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21 de febrero de 2013

FIN

Hay una maldición china que dice: “Ojalá obtengas lo que deseas”, o algo por el estilo, que en versión light castellana quedaría algo así como “¿no querías caldo? Pues toma dos tazas”. Y eso es lo que me ha pasado a mí. Que por querer una taza de caldo ahora tengo dos. Tienen las mejillas regordetas y sonrosadas, el aliento les huele a yogurt y llevo casi tres meses reflejándome en sus pupilas. Por eso vengo a decir adiós, porque este blog ya no tiene sentido y no quiero que me consuma más tiempo.
Creé este blog para distraerme de ciertos pensamientos y hacer algo productivo en internet en vez de mirar foros y ahondar en mis obsesiones. No sirvió de nada: me daba pereza escribir, me desmotivaban la escasez de comentarios, y eso es un círculo vicioso que se retroalimenta. Además no me libré de mis vicios ni mis obsesiones. El propio tiempo y las experiencias recientes los liquidaron: han desaparecido porque ya no tienen sentido. Ya he jugado mis cartas, y aunque he tenido algún triunfo, he perdido la partida, así que ya me retiro del juego. He aprendido una valiosa lección: aparte de que lo que no me ha matado me ha hecho más fuerte, se me han ido de la cabeza muchas gilipolleces. Ya me ha quedado claro que no hay que elegir entre blanco o negro, y que pueden conformarte si te toca gris. Que internet es para el porno y que está plagado de imbéciles a los que no hay que hacer caso. Que es muy satisfactorio poder restregar a la gente que no se hayan cumplido sus funestos vaticinios. Que se queda una mejor cuando quema lo que antes era su Biblia y en realidad no eran más que pamplinas.

Por no perder más el tiempo con sandeces, es que no me apetece ni molestarme en replicar a ciertas evangelistas de la memez. Uno se da cuenta que ha mejorado como persona cuando da las cuentas por saldadas.

Ahora tengo nuevas cicatrices externas e internas, se han ido unos fantasmas pero me queda algún que otro duelo. Sé que con jarabe de tiempo todo se cura y no tengo nada más que airear.

Pero quiero añadir un párrafo sobre la “faceta nutricia”. Embarazo y parto son áutomáticos, incontrolados. Pero la lactancia es voluntaria. En la lactancia, una mujer se significa como madre. Requiere información, perseverancia, resistencia y esfuerzo. Otras fracasan y se quedan en el camino por ignorancia y desidia. Y yo, pese a tenerlo bien difícil, triunfo. Me dan hasta ganas de inaugurar un nuevo blog de lactancia de la ilusión que me hace ayudar a que otras mujeres puedan disfrutar de ese orgullo, porque la leche es una medicina que lo cura todo, pero no voy a tropezar dos veces con la misma piedra, ni voy a enredarme en más ambiciones.

Así que pongo fin a este blog. Pido disculpas por las promesas incumplidas, pero ya les contaré las cosas directamente a la gente que me quiere, sin tanta poesía. ¡Nos vemos en persona!

8 de enero de 2012

El año del Dragón


No es que se me haya hecho muy largo, pero por fín acabó el 2011.
En 2010, annus terribilis donde los haya, ya cree una entrada explicando cual fue mi momento más feliz del año.
El año 2011 empezó fuertecito, con la muerte de mi padre. La vida es así: los cánceres fulminantes afectan a las personas valiosas, mientras Goldman Sachs llega a viejo y los hijos de puta son eternos.
Pasado ese sofocón, confieso a mi madre, ese supuesto gran pilar moral que tenemos todos, lo que me he estado callando cual puta para no preocuparles más: que tras más de dos años intentando ser madre, por fin tenemos diagnóstico definitivo de infertilidad: a ICSI directos. Los comentarios de mi madre inspiraron la entrada de "Diez cosas que jamás de los jamases deberías decirle a una pareja con problemas de fertilidad", con eso lo digo todo.
Así que ahora tengo que dilapidar la herencia de mi padre en darle un hijo a una persona que lo más sacrificado que ha hecho por mí en 10 años de relación es dejarme el último trozo de pizza.

No todo ha sido nefasto: empecé un nuevo trabajo con unos compañeros a años luz de las marujas anteriores, y con la única pega que me trago 2 horas de atasco diario y la jefa cree que machacar la moral de los empleados fomenta la motivación.
Como no todo en la vida es trabajar, hay tiempo los fines de semana de relajo con la familia política, embotándose con la comida hipercalórica de la suegra mientras el suegro deleita la sobremesa con frases del estilo: “Sálvame es un claro ejemplo de cultura progresista" o “El Vaticano es un ejemplo de estado democrático donde los haya”, amén de ironías de dudoso gusto.

Pero como todo el mundo, yo cuento con otros apoyos; lo malo es que el mío, mi mejor amigo, casi la palma.  

Pero Dio aprieta pero no ahoga, y el año ha acabado con que me renuevan contra pronóstico un año más y así que puedo seguir forrándole los riñones al banco que me ha firmado la hipoteca. De salud no me quejo pero tampoco presumo, porque visto lo visto nadie está libre de hospital. 

Por eso el mejor momento de 2011, ese momento en el que se me iluminaron los ojitos ante tanta suerte y bienaventuranza, ese instante de máxima felicidad, ese momento en el que me sentí de veras afortunada y dichosa,  fue cuando fui a comprarme una palmera de chocolate a la máquina y me cayeron dos. 
Para que luego digan que no sé apreciar las pequeñas cosas positivas de la vida.
Mal se tiene dar para que el 2012 no sea mejor, ¿verdad?

