas. Su vestimenta estaba a la altura de las expectativas: tejanos azul oscuro muy ajustados a sus piernecitas, zapatos negros de caña alta similares a botas, una chupa de cuerpo con grandes hebillas que abultaba mas que él, una camiseta agresiva de no sé qué extraño grupo. Como era de prever, su larga cabellera estaba suelta, era negra y rizada, muy cuidada. Pero lo que más llamaba la atención era su mirada, esa mirada de perro muchas veces apaleado, hostil, desconfiada, recelosa, torcida, y sin duda poco inteligente. Y sobre esa mirada, UNA ÚNICA CEJA. Negra, gruesa, maciza, digna rúbrica para esos ojos de gato que no ha acariciado nunca nadie.
Me quedé mirándolo fijamente, extasiado. Aquellos que no comprendan qué es la belleza más allá de las convenciones al uso seguramente no sabrán entenderme. Hubo una especie de flechazo de amor, pero sin amor, entre el Jevi Cejijunto y yo. Me sentí como si mis venas se llenaran de un vino que emborracha, como puesto a merced de la voluptuosidad de mis sentidos, que se deleitaban con cada rasgo del rostro de aquel chico. Lo observé durante largo rato, admirándome de esa obra kitch de la naturaleza, ese diamante en bruto perdido en el estercolero urbano. Tanto le miré que él pareció presentirlo y se giró hacia donde yo estaba. Me pareció creer que se extrañaba un tanto de la atención que yo le prestaba, pero rápidamente volvió a girar la cabeza y siguió mirando a la nada, ceñudo.
Y os aseguro que supuso un gran esfuerzo para mí iniciar cualquier movimiento, que tuve que doblegar mi cuerpo, para apartar la vista y esgrimir de nuevo el lápiz. Sin sacarle punta siquiera, romo como estaba después del trabajo de toda una tarde, me puse a dibujar el busto de aquel Jevi Cejijunto, con una ferocidad, una fiebre, que no me reconocía a mí mismo.
Dibujé al Jevi tal como lo veía desde mi posición, de medio perfil, con la cabeza algo gacha, el gesto adusto, el ceño fruncido (esa ceja espléndida, perpetuamente cóncava), y esos ojos de Neanderthal que no acaba de recordar dónde ha metido su hueso, concentrado en la (supuse) música feroz que le llegaba secretamente desde los auriculares. Pese a la presión casi patológica que imprimían mis dedos, fue sencillo dibujarle, porque una inspiración divina guiaba mis trazos. Sin enmiendas ni errores lo plasmé en toda su belleza brutal, y ni aunque me hubiera pasado diez años frente a un jaguar, un tigre, un lobo, habría logrado transmitir de igual modo esa sensación de majestuosidad patética, de violencia contenida, que yo supe dar a ese dibujo. Los auriculares, su corona. El cuello de la chupa, la venera negra de donde nacía mi Venus moreno.
Cuando recobré un poco el control de mí mismo y paré mi mano para comprobar que realmente el parecido del modelo y el dibujo era perfecto, vi que llegaba mi autobús. Y jamás podré agradecer al Azar la dicha que me produjo que el Jevi se pusiera en la cola para subir. Recogí mis bártulos rápidamente y me dirigí tras él, sorprendido de que fuera a hacer el trayecto conmigo. ¿Por qué nunca antes había tenido la suerte de encontrármelo?
Ahora bien, la fortuna no me concedió el placer de poderme sentar a su lado, porque cuando subí yo, mi ídolo rockero había tomado sitio junto a una ventana y había colocado su mochila en el asiento contiguo, con una grosera despreocupación que encontré digna de él. Me tuve que sentar un par de filas más adelante, también junto a una ventana, al otro lado del pasillo. No podía seguir dibujándole, pero empleé el viaje en lanzarle fugaces miradas y embriagarme de su figura. Le llamaron al móvil y él lo cogió, arrancándose los cascos, y yo torcía la cabeza para escuchar su infame voz barriobajera.
-Jeeeee, ¡pasa, tronco, cómo te cuelgan!
-(...)
-Joooooder, tronco.
-(...)
-Je, je, je. Hostia puta.
-(...)
-Joooder colega, anda que no estaba buena la colega, tronco.
-(...)
-Sí, tío, estaba para echarle un polvazo que lo flipas, colega.
-(...)
-Hostia puta, qué cabrón eres, tronco.
Así durante diez minutos, durante los cuales el Jevi Cejijunto abandonó sus aires de gorila contemplativo y sonreía y gesticulaba y asentía con la cabeza. Cuando se despidió de su amigo, la droga de la simpatía dejó de surtirle efecto y se sumió nuevamente en sus oscuras brumas de rebelde sin causa.
Más de una vez me miró con desagrado. Sé que por mi aspecto me debió reconocer como miembro de una tribu urbana rival, y que mi curiosidad en él atentaba incluso contra su breve código de modales. Pero yo seguía sorbiendo su perfil y su aspecto en previsión de lo que ocurrió más tarde, que la marea de la vida se lo llevó tan brutalmente como me lo había traído. Su parada estaba antes que la mía, se echó al hombro la mochila y se marchó para siempre. Pero me quedaba un hijo suyo, el retrato, que habría de servir para íntimo solaz mío; semejante monstruo surgido del sueño de mi razón no era evaluable por ningún profesor de dibujo.
Llegúe a casa y me encerré en mi sanctasanctórum. Rosana, en dos dimensiones, me sonrió desde las alturas. Las paredes de mi habitación están empapeladas con dibujos de animales, monumentos, rostros de fantasía y alguna que otra mujer desnuda. Abrí mi bloc, arranqué con cuidado el retrato, lo rocié con laca para el pelo de mi hermana y cuando se secó el papel, lo clavé en el corcho sobre el ordenador donde cuelgo mis obras importantes. Qué bien hecho estaba.
El latigazo de sensaciones que me había golpeado antes apenas escocía ya. Sólo quedaba la deliciosa resaca de los que han vivido una experiencia casi mística, por encima de la mediocridad cotidiana, y saben que ese recuerdo siempre despertará en ellos una sonrisa. Sin embargo esa noche, en mi cama, seguí dándole vueltas al asunto, pues me había venido a la cabeza la sacrílega duda de si toda esa cascada de pasión no tendría que ver con un despertar homosexual o algo por el estilo, que sería extraño a esas alturas de mi vida, pero joder, que me pasara esto con un jevi y no con la pija...pffff. Pero no. Concluí que, dados mis antecedentes, no había razones para sospechar de mi masculinidad y me dormí.

