Probablemente, el único blog escrito por una mujer que jamás hablará de zapatos.
6 de julio de 2011
2 de julio de 2011
Y que luego se pregunten por qué no me relaciono más
En realidad el encantador duo acabó siendo un trío: la Chunga, la Maruja histérica* y una nariz a una técnico pegada, que tiene el honor de ser, posiblemente, una de las peores personas que he conocido.
*Por llamarla de alguna manera; a la gente que con 30 años se va del cine viendo El Planeta de los Simios de Tim Burton porque le da pánico ver que los monos hablan y que cuando le tiene que poner gasolina al coche, llama a su marido o a su padre para que vayan a ponérsela porque ella no se atreve (entre otras anécodtas del palo), pienso que cuando menos está un pelín mal de los nervios y no les vendría mal un poquinín de terapia.
30 de junio de 2011
Si tus padres, que te quieren, te dicen que estudies, es por algo
7 de marzo de 2010
It's a cold, cold world
Si vosotros visitárais la casa de un conocido por primera vez y esa persona nada más entrar se sentara en el sofá y cogiera el mando de la tele, poniéndose a ver un programa sin haceros el menor caso, ¿qué pensaríais? Pues cuando menos pensaríais que esa persona es una grosera y una borde, que carece de un mínimo de modales y que os ha hecho vivir una situación incómoda. Seguramente os cabrearíais, tomaríais la decisión de no volver jamás o le seguiríais el juego y os quedaríais callados con cara de circunstancias.
No hace falta ser la Preysler para saber que cuando traes invitados a casa, salvo en casos de extremísima familiaridad, tienes que tener una buena cantidad de gestos corteses con ellos: llevarles el bolso y el abrigo a algún sitio, enseñarles la casa, enseñarles dónde está el baño, ofrecerles una bebida, dejarles el mejor sitio para sentarse, preguntarles cosas corteses para que se sientan cómodos, no obligarles a comer la comida que no les guste...Un buen anfitrión es el que es capaz de todas esas cortesías sin parecer hipócrita ni forzado, si no naturalmente amable.
De la misma manera, cuando vas con alguien y te encuentras con alguien conocido para tí pero no para tu pareja, las normas básicas de educación en todos los países indican que has de ser tú el que presente a los dos desconocidos, para romper el hielo. De hecho, si se quiere sacar buena nota como "presentador en sociedad" no sólo basta con decir el nombre de las personas si no que es de agradecer algún dato más que permita, en caso de que los recién presentados se queden solos y tengan que iniciar una conversación de circunstancias, ponérselo más fácil. Cosas del estilo: "Este es Manolito, que trabaja en Microsoft" (cuando se le presenta a un informático), "Esta es Pepita, que es friki de Manowar igual que tú" (para ayudar a que caiga inmediatamente simpática al manowarero interlocutor). Casi nadie hace esto último, pero si tenéis la buena idea de leeros un tratado de buenas maneras (sobre todo anglosajón) os daréis cuenta de que no son paranoias mías y que estoy en lo cierto, y que hay que dar facilidades para que la gente recién conocida pueda romper el hielo teniendo una chispa inicial con la cual encender el fuego de una conversación. De lo contrario se corre el riesgo de que dos tímidos coincidan, con el inevitable fracaso, o que un torpe ofenda a un sensible, o que un cortado tenga que aguantar a un plasta que no tienen en cuenta los intereses de la otra persona, etc.
Pero es que las normas sociales implícitas van más allá. Las personas bien nacidas no se ponen a hablar de cine delante de un ciego, no le ponen un plato de pizza delante a un celíaco, no se burlan de la gordura delante de un obeso y no hablan maravillas de la Espe delante de un progre. No es hipocresía, es educación: es tan sencillo como reservar esos temas de conversación para un rato más adecuado y con unos interlocutores más apropiados. Cortesía, se llama. En general los tratados de buenas maneras instan a evitar la religión, la política y el sexo en la mesa para no dar lugar a indigestiones y riñas.
Con la familia política ídem. No es que haya que ponerse traje y corbata cuando entra en casa la nuera o el yerno de turno, ni sacar la vajilla de plata. Pero hay que tener con el invitado unas normas corteses de simple respeto, como no obligarle a comer más de lo que desea, respetar sus ascos a ciertos ingredientes y permitirle, sin que parezca un tercer grado, que exponga algunas cosas de la vida, cómo en qué trabaja, qué tipo de música le gusta, qué bonita es la camisa que lleva. Cortesías, vaya, porque en el futuro ya habrá confianza para decir "vaya zapatos raritos llevas" o "pues yo no estoy nada de acuerdo con las corridas de toros, Cayetano".
Cuando una persona es extraordinariamente atenta y considerada, además, respeta la idiosincrasia de la gente que la rodea. Ayuda al tímido a participar en las conversaciones, simplemente llevando la conversación hacia un tema en el que él pueda meter baza, para que no quede sumido en un denso silencio. No entra en discusiones polémicas para no asustar al sensible ni toca temas que puedan violentar a una persona con inquietudes particulares, como un vegano o un ultracatólico. Eso no significa que hay que forzar a la hablar a la otra persona, porque nada peor que oir decir "Pues a Manolito le caen genial los negros" cuando estás intentando pasar cortésmente desapercibido en una mesa llena de miembros de Fuerza Nueva. A veces cuando alguien no habla es por desinterés, por discreción o porque está de mal humor y puedes meter la pata hasta el fondo si le obligas a tocar ciertos temas que esa persona está deseando evitar.