22 de diciembre de 2011

DIEZ COSAS QUE JAMÁS DE LOS JAMASES DEBERÍAS DECIRLE A UNA PAREJA QUE TIENE PROBLEMAS DE FERTILIDAD

Por favor, pégalo en tu blog o página web personal, aunque no vaya de problemas de fertilidad, para contribuir en reeducar a la gente y que aprenda a tener más tacto y sensibilidad cuando preguntan a los demás acerca de si quieren o no tener hijos.

La infertilidad afecta a entre el 10 y el 15% de las parejas, y las causas corresponden por igual a hombres y mujeres. Es decir, que si realizas una típica pregunta cotilla, estereotipada y entrometida acerca de sus intenciones reproductivas a una persona, tendrás 1 probabilidad entre 10 de herir gravemente la sensibilidad de una persona que sufre.

No cuesta nada recordar ciertas cositas que habría que tener en cuenta en este tipo de conversaciones, sobre todo delante de "infértiles presuntos o confesos". ¡Basta ya de abusar de la paciencia y presencia de ánimo de la gente con problemas!
La infertilidad es una experiencia traumática para el que la sufre y su pareja y los psicólogos equiparan el estrés que provoca con el sufrimiento de una persona que padece cáncer o SIDA. Parece exagerado a ojos de una persona que no ha tenido problemas para tener hijos pero los que sufren la infertilidad y desean tener hijos saben que esa afirmación se acerca bastante a la realidad.
Es posible conciliar el interés natural de los cotillas por entrometerse en la vida reproductiva de los demás con el respeto hacia los sentimientos de la gente que desea tener hijos y no puede tenerlos de forma natural.

He aquí un decálogo que frases que hay que evitar en las conversaciones sobre tener niños, a fin de evitar situaciones incómodas, meteduras de pata y sobre todo, no causar una presión y un dolor añadido a una persona que ya tiene bastante sufrimiento de por sí debido a una jugarreta de la Naturaleza.
Nota: lamentablemente, estas frases están basadas en hechos reales.

UNO> "¿¿¿Y vosotros, ...para cuándo???", sus diversas subvariantes, y sobre todo, el aún más patético "¿¿¿¿Y vosotros, ...cuándo os animáis???? : hay que observar que aunque la pregunta se suele formular en plural, en el 99% de los casos la pregunta se le realiza a la mujer. Tanto si ella es la responsable de los problemas de fertilidad como si no, la "presionada" es ella (para añadir más sexismo a la pregunta, también suelen ser mujeres las que realizan esa pregunta). A veces pueden ir acompañadas de comentarios extras, como "daos prisa que se te pasa el arroz", que deberían considerarse por sí mismos motivo suficiente de asesinato. Aparte de que son preguntas entrometidas y a menudo impertinentes, puro marujeo de la peor calaña, la torpeza y falta de tacto que denotan es patente. Por un lado, si una pareja llevan años juntos y no tienen hijos, es evidente que es por un motivo legítimo: inestabilidad laboral, problemas económicos, infertilidad o simplemente, no desean tener hijos. Por tanto, asumir que "habrá un cuando", es propio de mentes cuaternarias. Sería más apropiado preguntar, en todo caso y sabiendo que es una intromisión poco educada, preguntar "¿y vosotros, pensáis tener hijos algún día?". En cuanto a asumir que si una pareja que llevan muchos años juntos y no tienen hijos es porque "aún no se han animado y que algún día lo harán"...Sin comentarios. Es propio de gentuza marujil de la peor calaña, con escasa educación y que no tiene en cuenta que puede meter seriamente la pata al olvidar que, lamentablemente, concebir no es sólo cuestión de "animarse". Hay que ser muy cenutrio y tener la empatía de una patata frita para no considerar que una pregunta así puede tener un  efecto devastador en alguien que lleva años intentando tener hijos por todos los medios, que está muy frustrada porque no lo consigue, y ya no digamos si ha tenido que enfrentarse a uno o varios abortos (ocurre en un 30% de los casos, con problemas de fertilidad o sin ellos).
¿No es evidente que no es prudente ir por el mundo preguntando que "cuándo se anima la gente" sabiendo las muchas probabilidades de meter gravemente la pata?

 DOS>"Bah, y quién quiere tener hijos hoy en día, con lo mal que está el mundo", "bah, no tengais prisas por tener hijos porque así podeís disfrutar más de la vida y teneis menos problemas", "bah, hay 7000 millones de personas en el mundo, cuanta menos gente tenga hijos, mejor" y otras subvariantes: constituyen una gravísima falta de respeto hacia los legítimos deseos de una pareja de formar una familia. No todo el mundo es tan estúpido como para poner como excusa los (eternos) problemas del mundo ni equipara tener hijos con tener una molesta almorrana. Cuando alguien desea algo que debería ser natural, romántico, agradable y sencillo y en lugar de eso, se ve frustrado y prisionero en una odisea de tratamientos médicos e incertidumbre, lo que menos desea oir es que menosprecian sus intenciones. Esos comentarios son una grosería y no ayudan en nada a sobrellevar la situación.

TRES>"A un@ amig@/prim@/compañer@/conocid@ mío le pasó lo mismo, y (se pueden añadir detalles sin importancia) al final está contentísim@ con sus mellizos": esta frase, muy frecuente en las conversaciones de infertilidad, ejemplifica cuán frecuente es el problema de la infertilidad. Todo el mundo conoce a alguien más o menos cercano con este problema. Pero...¿realmente ese comentario hace que una persona con problemas de infertilidad se sienta mejor? ¿El hecho de que tú conozcas a alguien que ha pasado por alguien similar va a aumentar en algo sus probabilidades de tener hijos? ¿Le va a hacer recobrar la salud? ¿Le va a evitar meses e incluso años de tratamientos médicos? ¿Le va aliviar la frustración que arrastra? ¿Le va a devolver el dineral que se está gastando en tratamientos? El hecho de que alguien haya tenido una experiencia, ¿significa que a todo el mundo le va a ir igual en las mismas condiciones? No, ¿verdad? Pues guárdate la experiencia de tu  amig@/prim@/compañer@/conocid@ donde te quepa porque lo que le haya pasado a esa persona no alivia en nada el dolor a los demás ni es garantía de fracaso ni éxito. Además puede causar sentimientos de desesperación en una pareja con problemas que no acaban de solucionarse, al conocer casos de fácil éxito o fracaso absoluto. Si crees que con ese tipo de comentarios estás contribuyendo a que alguien se sienta mejor, LO SIENTO PERO NO. Ni ayudas ni contribuyes a quitar hierro a la situación. Lamento quitarte protagonismo.

