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21 de febrero de 2013

FIN

Hay una maldición china que dice: “Ojalá obtengas lo que deseas”, o algo por el estilo, que en versión light castellana quedaría algo así como “¿no querías caldo? Pues toma dos tazas”. Y eso es lo que me ha pasado a mí. Que por querer una taza de caldo ahora tengo dos. Tienen las mejillas regordetas y sonrosadas, el aliento les huele a yogurt y llevo casi tres meses reflejándome en sus pupilas. Por eso vengo a decir adiós, porque este blog ya no tiene sentido y no quiero que me consuma más tiempo.
Creé este blog para distraerme de ciertos pensamientos y hacer algo productivo en internet en vez de mirar foros y ahondar en mis obsesiones. No sirvió de nada: me daba pereza escribir, me desmotivaban la escasez de comentarios, y eso es un círculo vicioso que se retroalimenta. Además no me libré de mis vicios ni mis obsesiones. El propio tiempo y las experiencias recientes los liquidaron: han desaparecido porque ya no tienen sentido. Ya he jugado mis cartas, y aunque he tenido algún triunfo, he perdido la partida, así que ya me retiro del juego. He aprendido una valiosa lección: aparte de que lo que no me ha matado me ha hecho más fuerte, se me han ido de la cabeza muchas gilipolleces. Ya me ha quedado claro que no hay que elegir entre blanco o negro, y que pueden conformarte si te toca gris. Que internet es para el porno y que está plagado de imbéciles a los que no hay que hacer caso. Que es muy satisfactorio poder restregar a la gente que no se hayan cumplido sus funestos vaticinios. Que se queda una mejor cuando quema lo que antes era su Biblia y en realidad no eran más que pamplinas.

Por no perder más el tiempo con sandeces, es que no me apetece ni molestarme en replicar a ciertas evangelistas de la memez. Uno se da cuenta que ha mejorado como persona cuando da las cuentas por saldadas.

Ahora tengo nuevas cicatrices externas e internas, se han ido unos fantasmas pero me queda algún que otro duelo. Sé que con jarabe de tiempo todo se cura y no tengo nada más que airear.

Pero quiero añadir un párrafo sobre la “faceta nutricia”. Embarazo y parto son áutomáticos, incontrolados. Pero la lactancia es voluntaria. En la lactancia, una mujer se significa como madre. Requiere información, perseverancia, resistencia y esfuerzo. Otras fracasan y se quedan en el camino por ignorancia y desidia. Y yo, pese a tenerlo bien difícil, triunfo. Me dan hasta ganas de inaugurar un nuevo blog de lactancia de la ilusión que me hace ayudar a que otras mujeres puedan disfrutar de ese orgullo, porque la leche es una medicina que lo cura todo, pero no voy a tropezar dos veces con la misma piedra, ni voy a enredarme en más ambiciones.

Así que pongo fin a este blog. Pido disculpas por las promesas incumplidas, pero ya les contaré las cosas directamente a la gente que me quiere, sin tanta poesía. ¡Nos vemos en persona!

9 de enero de 2012

El dolor es una opinión del cerebro


Ojo, este post no está escrito por un médico y carece de rigor clínico. Si te cabreas al leerlo tienes dos trabajos: enfadarte y desenfadarte. Allá tú si no estás de acuerdo con el trasfondo de la cuestión.

 Hace tiempo recomendé uno de mis blogs favoritos  (y no precisamente porque sufra migraña, si no porque creo que su visión es completamente acertada), que hará las delicias de todos aquellos que crean que la sociedad “se está amariconando” en lo referente a la actitud frente a las enfermedades. Debería ser lectura obligada de todos los que sufran de jaqueca.

Últimamente la fibromialgia protagoniza muchas de sus entradas. La disertación va en la misma línea que la de migraña: el dolor que sufren esos pacientes se debe a una evaluación errónea de un cerebro hipocondríaco y asustadizo, no a un problema fisiológico (físico, mecánico, corporal) real. Eso explica que su deambular por la consulta de reumatólogos y neurólogos sea en vano y que se resignen a su condición de enfermos crónicos e incurables.
Hay pacientes de fibromialgia que verán la luz ante dichas afirmaciones pero me da a mí, por los caminos que veo que siguen las asociaciones de estos pacientes, que la mayoría se cabrearían si leyesen una cosa así, porque están hasta las narices de que los consideren “cuentistas”. Pero no, nadie dice que sean cuentistas, ni que su dolor no sea real, si no que se están dejando coaccionar por un cerebro terrorista y paranoico que ordena que se desarrollen los mecanismos del dolor para tener al individuo bajo control por temor excesivo a una situación externa o interna que para nada justifica esa reacción.
Los migrañosos se ven convalecientes ante el pánico de su cerebro al viento sur, al chocolate, al queso curado, los cambios de tiempo y la menstruación. Los fibromiálgicos…no se pueden levantar de la cama por que su cerebro no puede con la vida misma.