La cortesía es todo un arte, pero se basa en 99% de respeto y un 1% de protocolo social.
Estas normas tan sencillas para gente que se acaba de conocer se extienden también en el trabajo. No basta con presentar al nuevo a todo el mundo. Hay que entender que el pobre novato, aparte de sentirse torpe y descolocado, perdido y aturullado como vaca sin cencerro, será incapaz de acordarse del nombre de todo el mundo y, a no ser que tenga muchos dones sociales, le costará iniciar conversaciones con la gente. Si la gente del trabajo es amable y cortés, se lo pondrá fácil hasta que surja la necesaria confianza. Cuando alguien es nuevo es facilísimo. Le puedes preguntar que de dónde viene, dónde ha trabajado antes, qué le parece su nuevo sitio, qué tal se siente tras la nueva semana. Cuando alguien es nuevo hay muchas cosas de su vida en las que interesarse o descubrir, y no hay que esperar a que la otra persona sea un egocéntrico verborreico que vomite de nuevas a primeras todos los detalles de su vida.
Pero eso sólo ocurre en mi planeta. En la Tierra muy raramente me he topado con gente así de cortés. Sólo he encontrado bordes, torpes, descorteses y metepatas. Y en el trabajo, gente que por tu espalda te critica porque no hablas cuando ellos no se han molestado en cruzar ni una frase contigo. Gente que malmete en tu contra mintiendo sobre que no dices buenos días en el pasillo cuando tú te sientes rodeada de sordos, gente que se indigna si no conversas con ellos como si tu fueras un payaso con la obligación de entretenerles, cuando ellos tampoco mueven un dedo en conversar contigo, siendo tú el nuevo. Faltas de respeto constantes hacia tu personalidad, prejuicios, y sobretodo, críticas y rumores malintencionados que te crean mala reputación, sin que nadie, nunca, te tienda la mano de forma sincera.
Vaya puta mierda de planeta hostil que tenéis, creo que prefiero seguir siendo extraterrestre. Vais de simpáticos e integrados, pero sois una panda de bordes y groseros hijosdeputa. Ni se os ocurra darme lecciones de modales porque en realidad dais asco.
22 de octubre de 2009
El mirlo blanco y el canto en los dientes
Nuestra única experiencia fue una individua con aspecto de lesbiana estereotipada que nos hizo un cutre-test sobre nuestra exposición a riesgos absurdos, como el trabajo con dinamita, sin molestarse lo más mínimo en detectar otras deficiencias, como la acumulación de 13 personas con sus enseres en un espacio de 30 metros cuadrados, el desorden, la falta de espacio material, la cantidad de estrechamientos y esquinas en las zonas de paso, la incomodidad de las zonas de trabajo, la ausencia de botiquín...
Pero hoy vino otra chica que se tomaba en serio su trabajo. Nos envió un manual y un test que teníamos que realizar para comprobar que nos habíamos leído en diagonal el manual. Eso parecía todo, pero vino en persona a entrevistarnos y ver el laboratorio con ojos más críticos que su compañera anterior.
Y ¡oh milagro!, de sus labios emanaron unas palabras poco habituales. Y es que nos preguntó la tipa, aparte de los riesgos químicos que corríamos, que si teníamos algún tipo de riesgo "psicolaboral". Casi me da un pasmo. "Con los jefes, CON LA DIRECCION, con los compañeros...". Hubo un momento de tragar saliva en el que seguro que todos pensamos mil cosas que nos agobiaban.
Si yo hubiera estado sola en la entrevista me hubiera estado dos horas poniendo los puntos sobre las íes. Pero todos nos contuvimos y le explicamos a la chica que no, que los únicos motivos de estrés psicolaboral eran los derivados de nuestro sector (cuantos deliciosos eufemismos en un rato): precariedad de los contratos, sensación de no pertenencia a ninguna empresa en concreto, malas perspectivas de futuro, roces con los compañeros motivados por la falta de espacio y medios materiales...Hubo mucha autocensura, al menos por mi parte.
Los becarios se quejaban de que "trabajaban a menudo a destajo" y que "el ritmo de trabajo solía ser muy alto". No se lo negué, claro, y me contuve la tos: es su derecho quejarse. Tienen pleno derecho a considerar "estrés psicolaboral" tener que estar a las 8 y media en el trabajo para garantizar que las juergas las dejen para el fin de semana, y salir a las 5 de la tarde sin que apenas les quede tiempo (sólo una hora diaria o dos en total) para mirar el correo, el facebook, el farmville, el puto acuario de los cojones y mil mariconadas más.
Pero yo me acordé de cuando volvía a casa a las 8 de la tarde, y en mi casa seguía trabajando en mi ordenador. De cuando llegaba el fin de semana y seguía trabajando en mi casa. De cuando mi tiempo de ocio venía determinado a mi conveniencia de pasarme a tal hora del sábado o del domingo a hacer alguna cosilla de curro. De cómo desarrollé una especie de fobia a la zona cercana a mi curro, porque apenas dejaba de pasar por allí un día. De las condiciones negreras de mi beca, inframileurista. De la precariedad de medios de mi trabajo. De cómo cuando se me acabó la beca estuve traajando mientras cobraba el paro, con la indefensión legal correspondiente. De cómo después cobré de no sé dónde, y finalmente trabajé gratis mientras dedicaba media jornada a buscarme la vida con una beca misérrima en otro sitio. De la sensación permanente de burn-out y de estar completamente sola.