CUATRO>"¿Y no os parece absurdo gastaros tanto dinero en algo con tan pocas probabilidades de éxito?": Parece mentira que haya alguien con tan poca sensibilidad como para ir haciendo esas preguntas, pero existen. Como decía Mark Twain: "Mantente alejado de personas que desvalorizan tus ambiciones. Las personas bajas hacen eso". Es curioso que nadie cuestione el dinero que la gente se gasta en coches (total, para ir de un lado a otro) o en pisos (total, para cuatro paredes donde ir a dormir...).¿Merece o no merece hondanadas de hostias preguntar a unas personas que están dolidas y frustradas que si merece la pena gastarse X dinero en formar una familia? Si los hijos de puta volaran, estaríamos a la sombra.

CINCO>"¿Y no sería mejor que os hicierais la inseminación artificial (cuando se comenta que estás recurriendo a FIV/ICSI)? (o vicecersa)" : teniendo en cuenta que la gente con problemas de fertilidad está bajo tratamiento médico adecuado al nivel de su problema y por lo general, busca información desesperadamente, creer que se contribuye a la conversación cuestionando los criterios médicos y ya no digamos cuestionando la prudencia, inteligencia y capacidad de juicio de la pareja que opta al tratamiento, es cuando menos, señal de ignorancia y estulticia. Aparte de nuevamente, una falta de respeto.

SEIS>(Cuando la persona afectada de infertilidad procura evitar hablar del tema o se siente incómoda si se le pregunta sobre ello): "Deberías hablar más del tema y contárselo a todo el mundo, ocultarlo sólo te producirá más dolor": Un ejemplo más de falta de respeto hacia la personalidad del interlocutor y de menosprecio hacia la gravedad de su problema. A esos listillos habría que decirles que, en contra de lo que ellos creen, los psicólogos especializados en casos de infertilidad recomiendan precisamente no converttir la infertilidad en el tema estrella de las conversaciones, confesarlo sólo a los familiares más directos, y ocultarlo a los demás si es posible. El motivo es claro: no autoetiquetarse como "el de la infertilidad", convertir  la infertilidad en la estrella de las conversaciones, ni pasarse todo el día explicando a todo el mundo los detalles obstétricos, minucias de los tratamientos, y ya no digamos, repetir cuarenta veces los sucesivos fracasos y tropezones. Así no hay manera de que una persona se pueda evadir del tema, centrarse en otras conversaciones más amenas y relajarse en las reuniones sociales. Así que no, no es lo más adecuado hablar de la infertilidad con cualquiera como quien habla del tiempo. Debe ser el afectado el que decida con quién y cuándo habla del tema, y está perfectamente ligitimado a callar los detalles que considere oportuno, eludir el tema o evitar las reuniones sociales en las que prevea que habrá algún hijo de puta dispuesto a amargarle la velada con un "¿y vosotros, cúando os animais?" o un "¿qué, todavía nada de nada?". Y si tienes morbo por saber qué tal le va el tratamiento...Te jodes y te esperas a que te hable la persona, o aprendes a preguntarlo con tacto.

SIETE> "A lo mejor deberíais dejarlo y plantearos la adopción": Sólo a un gilipollas grosero, maleducado y con escasa sensibilidad (que evidentemente no tiene problemas para tener hijos) se le ocurre pensar que la otra persona se sentirá bien oyendo esta clase de consejos, haciéndole sentir un estúpido por luchar por tener hijos biológicos, creer que la odisea de la adopción es menos dura psicológicamente que la odisea de la infertilidad y poco menos que pensar que comprándote un perro se te quita el prurito de formar una familia. Si se le dice a una mujer (es decir, si no se respeta el natural instinto de desear vivir con plenitud su sexualidad, incluyendo el embarazo, el parto y la lactancia) es aún una frase más torpe.

OCHO> (el martirio de las mujeres que quieren ser madres solteras): "¿Y no sería mejor que te follaras a alguien sin condón y te ahorraras tiempo y dinero?". Todo un prodigio de habilidades sociales, educación, sensibilidad, tacto, responsabilidad, higiene...por parte de quien formula la pregunta. Sin comentarios.

NUEVE>"Vosotros tranquilos que los hijos ya llegarán, debeis relajaros porque seguro que los nervios perjudican el resultado". Justo lo que el mundo necesita; aprendices de médicos dando lecciones antiestrés a personas con las que la Naturaleza no ha sido generosa, atribuyendo a la falta de entereza y capacidad de relajación el fracaso en los tratamientos. Puesto que para entender el tremendo duelo que supone asumir la infertilidad hay que tener problemas de fertilidad...mejor no juzgar ni dar lecciones, y mucho menos reducir de forma simplista a la relajación como el secreto del éxito de los tratamientos de fertilidad.