Sé que es más fácil acomodarse en la opinión de tener una enfermedad gravísima, producida por problemas en los músculos y las arterias cerebrales y los genes y bla bla bla que entender la esencia del problema. Me anticipo a la ira de los pacientes y familiares de fibromiálgicos que puedan llegar a leer esto.
En el tiempo en el que yo estuve trabajando con psiquiatras, tuve entre manos la preparación de un interesante proyecto de investigación sobre fibromialgia, que finalmente quedó parado pero que me dejó algo de información al respecto.
En nuestra base de datos genética de fibromiálgicas (mi ex jefa insistía en llamarlas “enfermas de fibromialgia” por respeto, pero que se joda) abundaban las diagnosticadas también de TDAH (sobre todo con déficit de atención, que es más característico de mujeres) y/o agorafobia y/o trastorno de pánico (a las que tenían las 4 cosas, que eran un buen puñado, yo las llamaba “las del pack completo”, porque menudas joyas).
Primer dato: llamaba la atención el número de fibromiálgicas que además, eran “pelín nerviosillas, miedosas y aprensivas”.
 De hecho no sé si os acordaréis de mi ex compañera  la Maruja histérica, la chica que con 30 años tenía miedo a poner gasolina al coche y que se tuvo que salir de “El planeta de los simios” porque no podía con el miedo de ver a los monos hablando. Pues bien, su madre era fibromiálgica y su hermano TDAH, el ADN de los tres acabó en nuestra base de datos y la deseo un próspero futuro como fibromiálgica de mayor, por hijaputa.
A ojo y sin hacer estadísticas saltaba a la vista que la fibromialgia tenía una heredabilidad muy alta (madres fibromiálgicas con hijas fibromiálgicas a tutiplén cuando las hijas ya tenían cierta edad, y también tías fibromiálgicas) y que el duo madre fibromiálgica-hijo TDAH era una frecuente realidad.
Segundo dato: una base genética común parecía haber entre todos esos trastornos, que era lo que queríamos investigar y que se quedó en agua de borrajas.

Bien es cierto que el diagnóstico de estas señoras había que cogerlo con alfileres porque a muchas de ellas las había visto un doctor que era un desastre, pero ahí estaba la tendencia. De hecho este mismo doctor era el que veía como a las fibromiálgicas a las que se recetaba el mismo fármaco que a los padecientes de TDAH, mejoraban en los síntomas.
Las fibromiálgicas (hablaré en femenino porque son mayoría, pero incluyo también hombres) se quejan de que cuando acaban yendo a psicólogos y psiquiatras (a consecuencia de que muchas acaban con serios problemas de depresión y ansiedad, o porque los reumatólogos se las quitan de encima porque no pueden ayudarlas), con frecuencia se sienten poco respetadas por ellos en su enfermedad. Lo suscribo: a espaldas de las pacientes, los psiquiatras que yo conocí se cachondeaban de las fibromiálgicas (y por extensión de los enfermos con síndrome de hipersensibilidad química múltiple y otros trastornos de hipersensibilidad “a lo que sea”) y las tachaban de “panda de histéricas”. 

El hecho de que menudeen las pacientes “pensionistas” no ayuda a que se las tome en serio. Es decir, contaba un psiquiatra que lo normal es que llegue un paciente a consulta diciendo “doctor, ayúdeme como sea, lo he probado todo, quiero volver a ser el de antes, quiero tener una vida normal”. En cambio las fibromiálgicas llegaban a consulta (tras su periplo por reumatólogos) diciendo frecuentemente “tengo fibromialgia, exijo mi derecho a tener una pensión de incapacidad permanente”. Lo cual a los psiquiatras les pone la mosca detrás de la oreja. Vamos, que tienen unas actitudes un poco diferentes respecto a su enfermedad que los demás pacientes psiquiátricos.
Lo lamento por las fibromiálgicas victimistas que no se sientan reconocidas, pero es aplastante la bibliografía que describe a las fibromiálgicas como un estilo de mujer pasivo-agresivo, educada en volcarse en los demás, bastante drama-queen, ansiosa, catastrofista  y miedosa. Vamos, las típicas madres obsesas e hiperprotectoras que se han echado a la espalda, con espíritu perfeccionista y obsesivo, casa, trabajo, hijos y de todo. Abundan las mujeres que han tenido que cargar con responsabilidades a edades tempranas y las que han sufrido abusos o acontecimientos traumáticos en la infancia. Normal que se indignen cuando creen que la gente las llama vagas por no poder levantarse de la cama, cuando su vida ha consistido en lo contrario: autosacrificio, exigencia, ansiedad.