Me pregunta una tipa ahora por el estrés psicolaboral y psicosocial y claro que me puedo quejar. ¿Pero con la mili que yo tengo? Contenta estoy, y hay que tener presente que esto es España, un país poco decente.
A los becarios les mandaba yo a pasar por lo que yo pasé, a ver si se quejaban de trabajar a destajo.
Después la tecnico de prevenció comprobó in situ la situación de nuestra lata de sardinas. Se escandalizó de ciertos incumplimientos en tema de salud laboral. "La salud es lo primero", insistió varias veces.
Hay que tener cuidado con insistir en estas cosas en ciertos ambientes, donde la gente confunde constatemente los derechos laborales y la preocupación por la salud sociolaboral con venir a pasarse el rato a un sitio en el que no hace falta implicarse demasiado, en el que pasar las horas muertas jugando al Farmville se considera horas trabajadas que no necesitan ser compensadas, donde tener cierta productividad se considera trabajar a destajo y donde si el jefe no comparte tus bromas de patio de instituto, se le considera un borde clasista. A ver si con el tema de "la salud es lo primero"seguimos abusando del concepto "trabajar para levantar un país".
7 de enero de 2009
Los hombres que no divertían a las mujeres (y aburrían hasta a las ovejas)
Pero entendedlo.
Sexta edición del primer libro, y subiendo.
El segundo libro, recién sacadito a la venta, por el mismo camino.
Todo el mundo hablando de una trilogía de culto.
Fenómeno editorial sin parangón en Suecia, incluso armando rutas turísticas por los lugares y edificios descritos en el libro.
En Francia, publicitada como novela de la década.
Se dejó primero que se cuajara el boca-oreja entre los libreros para que llegara al gran público gracias a las excelentes críticas.
Personajes publicitados como inolvidables.
La trama, descrita como una obra maestra del ingenio, y que además tiene un gran contenido social (incluso he llegado a oir que en el fondo es una denuncia feminista al maltrato sistemático que las mujeres reciben por parte de los varones, incluso en los países nórdicos).
Vamos, que como casi siempre que la crítica ensalza unánimemente una novela, tenía trazas de bluff y debía comprobarlo personalmente.
Así que en los trayectos de metro de este ultimo mes de diciembre me he tragado las casi 700 páginas de este soporífero bocadillo de intrigas financieras, investigaciones periodísticas y psicopatía, que no deja de ser un best-seller del montón escrito de una manera bastante fría y sin que tenga motivos, ni por asomo, de ser considerado mejor que otras tantas novelas de intriga que se publican.
De hecho me ofende que por ejemplo, muchos letraheridos critiquen las novelillas del Reverte y ensalcen a Larsson, cuando su novela no es mucho más original que las de Reverte, su prosa desde luego no es mejor y encima su trama y personajes son tan fríos como sólo puede conseguir un sueco. Reverte no hace en sentido estricto novel negra, pero por ejemplo su patética "La piel del tambor" podría estar perfectamente firmada por Larsson, que ha tenido la suerte de morir joven para poder alimentar su mito.
Las perversiones de la novela no sorprenden desde que tenemos noticias de individuos como el monstruo de Amstetten, el protagonista masculino es un poco rancio, la protagonista femenina es tan freak que no es representativa del universo femenino en absoluto y es imposible sentirse identificada con ella, la clave de la investigación es previsible y el final está mas visto que el tebeo. Mi madre también se leyó el libro en 5 días y coincide en que no deja de ser el típico libro que sigue una plantilla predeterminada: intriga + toques sexuales + temática actual, escrito por un churrero. La novela se hace pelín larga y hay bajones en el ritmo: durante buena parte del libro no se avanza en la intriga para luego solucionarse todo rápidamente. Además, tras el clímax quedan aún un buen puñado de páginas para resolver la trama de fraude empresarial, que es como volver a comer gachas tras el arroz con bogavante: se te corta el rollo totalmente. No observo tampoco ninguna reivindicación feminista salvo la ya consabida "hay mucho psicópata suelto por ahí haciéndole pupita a jovencitas", que es algo que ya sabe cualquiera que mire los telediarios.
Vamos, que es el típico best-seller fácil de leer y que engancha, pero no más que el 80% de lo que se vende. Yo desde luego no voy a continuar leyéndome la trilogía porque me la suda de forma olímpica lo que le siga sucediendo a los dos personajes principales. Seguro que dentro del género de la novela negra hay tramas mil veces mejores.
En definitiva, que si libros así pasan por obras maestras de la literatura contemporánea y novelas que marcan una época, me dedico a hacer ganchillo y animales de abalorios. Dejo la lectura, no me jodas. No os gastéis el dinero en este libro, es un bluff, y menos cuando anda el Saramago todavía por ahí suelto.