 DIEZ>Dramatizar delante de una persona confesa de tener problemas de infertilidad sobre problemas superficiales de tus bebés o hijos, o monopolizar la conversación hablando (egoistamente) de niños. Es normal no acordarse, y todo el mundo tiene derecho a poder comentar cosas, y sobre todo los primerizos se vuelven muy pesados y monotemáticos hablando de sus churumbeles, pero...Es toda una exhibición de tacto pensar que no es demasiado adecuado quejarse de que "tu niño no te ha dejado dormir esta noche" o que "a tu niño se le ha escapado la caca de los pañales" delante de una persona que lleva AÑOS soñando y llorando por tener un hijo y que se haría cortar un dedo de la mano (o algo más) porque sus únicos problemas en el mundo fueran que su hijo que no les deja dormir o que se le escapa el pis. Ya bien dicen que "Dios le da pan a quien no tiene dientes"... Una norma básica de educación es plantear conversaciones en las que nadie se sienta excluido ni ofendido, ya habrá otras ocasiones y grupillos de gente con las que monologar sobre los críos.
***
Y seguro que se podrían añadir muchas muchas más. ¿Qué hacer, por tanto, con alguien que tiene problemas de fertilidad, o que tarda sospechosamente en tener hijos? Pues como quien no sufre el problema no puede entender del todo su complejidad: sensibilidad, tacto, educación, prudencia, distancia y PRACTICAR LA ESCUCHA ACTIVA, sin juzgar, opinar, sermonear, criticar ni cuestionar los sueños y dolores de los demás.

Cuesta menos de lo que parece no ofender a la gente con problemas de fertilidad. Cada vez son más parejas afectadas. Es una frustración muy traumática y dolorosa. Por favor, distribuye este mensaje por la red. Quizás consigamos algún día que la gente tenga más tacto y sensibilidad enfocando ciertos temas.

GRACIAS POR TU ATENCIÓN Y COLABORACIÓN

25 de septiembre de 2011

Quinta etapa Sarria-Santiago o "La agonía y el éxtasis"

SANTA IRENE-SANTIAGO (23 km y ya se acaba esto)

Por primera vez desde que empezamos el Camino, me despertó la alarma del móvil, y no el ruido de los peregrinos más madrugadores; así de bien y de profundo dormí esa noche en el albergue privado, con las sábanas de verdad. Y me desperté pletórica, muy fuerte y con pocos dolores musculares, salvo los abductores, sin rastro de las palizas anteriores. Pero el Maromo estaba hecho una piltrafa humana. Según él, por sus huevos que hoy llegábamos a Santiago a la misa del peregrino, porque lo iba a hacer por mí.

De nuevo, empezar a andar tan temprano le resta encanto al Camino, porque la oscuridad no te deja disfrutar plenamente de los bosques de eucaliptus y de los paisajes. Pero a estas alturas de la película ya no estás para fotos ni mariconadas, porque está de un humor de perros y lo único que quieres es que acabe todo ya.

Así que no hice ni fotos a algunas cosas pintorescas que nos salieron al paso, muy tristes, como túmulos funerarios improvisados en el Camino con dedicatorias a peregrinos que murieron mientras hacían el Camino, o dedicatorias hacia familiares muertos.

Pero ya saliendo de la parte boscosa y acercándonos a Santiago, a la altura del aeropuerto, saqué la cámara de nuevo porque se acercaban los momentos inmortalizables. Luciendo humor negro, en todas las alambradas de camino a Santiago, la gente se pone a armar cruces con palitroques, ocupando metros y metros. Uno tiene la idea y los demás se apuntan a un bombardeo. Ni qué decir tiene que alguna cruz invertida puesta por un gracioso, la hay.

Hay cosas que no se acaban de entender muy bien del Camino, y no me refiero a los desvíos estúpidos que te hacen dar un rodeo para que veas un bosque, en vez de ir en línea recta (a veces acortas y te da un sentimiento de culpabilidad de la hostia, porque sientes realmente "que no has hecho el Camino completo" y que es trampa). Por ejemplo no entiendo Lavacolla, que se allama así porque es donde, aprovechando el arroyo, los peregrinos se lavaban la ropa para llegar decentes a ver al Santo. ¿Para qué te lavas si te quedan 5 kilómetros y vas a llegar igualmente sudado?
El Monte do Gozo es una gran decepción. No sólo es equivalente emocional a la cuesta de Melide (no se acaba nunca, grgrgrgrgrgrgrgr, cuando crees que estás en la cima ves que te queda aún un buen trecho) si no que además, no tiene encanto ninguno. Es una urbanización desangelada sin encanto paisajístico que estás deseando que acabe. Lo más mosqueante es que cuando no te lo conoces, crees varias veces que ya has llegado a la cima y no, tienes que continuar, y es cabreante.
El punto más alto creo que es donde está la Televisión de Galicia, pero el corazón del Monte do Gozo es...
...este cachirulo donde los peregrinos se hacen la foto de grupo de rigor (nosotros no nos la hicimos porque no estábamos de humor para mariconadas) y donde, efectivamente, se empeizan a ver las primeras casas de Santiago de Compostela. El Monte do Gozo es una zona de marcha, donde se celebran conciertos y está todo lleno de pubs y garitos para que los peregrinos demuestren que han hecho el Camino por motivos espirituales del copón se pillen una cogorza, liguen y después duerman la mona en el macroalbergue de 800 camas que hay allí. Mucha gente, por tanto, acaba aquí el trayecto de la jornada para pasar la tarde divirtiéndose, aunque es un poco estúpido quedarse tan cerca (5 km) del final del viaje, cuando ya ves las casas.
Yo, que soy una peregrina talibana y fundamentalista, por nada del mundo me hubiera gustado pernoctar aquí, porque el Camino no se hace para tomar cervezas. Bastante me cabreé cuando, bastante cerca de Santiago, vi lo que nunca pensé que iba a ver en el Camino: un par de chicos con auriculares escuchando música. Vamos, lo más contrario al espíritu del Camino que te puedas echar a la cara.