Me hace gracia porque ha caído en mis manos un articulucho turco publicado en la revista Rheumatology International que va por ese camino. La revista tiene poco índice de impacto y el trabajo es bastante cuestionable en cuanto a calidad, sobre todo en lo que respecta a tamaño muestral, caracterización demográfica de los pacientes y rigor, pero es de acceso gratuito, reciente y sirve como ejemplo de lo que se cuece.
El estudio viene a decir que la personalidad influye en el desarrollo de la fibromialgia (y no es una novedad, hay muchos otros estudios anteriores en la misma línea), presentando las fibromiálgicas unos rasgos en mayor medida que los controles: conductas de evitación de riesgo, auto trascendencia (algo así como una “personalidad propensa al misticismo y a la espiritualidad”) y menor autocontrol. Dichos rasgos se relacionaban a su vez con mayores índices de depresión, ansiedad y peor funcionamiento en la vida diaria).
Mientras en los medios salen las asociaciones de fibromialgia y síndromes de hipersensibilidad a lo que sea y nadie discute de que se tratan de enfermedades nuevas que merecen la máxima consideración y respeto, así como una pedazo de pensión por incapacidad permanente, la realidad oculta es que los clínicos se cachondean de esa gente  y que la opinión creciente de los expertos es que necesitan una buena dosis de psicoterapia cognitiva.
            
 Para los listos que se hayan dado cuenta de que es pelín contradictorio pensar que la crianza y la cultura están detrás de los síndromes de sensibilidad central y acto seguido decir que hay factores genéticos implicados: no son incompatibles. Los mecanismos biológicos que se ponen en marcha en caso de dolor están ahí, pero son el efecto, y no debemos confundirlos con la causa. Hay una susceptibilidad genética y una influencia de la genética en los rasgos de carácter (evitación de riesgos, miedo, poca tolerancia al dolor...), pero no son 100% determinantes: crianza, cultura, sociedad...es lo que enciende la mecha. Por selección natural las mujeres somos generalmente protectoras, prudentes, poco amigas del riesgo: la salud de la prole estaba en juego, y la Humanidad no se ha extinguido gracias a eso. Pero son siglos de presiones sociales y culturales los que han promovido una femineidad hipocondríaca, obsesa, pasiva, ansiosa, miedica. No son solo genes pro-fibromiálgicos lo que transmiten las madres a las hijas...

Solución: reseteado de las creencias erróneas del cerebro, pedagogía, reconquistar otro tipo de conductas.

30 de junio de 2011

Si tus padres, que te quieren, te dicen que estudies, es por algo

Hace mucho tiempo que no escribo, y eso que en los últimos meses he tenido tantas experiencias "reseñables" que me da la impresión de haber vivido 5 años. Es hora de poner blanco sobre negro y dejar comentarios al respecto. Sobre algunos temas de los que hablaré, la información le puede resultar de ayuda a algún despistado que caiga en este blog por error. 
Sobre otros, más que nada lo que haré es cagarme en los muertos de algun@, ya ya sabeis lo poco discreta que soy describiendo algunas situaciones. Espero no aburrir demasiado a la gente que me sigue; espero ser constante en las publicaciones.

Hace mucho tiempo escribí unas entradas sobre la resistencia en el campo de la investigación a dejar esa industria y reciclarse en otras actividades, así como en la errónea creencia de que un doctorado no sirve de nada, y otros problemas de estudiar biología (solté 1, 2 y 3 rollos macabeos).

Cuando yo acabé la tesis estaba tan quemada de las pésimas condiciones sociolaborales que estaba resuelta a no ver jamás una pipeta en lo que me quedaba de vida, y juré por mis muertos que no haría post-doc.
Pero necesitaba un trabajo urgentemente (ya se sabe, agotas el paro mientras escribes la tesis y haces los últimos experimentos), envié un CV a una oferta que se me ajustaba como un guante (ya se sabe, como nunca esperan que te llamen) y pronto conseguí un post-doc que me atrajo en cuanto me lo describieron (escribir artículos de investigación clínica, y escribir es la parte que más me gusta).

Durante unos meses fui más feliz que una perdiz. Aunque seguía viendo pipetas, no tenía que tocarlas. Aunque no podía colocar las piernas en mi sitio de trabajo porque estábamos como piojos en costura en un laboratorio pequeño y cochambroso, estaba agusto haciendo trabajo estadístico y de escritura. La jefa era una histérica que me prohibió relacionarme de forma amistosa con los técnicos y becarios y me usaba como mera compañía para no comer sola, alejada del resto del personal del centro, a los que despreciaba, pero en los primeros momentos me sentí querida por ella, teníamos confianza y la llegué a ver como una segunda madre.
Tampoco me importaba estar con el puñado de becarias y técnicos tóxicas que me habían tocado en suerte, porque en mi posición estaba "protegida", y al fin y al cabo cumplía órdenes de no amistarme con ellas.
Llegué al punto de pensar que cuando una de las becarias se cambió de grupo lo hizo por ser una mantequitas blandas y estar malmetida, cuando es evidente que no aguantó la presión de la neurótica de mi jefa, sus desprecios y exigencias cuando ella se estaba chupando un montón de trabajo del que los demás compañeros se estaban escaqueando, y que hizo bien en seguir los venenosos consejos de cambiarse al grupo de sus amiguitas.
Lamentablemente, su trabajo recayó en mí y me tocó tocar de nuevo las pipetas, con la pereza que me daba, y compartir laboratorio con las técnicos y las becarias odiosas, que en seguida me hicieron la vida imposible.