Los días siguientes transcurrieron de la manera habitual, asistiendo a mis clases cuando me lo permitían los ratos libres entre café y café con los colegas de la facultad, y ultimando los trabajos que tenía que entregar. Me volví más distraído y rescaté mi walkman de donde lo tenía sepultado; ahora amenizaba mis trayectos de autobús escuchando a Manolo García e Ismael Serrano. Pero me sentía insatisfecho con esas canciones, habían llegado a aburrirme. Tampoco me apetecía entretenerme dibujando. Me volví taciturno, pero lo cierto es que no pensaba en nada.
Una noche, durante la cena, mi madre me dijo:
-¿Quieres que llame a Rafa y que te dé hora para el lunes que viene por la tarde?
Rafa es mi peluquero de toda la vida. Respondí malamente a mi madre, pero tenía razón: realmente me había descuidado, tenía las rastas deshechas y sin tinte.
Un día me sorprendí desenterrando de un cajón un pantalón negro, agujereado de puro viejo; me apetecía ir de oscuro. Por la tarde no me quedé a charlar con mis amigos de tertulia. Ya no me llenaban. Esa noche, frente al ordenador, levanté mis ojos hacía el dibujo del Jevi Cejijunto y me pareció ver, aunque al principio pensé que era por efecto de la luz del flexo, que el presionado dibujo se estaba borrando, que los negros rizos ya no eran tan negros y se estaban enmarañando, que la chupa ya no era tan negra ni parecía de cuero, y que la ceja estaba difuminada, y eso no tenía ningún sentido, porque la laca de pelo actuaba como barniz protegiendo el grafito y porque tampoco había pasado tanto tiempo...
En días siguientes seguí observando ese efecto. Cada vez que me sentaba a escribir en el ordenador me quedaba mirando a mi Jevi Cejijunto, y pronto desarrollé la amarga sensación del exceso de perfeccionismo que tienen todos los dibujantes, y que les lleva a renegar un tanto de sus obras, por considerarlas, tarde o temprano, insuficientemente próximas a la realidad. Me parecía que esa furia de bruto enjaulado que yo creí robar de los ojos del Jevi no quedó reflejada, que ahora el dibujo me miraba sin una expresión particular, que había perdido ese toque de lobo macho rezumante de sangre, enemigo de la sociedad.
Perdí mi adorado pañuelo palestino no sé dónde y no lo sentí.
Hoy mi madre me ha dicho:
-¿Cómo te va en la universidad? Tienes cara como de estar enfadado, hijo.
Entonces comprendí, con un escalofrío, de dónde venían esos pelos que me había descubierto esa mañana en el entrecejo.
SIGUE SUMANDO, PEPE

El secreto de la vida: no acabar arrebatado como un pastel de cumpleaños: quemado por fuera y demasiado poco hecho por dentro.
Palabras como esas sólo las conocen las madres. Para todo lo demás, podemos consultar los libros.

FELIZ 23 de abril de 2006

2 de abril de 2006

Los escribas sumerios desarrollaron la escritura pictográfica para anotar la contabilidad en tablas de arcilla. Cinco mil años después, un hatajo de frikis, ociosos y neuróticos a medio diagnosticar llenan la blogosfera de paranoias. Me siento obligada a contribuir al avance de la Humanidad mediante una modesta aportación al Conocimiento Filosófico Universal.

Si os apetece, podéis considerarme una sacerdotisa mesopotámica.

24 de marzo de 2006



En primavera
busca el caminante
los rayos del sol*


*Este haiku simboliza

que estoy intentando domar el puto html...