Aparte de peregrinos hostiables y pedorros y viejos que se te acercan para ofrecerte por lo bajini alojamiento barato en Santiago (os lo juro, te hacen sentir como si te estuvieran ofreciendo droga o un rato en un prostíbulo, es decadente) ves otra clase de gente, como por ejemplo una peregrina muy destacable que iba peor que el Maromo. Parecía una chica bien pero iba vestida como Doña Rogelia, con mallas y medias apretadas supuestamente para el dolor de las piernas y alpargatas planas, en plan completamente ridículo. Andaba que casi no podía con mucho aspaviento de dolor, sin mochila por supuesto, y con el novio andando despacio y haciendo eses para ir a su ritmo, las manos a la espalda y una pedazo de cámara colgando, mirando a la lejanía con cara de pensar "quién me mandaría hacer el Camino con la novia".
Y el caso es que esa chica preguntó "¿llegamos a misa del peregrino, ¿verdad?" con más moral que el Alcoyano, y eso que si nosotros ya íbamos mal de tiempo, ellos no llegaban ni de coña.
Pero al menos esa chica pese a sus dolores estaba luchando por llegar, igual que el Maromo, que andaba como Chiquito con una cara de sufrimiento que daba miedo, y sólo avanzaba a base de palo y pundonor. No como otra gente que a la primera jornada ya se está quejando de lo muchísimo que pesa la mochila, o que a la primera ampolla se vuelven a su casa (conozco casos), o que hacen los tramos chungos en taxi. 
Al Camino se va a generar endorfinas, que son las que más tarde te darán la satisfacción, y se va a ponerse a prueba a uno mismo. Esa chica y el Maromo superaron con nota la prueba y sin duda acabarían más satisfechos de sí mismos y con más motivos de orgullo que por ejemplo yo, que pude llegar sin hacer gasto de tiritas, ni Reflex, y con agujetas aceptables. Sin dolor no hay gloria y el Camino se hace por la gloria, así que un peregrino desgastado tiene que llegar aunque sea a rastras.Y no es por moralidad católica, porque el concepto de que el sacrificio es la esencia de la heroicidad y sin esfuerzo no hay mérito es viejo como el mundo y anterior a cualquier Iglesia. Por tanto yo tengo poco mérito, y el Maromo el máximo. Pero es que como digo, yo soy una peregrina fundamentalista.

A ver, que me pierdo en disquisiciones. Como decía, desde el Monte do Gozo se empiezan a ver las primeras casas de la parte nueva de Santiago, que según el Maromo, tiene tan poco encanto como Alcorcón. Yo más bien lo veo como un Villalba o algo así. El Maromo va delante porque me retrasé para hacer la foto, porque normalmente iba yo delante para que no perdiera mucho ritmo (eso decía él), aunque ya veíamos que llegar a las 12 a la Catedral estaba muy chungo.

 

Villalba-Alcorcón-Santiago: ni siquiera se ve la catedral desde el Monte do Gozo, así que poco gozo hasta el momento.
Una empresa de esculturas graciosas en piedra a la entrada de Santiago.
El Maromo me pidió que hiciera una foto a esto: una flecha luminosa (que ni siquiera es amarilla ni señala hacia la catedral) con el diferencial incorporado, como claro ejemplo de cutrerío provinciano. Si salta el diferencial habrá que subir hasta la flecha, pero parece que el que lo puso allí no pensó en esa posibilidad.


Empezamos a subir por la zona nueva de Santiago y no acaba de llegar el casco histórico. Ya íbamos tarde y el Maromo me decía que me adelantara, que él se quedaba atrás, pero por nada del mundo lo hubiera dejado solo, teníamos que llegar a la Catedral los dos. Después de subir y subir y de preguntarnos dónde cojones está la catedral, escudriñando los tejados para ver cuándo aparecían las primeras torres, buscando las últimas flechas...¡¡¡ALELUYA!!! Un torreón en obras y la cosa ya se acaba, menos mal, qué hartazgo, qué subidón.

Eran las 12 y cuarto y ya llegábamos tarde, y por supuesto, sin tener opción de adecentarnos y refrescarnos, oliendo a chotún. Pasando sin disfrutar por el casco histórico de Santiago, nos colamos por una puerta lateral de la Catedral, en vez de entrar triunfalmente por la plaza del Obradoiro. Un final muy poco glamouroso para el trayecto pero lo que importa es llegar. Aquello está petao y no estamos muy seguros de que nos dejen entrar con mochila, pero al final conseguimos sitio en alguna parte no muy lejos del cura y...gran chasco. Estamos en la Misa del Peregrino, pero no hay botafumeiro. En su lugar hay un incensario sustituto conocido popularmente como "la Alcachofa".


Y es que tanto sufrimiento por llegar a la misa del peregrino para nada, porque el botafumeiro no lo sacan en cualquier misa del peregrino, si no sólo los domingos, algunas fechas importantes y los días que alguien haya hecho previamente una donación de 350 euros (en 2011 y subiendo). Fomentando el turismo (por la punta de atrás), pensarán algunos. Respetando la religiosidad del evento para no convertirlo en una atracción de turistas paletos, pensarán otros. El caso es que no tuvimos suerte y la misa del peregrino sólo se diferencia de otras en que hay alusiones amables al esfuerzo de los peregrinos, y alguna frase en otros idiomas.
Aquello estaba petado de peregrinos, turistas y gente. Delante mío, demostrando que no todo el que se sienta en una Iglesia tiene mucho espíritu religioso, una chica de un grupo de colonias hacía pulseras de macramé sujetando un extremo en su bota, sin que los monitores se dieran cuenta. Que digo yo que en Santiago se tienen que dar cuenta que la gente no va por Cristo, que va por el espectáculo, se podían estirar un poquito.

A todo esto, el Maromo medio llorando de la emoción de llegar después de su atroz sufrimiento.


Eeeeh, que no es el botafumeiro, que es una lámpara que decora la cripta. La cripta donde reposan, en un cofrecillo de plata, los restos del Santo, héroe de Tierra Santa que acabó en el interior de Galicia en circunstancias poco claras. A la cripta me dejaron bajar con la mochila (el pasadizo es muy estrecho), pero no hice fotos porque me parecía una señal de poco respeto.