Aprendí una cosa: que si a los FPII a los que no les llegó la nota para estudiar la carrera de Biología se les nota a veces un poquillo la amargura de ver cómo otra gente sí tiene la licenciatura y progresa, cuando el FPII elige esa opción voluntariamente, le rezuma envidia del colmillo.

Y es que hubo una época en la que menudearon ciertos consejos que triunfaron mucho, como por ejemplo que es más lucrativo poner ladrillos que estudiar medicina (ahora que se jodan esos listillos), y que tiene más salidas laborales estudiar una FPII que estudiar una carrera.

Resultado: gente muy lista estudia la FPII pensando que sólo los pringaos con titulitis estudian una carrera y después se topan con que:

a) Los trabajos de técnico tampoco es que caigan del cielo y que a veces, contratan también a licenciados. No les llueve el maná tanto como dicen.
b) Los trabajos de técnico son sumamente monótonos y fácilmente robotizables, y eso es un peligro.
c) Es tristísimo llegar con veintipocos años a tu techo profesional y salarial. El aburrimiento hace mella.
d) La falta de títulos les imposibilita acceder a becas, contratos e incluso cursos de formación, solamente por burocracia, con lo cual no pueden mejorar su posición ni su formación de forma significativa.
e) No pueden acceder a puestos más interesantes de Técnico Superior o a ciertas oposiciones.
f) Tienen que aguantar constantemente que la gente les anime a estudiar la carrera "con lo listos que son", cosa dificilmente factible llegando a cierta edad (qué perezón) y más combinándolo con un trabajo.
g) Se acomodan para siempre en su mentalidad funcionarial de "yo tengo mi horario y mis funciones, no moveré ni un dedo si no me corresponde" y "yo no sé hacer eso, no me lo pidas" y eso es difícil de cambiar para acceder a puestos mejores.
h) Lo peor de todo: ven impotentes como esos pringaos que estudiaron la carrera hacen una tesis, tienen un trabajo más enriquecedor, acceden a mejores puestos y van progresando en posición y sueldo, cuando no necesariamente son más hábiles ni más inteligentes que ellos. Ver a un torpe gilipollas ganando 500 euros más que tú al mes jode bastante, yo lo entiendo, pero deben comprender...¡¡¡que fueron ellos los que tomaron una errónea decisión!!! Así que un poco más de respeto por esos torpes gilipollas porque al menos tomaron una mejor decisión en determinado momento, y una carrera y una tesis no las regalan.

Pues había dos de estas tipas en mi laboratorio. Una maruja neurótica que tuvo una crisis existencial tras el instituto y tras un año sabático decidió que un trabajo de técnico con jornada intensiva para dar rienda suelta a sus actividades marujiles por la tarde iba más con su personalidad, y una chunga de Usera que como esos perrillos pequeños que se sienten acomplejados se pasaba el día ladrando, pero no mordiendo, y que no había querido estudiar ni trabajar al mismo tiempo ni que sus padres pagaran un crédito para hacerla estudiar. Resultado en los dos casos: una envidia y una rabia que se les salía de las orejas. Se pasaban el día quejándose de su sueldo, su discriminación y del clasismo profesional como si no hubieran elegido libremente su situación, y dándoselas de más hábiles e inteligentes que nadie.

Lamentables individuas las dos. Al menos les quedaba un consuelo: al cobrar menos y hacer un trabajo más básico, suelen ser más "indispensables" y las acaban haciendo indefinidas con más facilidad. Me hicieron renunciar a un mes de sueldo para tener dinero con el que hacer fija a la Chunga, y eso me dolió en el alma, por lo triunfante que se iba a sentir la hija de la gran puta, pero me hicieron un gran favor echándome de ese infierno...

(Continuará)

10 de diciembre de 2010

I'm astonished

No hacía ni una hora que me había puesto a colgar unos cutre-videos grabados desde mi terraza que sólo querían dar hilarante constancia de que donde vivo las perdices se buscan la vida en otoño cuando recibo un mensaje guasón cachondeándose:

Im astonished
To:anga1n0r

Hello,

I just caught one of your vids on YouTube. Can you say AWESOME!

I can't believe that your video isn't getting more views, I mean come on people!
Seriously, Your vids are some of the best around, can't believe more people haven't enjoyed them.

Do you realize that your videos are some of the better ones that YouTube has to offer? Thank you so much for making them!