2 de junio de 2008
¿Científicos? NO, periodistas al pilón
La queja habitual de los jóvenes científicos con más dignidad y ética personal suele ser que les gustaría un trabajo en el que "sólo se retocaran las fotos de las vacaciones y las estadísticas te las creyeras". Y es que, en efecto, marear los datos para que las estadísticas salgan significativas y maquillar las imágenes con el Photoshop es moneda corriente. Pero normalmente no es nada serio: eliminar todo aquello que te desvía la estadística e interpretarlas torticeramente con total descaro, ver significación donde no la hay, y marear las imágenes recortándolas para quitarles la parte fea y modificar el brillo y el contraste. Nada de eso despista a los científicos lectores, que ya sabemos que lo normal es vender un poco la moto en los papers, y compensarlo mostrándonos un poco autocríticos en la última parte de la discusión.
En los artículos se publica lo que sale o sale a medias, lo que sale mal se oculta, pero nadie tiene la culpa de que en el mundo se haya impuesto (y se siga imponiendo cada vez con más fervor) el modelo de ciencia estadounidense: hipercompetitivo, en la que sólo se consideran los resultados positivos, basados en mil y un estadísticos incomprensibles, basado en el índice de impacto de las publicaciones y en el que la gente si quiere mantener su puesto de trabajo tiene que vender a su madre con tal de publicar un paper.Y aunque los jóvenes científicos siempre se quejan de esa hipercompetitividad, que además pasa por la movilidad (mareando de país en país al pobre post-doc e impidiendo que pueda tener una vida familiar estable), y empiezan a salir voces críticas sobre lo férreo e injusto que es el sistema de índices de impacto, o la cantidad de información interesante que se pierde si no se dejan publicar los resultados negativos, lo normal es que ese modelo siga en vigencia.
La presión por publicar mucho y rápido tiene una consecuencia: el aumento del fraude. Fraude que si es de poca monta no tiene demasiada gravedad y que si tiene mucho alcance se acaba descubriendo o es contrarrestado con publicaciones sinceras en sentido contrario, pero que existe y es mayor en las revistas de más alcance, donde quieren publicar los más arribistas. Los intereses farmacéticos también crean muchos monstruos y resultados que no se cree ni su abuela, pero es que cuando la línea de investigación depende de los resultados positivos es normal que esos resultados siempre sean sospechosamente positivos y estupendos. De todas maneras esos grandes fraudes siempre son una minoría frente a la inmensa cantidad de artículos más o menos decentes, así que no debe cundir el pánico. Noticias tan torticeras como la del 20minutos lo único que crean es aún más desconfianza en la ignorante población, que se cree a pies juntillas cualquier chorrada que diga Txumari Alfaro o Greenpeace pero que desconfia de la bondad del ámbito científico serio. Gracias por la ayuda, hombre.
Otra autocrítica frecuente de los científicos es el disfuncional sistema del peer review, que para algunos es la marca indispensable de calidad de una publicación científica seria pero que para otros es una pequeña tomadura de pelo, pues es un sistema en el que un par de científicos de tu ámbito, saturados de trabajo y sin intereses económicos al respecto, no siempre con demasiada idea del contenido del artículo y que a menudo son conocidos o amigos (o peor aún, enemigos acérrimos o competidores), se leen en diagonal tu artículo y te hacen un par de observaciones críticas ( o te lo rechazan aunque esté perfecto). Los pésimos papers que a veces te llevas a los ojos son ejemplo de que algunos referees no hacen nada bien su trabajo, por dejar pasar semejante mediocridad. Aquí teneis otras críticas importantes al respecto.
Y sin embargo, pese a todas esas deficiencias el sistema peer review es necesario para que no publique todo quisqui sus salidas de olla, y que en las revistas serias se publiquen los trabajos de muy alta calidad (y algún que otro fraude bien colado). Que alguien en algún lugar hace bien las cosas es evidente, porque la ciencia avanza que es una barbaridad, pese a todo y pese a todos, ¿o no?
9 de enero de 2008
Clientes de Ikea, al pilón
Cómo no, vagan¡bundeando por la red me he topado con un interesantísimo blog de un trabajador de Ikea que hace gala de una creatividad e ingenio envidiables a la hora de comentar con sarcasmo las estupideces que le preguntan los clientes tocacojones del Ikea. Te partes la caja en grado sumo leyéndolo. Lástima que las anécdotas con los clientes y otras quejas no dejen mucho hueco a otros comentarios interesantes, como trapos sucios de la cúpula de Ikea, mal trato por parte de los superiores, y otros detalles de su trabajo negrero.
Este blog me ha hecho sentir culpable porque, como tantos otros mileuristas en proceso de montar un piso, me he pasado y me pasaré por el Ikea para comparar precios, y decidir si me compro el horroroso objeto del Ikea a precio imabtible o me merece la pena comprar algo más original y bonito por algo más de precio. Y reconozco con orgullo que SÍ, HE ROBADO UN PUTO CATÁLOGO DE PRÉSTAMO DE 2008, porque no pienso pagar ni suplicar por un catálogo tan mal diseñado, que tiene un índice penoso y con el que no puedes hacer otra cosa que ir pasando páginas de estampitas y marcar lo que te ha llamado la atención (para después ir a la tienda y no encontrarlo bien o descubrir otras cosas mejores que no estaban en el catálogo).
Por eso no entiendo como hay gente (ejem, en quien estaré pensando) que tenga ese catálogo como un Evangelio y libro de cabecera.