Algo llamativo de la Catedral: los acólitos-monjes-lo que narices sean vestidos de azul y amarillo super-héroe. Ejercen de vigilantes de los peregrinos, pidiendo constantemente respeto y silencio. Lo más gore fue cuando a una mujer guiri no se le ocurre otra cosa que volverse a su asiento con la hostia de comulgar en la mano (¿pensaría enmarcarla?) y el "segurata" se fue tras ella, la regañó y le exigió que se metiera la sagrada forma en la boca de inmediato y delante suyo, porque no se podía quedar sin comer.

El artilugio de mover el botafumeiro.

El principal encanto de la Catedral aparte de darle el abarzo por detrás al puto Santo: la imagen de Santiago Matamoros, que es una escultura de las que hacen gracia, no como esas mariconadas de vírgenes llorando y tíos sufriendo. Se echa de menos un poco de acción épica en esto de la iconografía católica, que son unos rancios que siempre están con lo mismo de los llantos y el peso de las cruces. Fijaos que las cabezas de los moros están ocultas como buenamente se puede por un enorme ramo de flores (que en un detalle supercuidado ni siquiera son rojas) tras un ataque que hubo de corrección política soplagaitas.

La controvertida catedral de Santiago: cinco pedazo de fachadas por fuera, pero pequeña, oscura, estrecha y prácticamente ocupada por la cripta dorada por dentro. Hay gente que le parece una catedral horrenda, yo no la ví tan mal.

Sucedió algo incómodo en la cola para subir a abrazar el santo. Y es que uno entiende la necesidad del botafumeiro cuando llega a Santiago sin haber tenido tiempo de cambiarse. Que olíamos a sudor es poco. Yo no me atrevía ni a levantar ni pizca el alerón. Pero creo que es algo que se puede comprender, sobretodo en julio. El Maromo tuvo que aguantar un comentario muy despreciativo de una señora hacia su olor corporal y su falta de higiene y él tuvo que recordarle que el botafumeiro no se había inventado para los turistas. Y es que sí, olíamos mal, pero a una persona que se ha calzado casi 25 kilómetros a matacaballo y que está cansado, con la mochila aún a cuestas y que no ha tenido tiempo casi ni de almorzar que tiene poca higiene. Es evidente que si hubiera podido, estaría más aseada. Más que nada porque yo en la escalera antes de abrazar al santo también tuve que aguantar el olor de alerón de una señora que no era peregrina, sino simplemente una pobre víctima del mes de julio, y me tuve que aguantar. 

No se aprecia bien en la foto porque sale oscura, pero los dos órganos casi se tocan por la estrechez de la nave central, y los espacios de las vidrieras están tapiados. Realmente, salvo la gracia de la fachada principal y el botafumeiro, es una catedral con muy poca gracia.
 A lo tonto a lo tonto y con las prisas, casi no hemos digerido todavia...¡¡¡que hemos llegado a Santiago!!! Buscamos la plaza del Obradoiro para hacerle una foto como dios manda a la fachada principal, aunque no nos entretuvimos mucho contemplándola; queríamos saludar a mi primo que trabaja allí, comer y pirarnos corriendo a Madrid antes de que se haga muy tarde.


Parece que hay gente, ¿verdad? Pues según mi primo, una mmmmmmmierda de gente para ser finales de julio. Estaba la cosa, floja, floja.
Aunque parezca mentira por la lentitud del Maromo, llegamos más o menos a la par que nuestra amiga Marta, las tres pedorras y el gran grueso de peregrinos "conocidos". Allí nos despedimos y nos deseamos lo mejor. ¡Buen Camino!

La plaza del Obradoiro, con el Parlamento, la Xunta...Dicen que cuando Santiago es realmente bonito, es justo después de llover, con la piedra resplanceciente luciendo al sol.
Pero lo que importa es lo que importa: la puta Compostela de los cojones. Hay que ir a la Casa de Deán o Casa do Deán es la Oficina de Acogida del Peregrino. Se encuentra en la Rúa do Villar, en esquina con la Plaza de las Platerías. Entras a un patio interior con unos lavabos y tras algo de cola, unos voluntarios simpáticos te preguntan qué tal todo (el Maromo respondió "mi me preguntes") y te dan un formulario donde rellenas tus motivos para el viaje mientras inspeccionan los sellos de la Credencial y te ponen el último sello. Las opciones son "motivos religiosos", "motivos religiosos y otros" y "motivos no religiosos". No seais paletos como yo y poned "motivos religiosos y otros" porque si no no os dan la Compostela. Por motivos religiosos se entienden motivos espirituales en sentido amplio, no católicos necesariamente. 
La Compostela es gratuíta pero puedes dar donaciones (y la das con gusto) de 1 o 2 euros. Por 1 euros extra te dan un canuto de cartón para que la Compostela sobreviva al viaje de vuelta, y merece la pena.
La Compostela es un diploma en latín con un dibujo de un peregrino cariacontencido donde se certifica, con tu nombre latinizado (habrá que ver cómo narices latinizan el nombre de los japoneses, creo que poniendo una "m" al final y listos), que has hecho el Camino de Santiago, pero al menos en la que me dieron a mí no hay nada sobre que si te has ganado el cielo o lo que sea, como me habían dicho.