It's so weird that people seem to watch the same kind of garbage videos all the time. I mean just look at the most popular videos, when compared to yours they seem so stale.

Joer, yo ya sé que son ridículos, pero es que con mi cámara de fotos no he podido subirlos con más calidad; además los videos más largos fallaron. Eran once perdices picoteando, muy graciosas porque iban todas en filas. En verano se dejan ver en los trigales que rodean Móstoles y Arroyomolinos, pero se ve que en otoño se acercan más al pueblo. No me digáis que no son adorables...




2 de abril de 2010

Baco no es mi preferido pero se entiende

Mi aportación en estas fechas señaladas.
Se lo dedicaría a mi suegra pero mejor se lo dedico a las personas que hayan reflexionado alguna vez sobre "el asunto".

Artista: Mama Ladilla
Album: Directamente a la basura
Cancion: Yo prefiero a Baco


La imagen de un yonqui en pelota picada,
sangrando como un cerdo, grapado en unas tablas.
¡Joder, qué tétrico, qué sensación!
¡Joder, qué fino el reality show!

Por sombrero, una raspa que le está haciendo trizas
para que se chinche mientras agoniza.
¡Joder, qué gore, qué perversión!
¡Ni Julián Lago lo haría mejor!
Y toda la basca mirando.

Y es cutre y decadente, sangrante y moribundo
pero lo adoran en todo el mundo.
Y agacha la cabeza y le huelen los sobacos.
Yo prefiero a Baco.

La masacre de mal gusto que colgáis en la pared
es digna de un rito vulgar y soez.
No creo que en el mundo haya otra religión
que adore un cadáver en descomposición.
Sobre el hombre blanco pesa una maldición:
creerse el más listo y ser el más bufón.

3 de marzo de 2010

Por si os duele a menudo la cabeza por todo

Aparte de considerarme apartada en cuanto a gustos e inquietudes de la mayoría de personas que conozco, salvo unos cuantos imprescindibles amigos, y sobre todo de las mujeres de cualquier generación, no deja de sorprenderme que tengo mejor salud que la mayoría de mujeres de mi edad que me rodean.

Por ejemplo, en el trabajo, soy la única de 10 mujeres que no tiene jamás jaquecas ni migrañas. Me callo mis achaques y presumo de que nadie se entera cuándo me ha bajado la regla. Francamente, no hago un mundo de lo que me pasa y lo me duele me lo aguanto. Constantemente mis compañeras parlotean sobre sus idas y venidas a distintos médicos, su amplia farmacopea, todos los remedios que se toman y sus múltiples preocupaciones de salud. Toman ibuprofenos como si fueran gominolas. Curiosamente se quejan del ruido cuando les duele la cabeza cuando a ellas les tendrían que poner una multa por contaminación acústica a diario, de tanto que parlotean.

Por eso celebro haberme topado en la red con el blog de un neurólogo especialista en migraña que tiene un enfoque novedoso. En vez de hinchar a sus pacientes migrañosos con analgésicos cada vez más potentes y de animarles a que huyan de todo lo que les provoca los ataques (luces, ruidos, viajes, alimentos especiales…), tiene la teoría de que el dolor migrañoso es la salida de olla de un cerebro hipocondríaco, malcriado y amariconao por la sociedad y la cultura en la que vivimos, que ve peligro físico en cosas cotidianas absurdas y que la solución es no vivir sometido a sus arbitrarios designios si no echarle un pulso y convencerse de que tal peligro no existe, para que poco a poco el cerebro vaya acostumbrándose a que ese peligro que advierte no es tal, y deje de interpretar la exposición a lo que sea como una amenaza y se ponga en alerta mandándonos mensajes dolorosos.

Es equivalente al amariconamiento del sistema inmunitario que puede provocar alergias a cualquier cosa que objetivamente no tendría por qué hacernos daño: pelos de gato, melocotones…Pero con una importante diferencia. Mientras que echarle cojones al asunto y exponerse al alérgeno nos puede provocar la muerte y no hay que tomárselo a broma, el cerebro migrañoso no nos va a matar porque no le obedezcamos y no huyamos de todas las luces, del chocolate o la cafeína. Tenemos que domar a nuestra mente. Sólo puede haber un jefe, y lamente es un jefe muy malo y agobiante.

El blog es interesantísimo aunque las entradas no dejan de repetir la misma filosofía una y otra vez. Os pego algunos párrafos que resumen bien su punto de vista:

El dolor es una percepción proyectada por el cerebro hacia la pantalla consciente para expresar una evaluación de amenaza necrótica consumada, inminente o simplemente como probabilidad.

Si el cerebro estuviera dotado de superpoderes predictivos haríamos bien en someternos a sus propuestas perceptivas pero no es así. El cerebro en temas de seguridad interna es catastrofista, hipocondríaco, alarmista ... y absolutamente despiadado e indiferente respecto a lo que pueda hacer sufrir al individuo al activar sus miedos somáticos.