Por lo demás mis compras del Ikea no han pasado de la regadera, un cepillo para fregar platos, una mesa Gallant porque necesitábamos algo urgente y barato, el cubo de mimbre para ropa Naturlig que de barato tiene lo que yo de obispo y se monta fatal, y menundencias por el estilo que irán cayendo: toallas, perchas, quizás el nórdico, macetas...Porque otras cosas o no son baratas, o son horrendas de diseño, o ya se palpa su mala calidad, o el estampado produce epilepsia y/o arrítmias.
Eso sí, el blog me ha hecho sentir culpable porque una vez que fuimos el Maromo y yo, preguntamos a un buen trabajador que pasaba por allí que dónde estaban los productos de mimbre; estábamos en la primera planta, habíamos visto cosas de mimbre, las cosas de la cocina y el dormitorio y tal y no nos acordábamos de que la vez anterior lo habíamos visto en la planta baja, en otra sección. Supongo que eso también entra dentro de las preguntas estúpidas, impacientes o molestas que denuncia el autor del blog.
Pero bueno, hay que tomarse las cosas de otra manera. Yo también trabajo atendiendo usuarios. Algunos son muy simpáticos y amables, otros incluso flirtean, como sabéis. Otros son majos pero muy plastas, gafes e irritantes. Pero otros muchos son antipáticos, bordes, estúpidos y, en general, te dan ganas de estrangularles allí mismo, pero mi ingenio no es tanto como para humillarles. Incluso esos usuarios me resultan preferibles a otra gente que he tenido que aguantar.
Por lo demás hoy en la contraportada de El Periódico entrevistaban a la autora del libro "Sin ánimo de ofender", para la gente que se molesta por los comentarios de los demás demasiado a menudo. He pensado que podía comprármelo, porque tengo clara tendencia a indignarme por todo, pero creo que no soy la única a la que le podría convenir.
Por cierto, me ha hecho gracia porque en el blog del Ikea hay un link a otro controvertido blog que yo ya conocía, y que es un claro ejemplo de cómo tu blog tiene muchos más comentarios si eres un misógino neurótico diciendo machadas ycafrerías (aunque a veces los dardos den en diana). Si alguien tiene un amigo psicólogo o psiquiatra que busca ampliar su cartera de clientes, ya sabe. Y se echan de menos más links sobre diseñadores vomitando cuando se les menciona el Ikea.
20 de septiembre de 2007
The Cubano strikes back
18 de agosto de 2007
"Canción de Hielo y Fuego" (crítica con bostezos)
Eiiiiiiiiiiiiiii nenitos, no os penseis que iba a pasar el verano sin recuperar esa sana tradición intelectual de escribir críticas de libros, en especial, libros a los que todo el mundo pone por las nubes y que yo, con mi característica acritud, nunca considero tan excepcionales... Porque no pensaríais que iba a estar perdiendo el tiempo y leyéndome más de 2000 páginas para luego no sacar provecho en el blog, ¿verdad?Este verano he podido distraerme por fín dándole caña a la saga de Canción de Hielo y Fuego, de George RR Martin, que me venía recomendada desde varios frentes. Me habían avisado que si empezaba con ellos, que me olvidara de la vida social. Tambén hay gente que no ha podido resistir la intriga y se ha leído el último libro sin traducir. Pero yo, para variar, camino en otra órbita y no son libros que me hayan quitado el sueño, y podré esperar tranquilamente a que se publique en castellano la saga. Esto es según cómo te lo tomes, como todo.
La Saga
Esta probable hetpalogía de guiones de televisión novelados dispone de tres novelas publicadas en castellano, Juego de Tronos, Choque de Reyes y Tormenta de Espadas, que a su vez está dividida en dos tomos. El argumento consiste en una compleja trama de múltiples personajes luchando por el Trono de Hierro y el gobierno de los Siete Reinos, dando rienda suelta a todo tipo de intrigas y traiciones y acciones violentas descritas con crudeza.
Está inspirado en la Inglaterra medieval de los York y los Lancaster, con referencias más que claras al muro de Adriano, las primitivas tribus celtas, los jinetes mongoles, los pueblos de Asia, los vikingos y demás referentes de la Europa medieval. Pero a pesar de estar ambientado en una especie de Edad Media es un libro de fantasía en el que las estaciones duran años y hay pequeñas pinceladas de acontecimientos fantásticos.
De hecho, lo más original del libro es precisamente que, a diferencia de las sagas de fantasía clásica en las que magos, dragones y razas están en extinción, en esta es precisamente la vuelta de la magia lo que se avecina, y los elementos fantásticos se van incorporando con cuentagotas. Además, y demostrando que el autor ha aprovechado su etapa de guionista televisivo, la historia se divide en tres tramas principales que transcurren paralelas, y cada capítulo narra la experiencia más o menos subjetiva de uno de los personajes, de manera que cuando acaba ese capítulo te quedas con la intriga de la continuación de esa parte de la trama y tienes que esperar varios capítulos a que se retome ese personaje.