En la Compostela (no sé si todas son iguales) pone exactamente:

"CAPITULUM hujus Almae Apostolicae et Metropolitanae 
Ecclesiae Compostellanae sigilli Altaris Beati Jacobi Apostoli
custos, ut omnibus Fidelibus et Peregrinis ex toto terrarum
Orbe, devotionis affectu vel voti causa, ad limina Apostoli
Nostri Hispaniarum Patroni ac Tutelaris SANCTI JACOBI
convenientibus, autenthicas visitationis litteras expediat, omni-
bus et singulis praesentes inspecturis, notum facit: Dnam 
(el nombre latinizado y los dos apellidos)
hoc sacratissimum Templum pietatis causa devote visitasse.
In quorum fidem praesentes litteras, sigillo  ejusdem Sanctae
Ecclesiae munitas, ei confero.
Datum Compostellae die (tanto) mensis (latinizado)
anno Dni (tal).

Y lo firma un tal Jenaro no-se-qué, que es el Canonicus Deputatus pro Peregrinis, con un par. Si alguien experto el latín me lo traduce bien se lo agradezco.

A la salida, la única peregrina que vi que se hizo el Camino con el mismo calzado que yo: las Shape Ups, que Dios las bendiga, ni un puto roce ni una puta rojez tuve con ellas, acabé adorándolas. Recomendadas 100%, y encima subes glúteos mientras te encuentras a tí mismo.


La fachada posterior de la catedral de Santiago, por donde entramos.

Allí le pedimos a un hombre que sabía hacer fotos a juzgar por la cámara que llevaba que inmortalizara nuestra hazaña:

Sin rencor, vuelta al buen rollo. Visitamos a mi primo, que cualquier día de estos va a salir en "Madrileños por el mundo". Casi no me reconoció "porque estábamos demacrados" (sic). El amor le hizo cambiar Cuatro Caminos por Santiago y Jerónima Llorente por la calle Azabachería, donde atiende una tienda de souvenirs (la Via Lactea, acordaos del dato que es visita obligada)
y exhibe más acento gallego que su novia y medio Santiago juntos. Allí le hicimos gasto (me puedo ir sin calabaza porque ninguna me gustaba, pero mi perrito peregrino es sagrado) y nos recomendó dónde encargar unas empanadas gallegas para la familia (a años luz de las que te puedas encontrar en Madrid, no artesanas) y comer pulpo con albariño y otras tapas (pero no tan bueno como el del Melide, que es legendario).

¡Adiós, Santiago! Es una lástima no tomarnos unas horas más para hacer turismo con un poco de más calma, pero con el tiempo justo llegamos a la estación de autobuses para saber que todos los días de diario sale un autobús a las 6 ( y solo a las 6 de la tarde, por 13 euros por persona) para Sarria directo. Es la parte buena de llegar un día de diario a Santiago: menos gente y fácil enlace con Sarria, aunque te quedas sin ver el botafumeiro.
Así que después de un largo trayecto en autobús recorriendo otros pueblos de la Galicia profunda (como Lalín), llegamos a Sarria, pillamos el coche y llegamos a nuestra camita de madrugada. 

El final es un poco precipitado y triste, ojalá hubiera durado más el auténtico espíritu del Camino, esos primeros días disfrutando de los paisajes y los bosques al amanecer, en plena paz mental. De recuerdo: mil anécdotas, gente divertida, encanto rural, conocimientos nuevos y unas agujetas que tardarán días en irse.
Y sobre todo, las ganas de repetir, volver, haqcer nuevos tramos de Camino y a ser posible el Camino entero, por un lado, el Francés desde Francia, por otro, el auténtico Camino, desde la puerta de casa. Pero eso quién sabe, a lo mejor algún día, si estamos muy ociosos y la salud lo permite y podemos dedicar bien de tiempo (y dinero) a ello. En serio, es algo que engancha. Lo recomiendo plenamente, aunque no es más que eso: senderos centenarios cercanos a la civilización donde lo único hermoso es estar en silencio, oyendo los pájaros y disfrutando del frescor de los campos al amanecer, y disfrutar de un merecido descanso al atardecer.
En realidad, el Camino es como la vida: dolor y cansancio pero hay que llegar al final, así que ¡Buen Camino a todos!

24 de septiembre de 2011

Cuarta etapa Sarria-Santiago o "El horror, el horror"

MELIDE-SANTA IRENE (31 kilometrazos)
La paliza del día anterior era sólo un anticipo. Mirar el mapa daba miedo: etapa fuerte hasta Arzúa, y después un desierto alberguil hasta Santa Irene (agujero infernal en mitad de ninguna parte donde ni los perros se paran a mear) o meterse la paliza de tu vida y llegar hasta Pedrouzo (35 km en total). La típica putada del camino de Santiago a la mínima que te sales de las jornadas tradicionales: o te quedas muy corto de kilómetros y "desperdicias" días o estás obligado a hacer muchos kilómetros a matacaballo hasta el siguiente albergue, esperando tener plaza. No hay alternativas intermedias, y hasta escasea la oferta privada. Hay tramos de muchos kilómetros sin un puto bar y las perspectivas son malas.