(…)

Cuando el cerebro ve peligro en los fines de semana, los viajes, el chocolate, el vino tinto, los cambios hormonales, la comida china o las zanahorias... podemos y debemos hacer un corte de mangas y objetar desde la consciencia, desde el conocimiento, ya que la propuesta perceptiva cerebral del dolor para que nos quedemos en el cuarto oscuro, vomitando... es absurda.

Si obedecemos al cerebro migrañoso estamos perdidos.

(…)

Colabore con su sistema inmune. No tiene opción de desobedecer. Le va en ello la vida.

Objete y desobedezca a su cerebro. Le va en ello su libertad.

(...)

El cerebro occidental es un cerebro alarmista, criado en el "todo puede doler", desde el chocolate al viento Sur, y en el "tenemos solución para todo, consulte a su médico".

El cerebro del padeciente occidental enciende las alarmas en la cabeza por mandato de la cultura que le ha criado y espera que el padeciente obedezca los mismos dictados: no coma chocolate, no se implique tanto en ese trabajo que en el fondo ¡le gusta! o que se quede en casa si sale viento Sur. Por supuesto: si duele... debe tomarse "el calmante": la molécula mágica que elimina el peligro necrótico, las infecciones meníngeas, las roturas arteriales, las inflamaciones y cualquier otro incidente de muerte violenta en el interior del cráneo.

El cerebro occidentalizado se desespera si a pesar de los calmantes y la vida monacal el dolor sigue ahí. Deduce que algo no anda bien dentro de la mollera y que hay alerta roja, con previsión de alguna catástrofe. De ese pánico surge el dolor extremo, las nauseas, la intolerancia a los estímulos del exterior, de la vida corriente.

El cerebro occidental se viene abajo si el dolor de cabeza no se disuelve con el an-algésico. Pide otras soluciones, nuevos remedios. El mercado investiga sin desmayo la novedad. Debe aprobarse por los guardianes de la eficacia científicamente demostrada y ser amortizable. Quien consiga un producto nuevo con el label de la Oficina del "Nihil obstat, recetatur" habrá dado con la gallina de los huevos de oro. Los neurólogos recuperarán el sosiego perdido por la falta de nuevos fármacos y se afanarán en recetar el "ha salido una cosa nueva..." después de oír las prédicas de los líderes de opinión en un suntuoso y pomposo Congreso de diez mil expertos en una ciudad a diez mil kilómetros de la propia.



Etc. Aparte de este blog, que recomiendo leer concienzudamente de arriba abajo, recientemente ha aparecido en otro blog médico que sigo mucho una queja sobre la imagen que se tiene de la mujer desde la industria farmacéutica.

Y es que las que más se preocupan de su salud y la salud de toda la familia, las que transmiten oralmente la cultura "saludable" a los hijos, la que enseñan con sus actitudes cómo responder al dolor y las vicisitudes físicas de la vida, son las mujeres (y madres). Y las mujeres de ahora no son como nuestras abuelas, que dejaban el azadón para irse a parir a su casa como quien no quiere la cosa, se abanicaban cuando les daba un sofoco menopáusico sin darle muchas más vueltas, no tenían una mala dermatitis pese a dedicarse a limpiar pocilgas, si les dolía la tripa cenaban caldo, no pisaban un hospital salvo cuando iban a morirse y si un hijo lloraba porque se hacía sangre en la rodilla, le daban un par de hostias para que se callara.


La esencia de la feminidad actual, criada a los pechos de los catálogos que pretenden hacernos pasar por revistas, las series de pijas y las madres modernas y “atacás”, reside a hincharse a ibuprofenos en cuantito te viene la regla (cosa que anunciarás a bombo y platillo porque se trata de parecer moderna y de no considerar que la regla es un tabú), tomarse una aspirina al menor dolor de cabeza (y sucede a menudo), y parlotear amistosamente sobre todos tus dolorcillos, achaques, herpes, problemas de piel seca, contracturas musculares y cansancios varios que te impiden ir a trabajar, al menos una vez al mes. No exagero, mujeres así existen y las aguanto a diario. Felices neuróticas a las que la industria farmacéutica ya ha convencido de que la menopausia es un preocupante trastorno que debe combatirse con terapia hormonal sustitutiva y varios fármacos porque de lo contrario no hay quien la soporte y es un sinvivir. Que se atiborran de medicamentos para combatir cualquier dolor y que atribuyen a los químicos modernos la cantidad de dermatitis atópicas, asmas, psoriasis y jaquecas que padecen. Además extienden sus preocupaciones y angustias a la salud de sus hijos, que ya no juegan con perros no vaya a ser que les laman en la boca ni corren en el campo por si se dan una hostia y vuelven sangrando.