La parte buena
Lo mejor de la trama son las originalidades comentadas y el hecho de que la escasez de fantasía agrade más a un público adulto, y la saga se aleje de las ñoñerías clásicas de razas y magos con bastón. La ambientación medieval es excelente, a años luz de tonterías tipo Eragón y demás; las costumbres castellanas, las batallas, los torneos, las armas...son extremadamente realistas y bien documentadas. La crudeza de las escenas de acción aleja el estilo de la idealización de la guerra que encontramos en muchas de estas novelas. La crueldad de la guerra, el egoísmo de los reyes, el efecto que tiene sobre los campesinos la guerra, las miserias palaciegas...todo está reflejado. Además no sólo existen héroes guapos, íntegros y valientes si no que la proliferación de minusválidos, feos de solemnidad, obesos, mutilados, quemados, deformes, retrasados mentales, cobardes y villanos ambigüos que hay en la novela hace preguntarse si el amigo Martin lo pasó bien en el Instituto. De hecho uno de los personajes más complejos e inteligentes es un enano feísimo, y hay otros personajes, sobre todo masculinos, que se alejan de los estereotipos físicos al uso.
La parte mala
La división de los capítulos tal como está planteada contribuye a mantener la intriga pero cae en el sopor. La división de las tramas hace que estas avancen muy lentas; el primer libro tarda mucho en empezar a resultar intrigante; la primer parte del tercero es un tostón y sólo empieza el interés cuando comienzan las escabechinas. Algunos personajes son insufribles y sus capítulos se hacen eternos, aparte de que se hace cansino esperar el momento de que las tramas se entrecrucen. El mismo autor parece a veces que retoma algunos personajes con cansancio y eso se deja traslucir. Las muertes de personajes al final de cada libro provoca que en el siguiente aparezcan puntos de vista nuevos de personajes a los que no se les ha cogido cariño, y también pueden aburrir.
Mientras algunas peripecias transcurren a buen ritmo y resultan interesantes, otros personajes se limitan a vagar de un lado a otro esperando que el autor les de auténtico protagonismo. Esto hace que si se lee la novela seguida haya muchos cambios de ritmo y uno empiece a preguntarse si la cosa da para tanto. Además, los constantes giros de guión y sospresas en la historia hacen funcionar el cerebro del lector de manera que llega un momento en que no está tan desprevenido. Las sorpresas entonces se vuelven auténticas salidas de olla; se usa y se abusa de la "resucitación" de personajes presuntamente muertos, por ejemplo, lo que empieza a resultar vergonzante. Y teniendo en cuenta de que la magia adquirirá más protagonismo, la cosa huele a que las salidas de olla del autor se irán incrementando y la acosa acabe siendo una apoteosis de paranoias mentales increíbles.
Además, las escenas hiperviolentas, el sexo explícito sin venir a cuento, las violaciones, el lenguaje soez, el machismo y en definitiva, el "exceso de realismo medieval" de la novela puede herir a los más sensibles. De hecho hay un momento en el que las desgracias de los "buenos" son tantas que produce desánimo en el lector, que se pregunta realmente si va a sobrevivir alguien para llevar la cosa a buen término, o se va a seguir estirando la historia de cualquier manera. Se tocan todos los palos: incesto, violación, prostitución, aborto, abuso infantil, pederastia, parricidio...No faltan toques lésbicos e insinuaciones homosexuales. Es decir, que parece que se buscan todos los ingredientes para transgredir los límites de lo políticamente correcto.
El hecho de que muchos personajes sean muy jóvenes (vamos, niños) dificulta también que el lector más adulto se identifique con ellos o que considere que sus peripecias "adultas" son plenamente creíbles, y algunos de los personajes son realmente planos y estúpidos.
¿Y ahora qué?
Si el primer libro me pareció de dudosa calidad y el tercero me aburrió al principio y me indignó por sus trucos de chino al final, me veo ahora mismo en la tesitura de seguir leyéndome de forma cansina los tochacos para ver cómo muere este o aquel o hasta qué nivel llegan las paranoias del autor en cuestión de magia.
La historia llega a niveles de sordidez más propios de subproductos de serie B de que una novela llamada a ser un clásico y el hecho de que algunos de los personajes repelentes sean los llamados a disputarse el protagonismo futuro me produce aburrimiento. A veces dan ganas de leer spoilers para enterarse de cómo acaban las intrigas y acabar cuanto antes con el tema.
Es una lástima que esta saga me haya pillado tan mayor y tan cansada de las intrigas violentas, porque por lo demás tiene los ingredientes óptimos para que los frikis la encumbren al altar de los clásicos de fantasía.En seguida han venido los exhaltados a decir que esta obra es mejor que la de Tolkien, pues se han dejado deslumbrar por los trucos televisivos, la violencia, la ambigüedad moral y los misterios dejados entre líneas. Es un culebrón deslumbrante que si se empieza ya no se puede dejar, y da para muchas conversaciones frikis.
Pero si a duras penas tragaba a los héroes de Michael Morcoock, que también es un clásico, ¿no pensaríais que esto lo iba a digerir mejor, verdad?
Asi que...la cosa se queda en que está bien para entretenerse y para poder seguir la serie que grabarán. A los fans de paranoias estilo Lost y demás les encantará...a los amantes de las sutilezas románticas no tanto. Pero ardo en deseos de que algún lector de talante "objetivo" debata conmigo qué le ha parecido...
31 de julio de 2007
Periodistas al pilón YA (reloaded)
Eso de hacerse la moderna por no casarse suena a pseudoprogresismo made in Grupo Prisa.
Pero lo que le molesta a la mujer es la sensación "de posesión" que se establece cuando te casas, porque automáticamente pasas de decir "mi novio" a "mi marido" o "mi novia" a "mi mujer", y claro, eso del "mi" es antifeminista.