Como la jornada iba a ser intensa, decidimos levantarnos media hora antes y salir a las 6; no es algo que yo recomiende porque a esa hora, en Galicia en verano, aún no ha amanecido. Casi nos perdemos nada más salir del albergue porque no se veía la puta flecha amarilla; menos mal que unos peregrinos profesionales que estaban haciendo estiramientos nos corrigieron. 
A esas horas no se disfruta de lo único bueno de meterse tanta paliza, que son los paseos por los bosques al amanecer: casi no se veía un pimiento! Empezaron los bosques de eucaliptus, pero no estábamos de humor como para gozarlos mucho. Tampoco se podían hacer fotos.
En el colmo del glamour desayunamos lo que nos sobró de pizza fría en una parada de autobús de plástico llena de pintadas en mitad de ninguna parte.
No sé si será la crisis o que los listos le sacan partido al Camino, pero hay gente que viene con su furgoneta y se pone a ofrecer café de termo, bollería y fruta a los peregrinos madrugadores que no pueden parar en ninguna otra parte.
Recuerdo poco de este día aciago, casi no hice fotos porque no estaba de humor. Sé por los sellos que paramos en Santiago de Boente, una parroquia curiosa con aspecto conventual. Los horreos, los pueblos, se volvían monótonos.
La subida a Arzúa también es realmente chunga, aunque para alguien que está medio bien le puede resultar llevadera a esas horas de la mañana. Mejor que la de Melide.
En Arzúa (14 km como quien no quiere la cosa) paramos en el Café Chacala a calzarnos la hamburguesa completa de rigor, y se destapó la caja de los truenos: el Maromo sugirió quedarse, cosa que a mí no me hacía mucha gracia por la pérdida de tiempo, pero al mismo tiempo quería seguir pese a su mal estado, así que al final no hubo acuerdo y seguimos, pero de mal rollo. Conseguí convencerle de que comprara Reflex, pero a esas alturas de sus dolencias poco le iba a servir ni el Compeed, ni el Reflex, ni el descanso, ni nada.
Sellamos en Santiago de Arzúa; Arzúa es un pueblo grande (pfff, ni 7000 habitantes) famoso por su queso, pero no estuve de humor de perder el tiempo comprándolo, y menos sabiendo que si no quieres cargar con él tienes que autoenviártelo por correo. En general me pareció con menos encanto que Melide.

Continuamos camino, pero el buen rollo y la despreocupación de los días anteriores había desaparecido. El Maromo estaba que daba pena verlo y no paraba de rezongar, yo empezaba a arrepentirme de no haber venido sola y la aglomeración de peregrinos pedorros que te avanzan resultaba agobiante.

Allí estaban todos: los japoneses, los italianos, los señores mayores que iban solos, el mediojipi y la novia, las tres cotorras...Lo único bueno de ese día es que conocimos a Marta, una profesora con carácter que venía sola desde Roncesvalles con sus zapatillas de aeróbic, superando tendinitis y superando de todo, porque "sin dolor no hay gloria", y tenía un fondo del copón. ¿Será verdad eso de que los bajitos son mejores caminantes? Pensábamos que venía en pareja porque incluso en Melide la habíamos visto siempre con un chico, pero no, resulta que era un moscón que la había estado acompañando hasta que conoció a una chica más interesante, una chica mediojipi que estaba más buena y que en vez de palos para caminar nutilizaba dos enormes cañas de bambú hueco, y allí se quedó  interesándose por las especificaciones técnicas de las cañas de bambú.

También descubrimos que los kilómetros que aparecen en las guías no son correctos: cada guía dice una cosa (con diferencias significativas incluso entre lo que marca una y otra), y tampoco se corresponde con los kilómetros marcados en los mojones. Así que al final acabas engañado sobre los kilómetros recorridos en un día o la distancia que queda hasta el siguiente albergue, y te puedes llevar sospresas desagradables.

Charlando con Marta nos desviamos del camino para ir a comer en uno de los pocos sitios decentes que hay en ese tramo (madre mía, qué contados están los bares): un resort de la hostia en mitad de ninguna parte (Pousada de Salceda). Menú de la hostia cantidad de bueno a precio razonable, pediluvio, y hotel (con habitaciones algo caras) para peregrinos sibaritas.
En la foto no es que el Maromo esté sonriendo, es que tiene el rostro desencajado.


Le ofrecía quedarse en ese hotel, pero era un poco caro y entre unas cosas y otras, seguimos camino, rezongando más que otra cosa. El Maromo estaba como para llevarle en carretilla, pero de un modo u otro conseguimos llegar a Santa Irene (si llego a saber que era un páramo sin el menos servicio no hubiese querido llegar hasta allí, pero que es que continuar hasta Pedrouzo es una cosa que sólo hubiese podido hacer yo, y con sudores). En Santa Irene además Marta nos "engañó" porque  no quedaba sitio en el albergue público, aunque pudimos reservar las tres últimas plazas en el albergue privado de Santa Irene, una encantadora casita regentada por mujeres (y se nota) llena de japoneses y guiris.
La decoración estaba llena de pequeños detalles la mar de acogedores que sí que merecieron alguna foto. Por 13 euros, dormimos en colchones mejores, con sábanas de verdad, nos duchamos en privado y pudimos cenar el fiambre que la buena de Marta trajo en taxi desde Pedrouzo. Al menos pudimos descansar ese día en condiciones y silencio. No cenamos en la casa porque sinceramente, 10 euros por una sopa y merluza rebozada ya me parece un poco abuso...
Creo recordar que el cartelito que está al lado de la puerta decía: "No tengas prisa, que el tiempo no se acaba", o algo por el estilo, pero eso es algo que a alguien como yo no le cabe en la cabeza, y menos cuando sólo tenemos un número de días determinado para hacer el Camino.



Ay, qué pena no haber sellado aquí, porque el sello era bonito.
Al día siguiente, no nos salían las cuentas: a Santiago hay como 23 kilómetros, y había que llegar a la famosa misa de 12 (la misa del peregrino). Si salimos a las 6 de la mañana y hay que contar que hay que parar a desayunar, son unos 25 km entre 5 kilómetros a la hora (que más bien iban a ser 4 por cómo de mal estaba el Maromo), son 5 horas, 6+5=11, uuuhhh lo veo un poco justo, hay que ir a matacaballo, y el Maromo NO PUEDE. 
Dejamos hablado parar en Monte do Gozo para no andar tanto, aunque me ponía enferma sólo de pensarlo, porque me había enterado que el macroalbergue de Monte do Gozo es como Sodoma y Gomorra, y los peregrinos juerguistas y folloneros paran allí para liarla parda toda la noche, ligar, y hacer entrada triunfal en Santiago.
Una perspectiva que no me atraía nada.
Pero bueno, ya sentía que se había estropeado el encanto del viaje...Como unos benditos, dormimos en nuestras buenas camas.
CONTINUARÁ