A mí esta clase de mujeres me cae muy mal, me alejo cuanto puedo y en casos extremos me pongo el ipod para no ir su cháchara neurotizante sobre esos achaques que tan unidas les hace sentir. Por eso no les voy a recomendar el blog de Arturo Goicoechea: en el fondo creo que se merecen todas sus migrañas y dolores de cabeza, y trabajo mejor cuando ellas periódicamente se quedan en su casa de baja, ya sea por la regla o por la jaqueca. Sin tanto parloteo la verdad es que aumenta la productividad un montón y se trabaja más concentrado y tranquilo. Así que las deseo una pésima salud de hierro, y que las aguante sus costillos, esos santos.

Yo siempre he visto que mi madre tampoco era en eso como las otras madres. Cuando yo era pequeña, mis amiguitos tenían un amplio historial de medicación y urgencias, porque sus madres eran de los que les llevaban corriendo al médico en cuanto tenían gripe o fiebre. Cualquier corte requería supervisión, antibióticos y puntos, para que la madre neurótica se quedara tranquila. A mí en cambio me costaba Dios y ayuda convencer a mi madre de que me pusiera una puta tirita en un corte o una gasa en una quemadura. La mercromina (o el yodo) era un desperdicio, sale más barato limpiarse las heridas con jabón (aun antes de que la biblioteca Cochrane ya dejara claro que el jabón es más que suficiente). Un golpazo tremebundo provocado por una caída que te cagas desde un columpio o una silla se solucionaba con una bolsa de hielo en el chichonazo y no requería ningún TAC. La fiebre se remediaba con un vasito de leche y a dormir. La mucosidad espesa, poniendo gotas de agua templada con sal en la nariz y aspirando (mi madre, que es más bruta que un arao, calentaba mucho el agua y me la ponía ardiendo, así que se remedio era una tortura). Cuando me dolía la tripa, mi madre decía “eso yendo al cole se te quita”, así que no había motivo ninguno para estar de baja nunca. No dejaba espacio para la “cuentitis infantil”. No era de las que chillaba angustiada si me metía un puñado de tierra en la boca ni se consideró mala madre cuando me dio una hepatitis. Cuando un médico la recomendó que me apuntara a natación para evitar que la escoliosis fuera a peor, ella hizo caso omiso. Sólo se preocupaba de las enfermedades realmente importantes, y de esas hay muy poquitas.

En fin, que no me extraña que con ese bagaje educacional y cultural yo haya salido tan poco achacosa, desconfiada de los médicos y reacia a la medicación salvo en casos puntuales. La información que tengo de sus malos hábitos y escaso rigor científico han hecho el resto. La independencia de criterio y el desdén hacia lo que veo a mi alrededor también contribuyen la tira.

Por eso las teorías de Goicoichea no me parecen extravagantes. Contracorriente sí, porque el mundo da asco, la peña está amariconada perdida y echada a perder y no hay nada que hacer con tanta gentuza, es predicar en el desierto, pero creo a pies juntillas en sus exposiciones y creo que mucho (y sobre todo mucha hipocondríaca) lo que necesita son unas vacaciones en la selva comiendo bichos, sin lavarse y sin farmacias cerca. Y sobre todo, sin otras mujeres alrededor que la hagan sentirse normal e integrada cuando en realidad es una quejica que no aguanta nada y debería ser una marginada social, por plasta, inútil, contaminadora y cansina.

Que la fibromialgia, la fatiga crónica, y el síndrome de intolerancia química múltiple, pese a quien pese, cada vez tengan más puntos para ser consideradas enfermedades psicosomáticas, va también en la misma línea.

Que conste que ni Goicoechea ni yo menospreciamos las migrañas; simplemente venimos a decir que ni la gente ni los médicos las están atribuyendo a las causas correctas, y que la solución que tienen es otra. Y que no somos si no víctimas en el mundo en el que vivimos, solo que unos con más lucidez que otros.

22 de octubre de 2009

El mirlo blanco y el canto en los dientes

Tras pensar que la institución que nos contrata es una cutre que pasa olímpicamente del tema de la prevención de riesgos laborales, hoy me he reconciliado con el tema. Mientras otros compañeros contratados por otra institución tenían sus cursillos y reconocimientos médicos, "nosotros" estábamos a verlas venir, sin perro que nos ladrara y nos dijera "pues vigílate ese sobrepeso", "pues tienes la tensión pelín alta", "uhhhh que no te has vacunado de la hepatitis".
Nuestra única experiencia fue una individua con aspecto de lesbiana estereotipada que nos hizo un cutre-test sobre nuestra exposición a riesgos absurdos, como el trabajo con dinamita, sin molestarse lo más mínimo en detectar otras deficiencias, como la acumulación de 13 personas con sus enseres en un espacio de 30 metros cuadrados, el desorden, la falta de espacio material, la cantidad de estrechamientos y esquinas en las zonas de paso, la incomodidad de las zonas de trabajo, la ausencia de botiquín...
Pero hoy vino otra chica que se tomaba en serio su trabajo. Nos envió un manual y un test que teníamos que realizar para comprobar que nos habíamos leído en diagonal el manual. Eso parecía todo, pero vino en persona a entrevistarnos y ver el laboratorio con ojos más críticos que su compañera anterior.
Y ¡oh milagro!, de sus labios emanaron unas palabras poco habituales. Y es que nos preguntó la tipa, aparte de los riesgos químicos que corríamos, que si teníamos algún tipo de riesgo "psicolaboral". Casi me da un pasmo. "Con los jefes, CON LA DIRECCION, con los compañeros...". Hubo un momento de tragar saliva en el que seguro que todos pensamos mil cosas que nos agobiaban.