La columnista defendía que es imposible ser una mujer de alto nivel profesional, lista y guapa, y tener colegas varones y seducirles, porque no se puede seducir a alguien con quien te codeas de igual a igual. Porque en las reuniones de trabajo, en vez de flirtear...¡¡¡trabajas!!! Y claro, eso es súper machista y va en contra de las mujeres. Porque las mujeres trabajadoras (empresarias, se supone) están hartas de oir frases del estilo "eres estupenda, pero jamás me casaría contigo" o "qué miedo me das", que por supuesto ellas interpretan como que a los hombres les da miedo casarse con mujeres de alto nivel profesional porque se sienten amenazados, y que sólo les gustan las mujeres sumisas y dependientes que no saben lo que quieren ni luchan por ello.
Así que así estamos: en este mundo falocéntrico las mujeres ya no pueden seducir porque no pueden seducir a sus iguales en el curro. Pos fale. ¿A cuanto se paga la columna de contraportada? Que me apunto.
Pero aún hay más. Hay un artículo interior en el que se habla del gran negocio en el que está convirtiéndose la búsqueda de pareja en Alemania, concretamente en Berlín. Uno de cada dos berlineses de cierta edad vive sólo y el periodista lo atribuye...¡¡tachán!! Exacto: a que los hombres buscan una mujer que acepte el "reparto de papeles" tradicional y no la encuentran, con lo cual se quedan solteros perdidos. Las alemanas no están por la labor y por eso no hay donde rascar. ¿Alguien sabe si en el plan de estudio de Periodismo hay una asignatura que se llame "Tópicos y arquetipos que se pueden dejar caer en una noticia"?
El caso es que tanto hombres como mujeres se están dejando una pasta gansa en encontrar pareja, mientras se repiten así mismos que estar soltero es estupendo. ¿En qué quedamos? ¿Y por qué no paramos nunca de echar la culpa de todo a los demás? ¿Y por qué las mujeres no caen en que cuanto más lejos estén los hombres que quieren un reparto de papeles tradicional y menos se dejen seducir, mejor que mejor? ¿Cuándo dejarán de quejarse de la falta masculina de compromiso si ellas después no quieren firmar papeles?
¿Cuándo habrá un periodista que demuestre que no le dieron el título como regalo en un restaurante chino?
9 de julio de 2007
En el 2008 os morís de gripe, chicos
Creé este blog porque me sentaba mal leer foros de internet y quería estar ocupada en algo productivo y no destructivo, y me lo tengo que tomar más en serio. Aunque de algunos foros especialmente urticantes ya no soy asidua, tengo que quitarme de muchos otros, como por ejemplo de las gilipolleces supinas de los comentarios del 20minutos y otros foros con topics de temas con los que soy muy sensible (y que ya deberíais saber cuáles son). Porque no se me ocurrió nada más que ponerme a comparar opiniones de "Hijos de los hombres", peli que tiene algunos años y que en su día despertó mi curiosidad pero finalmente no vi. Y claro, todo el mundo poniéndola por las nubes, así que me la he bajado para quitarme el gusanillo. Y la voy a comentar a mi estilo, pero tranquilos, que no la voy a destripar como con "La masai blanca", porque es una peli entretenida que no está de más que la veais. Claro que "La masai blanca" también era entretenida y bien poco caso que habréis hecho de verla..."Hijos de los hombres" tiene la ventaja de que destrozan más bienes inmuebles, elemento indispensable para que tenga atractivo masculino. Por lo demás es un peli previsible y ya la propia sinopsis da idea de cómo acaba el asunto. Pero yo comentaré lo que me ha llamado la atención.
Para empezar, el título es una tomadura de pelo, porque parece insinuar que la peli va de hombres embarazados que sustituyen a las mujeres estériles en el papel de poner nuevas criaturitas en el mundo, y no. Ya con el Schwarchi se rompió el molde. Tampoco queda bien claro por qué han escogido ese título, que tiene un tufillo bíblico (hay una especie de religiosidad malsana flotando por todo el metraje, mmm). La peli va de la única mujer embarazada que queda en el mundo, ni más ni menos, y cuyo hijo se utiliza como símbolo de la paz, el buen rollito, lo importante que es que nuestros hijos tengan un futuro feliz en un planeta verdecito y con aire puro blablablabla. Vamos, que es una peli de ciencia ficción apocalíptica, ¿qué otra moraleja esperábais?
Como toda peli de ciencia ficción apocalíptica, cumple el requisito básico de estar ambientada en un futuro demasiado cercano (2027) que no se cree ni la santa madre del guionista que vaya a suceder, y el mundo entero está hecho un asquito sin remedio. Así que lo siento mucho pero yo estas pelis me las tengo que tomar como una comedia.
Vayamos por partes. En el 2008 (o sea, dentro de unos meses, ya con mi título de doctora bajo el brazo), hay una epidemia de gripe, y se carga al hijito del protagonista. Putas vacunas de los cojones. Es de suponer que la gripe se carga a media humanidad, así se le facilita el trabajo al guionista. Una de las cosas que menos han tenido en cuenta los guionistas de este tipo de películas siempre ha sido qué ocurría en el resto del mundo mientras Occidente se colapsaba. Porque una cosa es que haya naves voladoras surcando los cielos de Nueva York y otra cosa que los jodidos pastores del Sáhara no sigan ordeñando camellos. ¡¡¡Por mucha globalización que exista es absurdo pensar que TODO el mundo va a estar igual de colapsado!!!! Los guionistas de esta película lo han solucionado cargándose África de un patachungo nuclear, y lindezas similares que supongo extensibles al resto del mundo. Y no, España no sale, aunque algo muy malito debió (deberá) pasar en Madrid, porque un amigo del protagonista algo snob se dedica a rescatar obras de arte fácilmente transportables y guardarlas en su casa: el David de Miguel Ángel, el Guernika (han conseguido sacarlo sin un rasguño, qué cabrones), las Meninas, etc. Es de suponer que las autoridades españolas estarían mientras tanto discutiendo lo que era patrimonio nacional, supranacional y de realidad nacional, y por eso no lo salvaron ellas.
Por lo demás la trama de la película se basa en que los más de 3000 millones de mujeres del planeta se quedan estériles al unísono y ya no nace ni Dios. Las neoyorquinas y las pastoras de camellos, todo el puto mundo. Por supuesto, no dan ni una sola razón convincente de por qué ocurre eso ni de por qué los científicos no logran poner remedio a la situación. En un diálogo gilipollesco que es para matar al guionista, dejan caer como posibles causas los experimentos genéticos (¿qué narices de experimentos genéticos? ¿de qué coño hablan? ¿por qué no los dejan ya en paz?) y los rayos gamma (na, por decir algo que suene a ciencia ficción), y eso porque no se les ha ocurrido decir que ha sido porque los más de 3000 millones de mujeres en el mundo se jartaron de comer Danone Green, que está hecho con gente y suplementado con fitoestrógenos que les han dejado el sistema hormonal hecho una ruina. Mira, si quiero ver pelis absurdas, prefiero una en la que los animales hablen o los protagonistas se pongan a cantar de repente, pero a mí estas patochadas de ficción me cabrean. Pero en fin, supongo que será cuestión de no buscarles el sentido y disfrutar del caos, la desolación y las explosiones.
Por si no quiere la cosa, al guionista le da el flus de convertir la inmigración ilegal, que invade literalmente la Gran Bretaña (donde sucede la acción), en la otra gran causa del caos mundial. Qué relación hay entre la esterilidad, la inmigración, y que la ciudad esté hecha una pocilga, se me escapa. Pero el caso es que hay esterilidad femenina, está todo lleno de inmigrantes zarrapastrosos con acento eslavo y pañuelo en la cabeza y la ciudad está peor que los parterres de Pamplona después de los San Fermines; individuos agonizando en el suelo incluídos. Ni qué decir tiene que el mundo está hecho un asquito de la contaminación; eso es que a Al Gore no le debió funcionar mucho su invento. Nunca acabaré de entender qué tiene que ver que haya campos de refugiados al estilo nazi con que nadie recoja las bolsas de basura en la calle y demás amachambrados que me arman los guionistas. Y otra cosa: tanta Gran Bretaña paquí, Gran Bretaña pallá...Le toca a uno las narices tanta publicidad, y que intenten situar allí todo el meollo de la problemática mundial. De dónde habrá salido el dinero para la película...
La reacción de la población es ese mundo que en cuestión de 18 años quedó peor que lo que habíamos conseguido después de 6000 años de civilización es la típica: auge de la religiosidad de todo a cien, del fundamentalismo árabe, milicias por todas partes, mujeres llorando cuando se muere la persona más joven del planeta (¿y por qué los hombres no?), suicidios subvencionados por el estado, hippies trasnochados echando mano a la marihuana... Un grupo de terroristas que defienden los derechos de los inmigrantes a golpe de bomba y matando a to quisqui, destrozando muchos bienes inmuebles, van y encuentran a la única chica embarazada del mundo (salvo que las pastoras de camellos digan lo contrario) y planean salvarla, pero con la intención maliciosa de utilizar al niño con fines políticos. Ahí es donde entra el héroe en acción, que sin comerlo ni beberlo debe ayudar a la chica, hacer de partera, conducirla a los científicos salvadores, y todo ello calzado con flip flops (¡¡¡lo juro!!). ¿A que ya os están entrando ganas de verla?
Tanto a nivel de guión como de trasfondo, es una sucesión de sinsentidos, pero la acción transcurre de una manera tan realista, la escenificación resulta tan creíble y las escenas de violencia resultan tan reconocibles, que hasta te da la impresión de que tal sarta de patrañas pudiera estar sucediendo en verdad. Sorprendentemente, la escena del parto es bastante realista y al menos dan a entender que es un proceso de horas, y no de cinco minutos como en la mayoría de películas. No daba ni cinco céntimos por ella, y es de agradecer que hagan un intento de reflejarlo de manera "natural". Ah, y por si lo dudábais la criaturita es niña, por aquello de salvar a la humanidad, y tal. Que vamos, que no sé que pretenden ahora los guionistas. ¿Hacer que cuando crezca se la folle todo el mundo? ¿Convertirla en donante universal de óvulos? Vamos, que a mí no me acaba de cuadrar la cosa.
¿Y qué queréis que diga más? Que estoy harta de decepciones y de hacer caso a los demás, que no me puedo fiar de las opiniones de nadie, y de hecho de nadie, ni siquiera del acero, porque el padre le Conan le dijo que podía fiarse del acero y al final fue que tampoco. Por favor, protegedme de internet, es muy malo para mi salud. :_(