Si yo hubiera estado sola en la entrevista me hubiera estado dos horas poniendo los puntos sobre las íes. Pero todos nos contuvimos y le explicamos a la chica que no, que los únicos motivos de estrés psicolaboral eran los derivados de nuestro sector (cuantos deliciosos eufemismos en un rato): precariedad de los contratos, sensación de no pertenencia a ninguna empresa en concreto, malas perspectivas de futuro, roces con los compañeros motivados por la falta de espacio y medios materiales...Hubo mucha autocensura, al menos por mi parte.

Los becarios se quejaban de que "trabajaban a menudo a destajo" y que "el ritmo de trabajo solía ser muy alto". No se lo negué, claro, y me contuve la tos: es su derecho quejarse. Tienen pleno derecho a considerar "estrés psicolaboral" tener que estar a las 8 y media en el trabajo para garantizar que las juergas las dejen para el fin de semana, y salir a las 5 de la tarde sin que apenas les quede tiempo (sólo una hora diaria o dos en total) para mirar el correo, el facebook, el farmville, el puto acuario de los cojones y mil mariconadas más.

Pero yo me acordé de cuando volvía a casa a las 8 de la tarde, y en mi casa seguía trabajando en mi ordenador. De cuando llegaba el fin de semana y seguía trabajando en mi casa. De cuando mi tiempo de ocio venía determinado a mi conveniencia de pasarme a tal hora del sábado o del domingo a hacer alguna cosilla de curro. De cómo desarrollé una especie de fobia a la zona cercana a mi curro, porque apenas dejaba de pasar por allí un día. De las condiciones negreras de mi beca, inframileurista. De la precariedad de medios de mi trabajo. De cómo cuando se me acabó la beca estuve traajando mientras cobraba el paro, con la indefensión legal correspondiente. De cómo después cobré de no sé dónde, y finalmente trabajé gratis mientras dedicaba media jornada a buscarme la vida con una beca misérrima en otro sitio. De la sensación permanente de burn-out y de estar completamente sola.


Me pregunta una tipa ahora por el estrés psicolaboral y psicosocial y claro que me puedo quejar. ¿Pero con la mili que yo tengo? Contenta estoy, y hay que tener presente que esto es España, un país poco decente.
A los becarios les mandaba yo a pasar por lo que yo pasé, a ver si se quejaban de trabajar a destajo.
Después la tecnico de prevenció comprobó in situ la situación de nuestra lata de sardinas. Se escandalizó de ciertos incumplimientos en tema de salud laboral. "La salud es lo primero", insistió varias veces.
Hay que tener cuidado con insistir en estas cosas en ciertos ambientes, donde la gente confunde constatemente los derechos laborales y la preocupación por la salud sociolaboral con venir a pasarse el rato a un sitio en el que no hace falta implicarse demasiado, en el que pasar las horas muertas jugando al Farmville se considera horas trabajadas que no necesitan ser compensadas, donde tener cierta productividad se considera trabajar a destajo y donde si el jefe no comparte tus bromas de patio de instituto, se le considera un borde clasista. A ver si con el tema de "la salud es lo primero"seguimos abusando del concepto "trabajar para levantar un país".

8 de octubre de 2009

La china del todo a cien de mi barrio está embarazada. La última vez que entré en la tienda, para matar el tiempo y comprar alguna tontería, le quedaba una semana para dar a luz. Pero no lo supe porque la china del todo a cien de mi barrio sea la típica embarazada que va por ahí contándole a todo el mundo sus cuitas obstétricas. Lo supe porque la pobre china del todo a cien de mi barrio tiene que aguantar que todas las petardas marujas de mi barrio que entran en su tienda le pregunten lo mismo sobre lo mismo: "hala, que gordita estás ya", "¿y cuanto te queda?", ¿"es chico o chica?". Supongo que la pregunta de qué nombre le va a poner se la ahorrar para evitar una retahíla de monosílabos chinos.
Una característica de la china del todo a cien de mi barrio (que a mí más bien me parece taiwanesa o vete tu a saber de dónde) es que siempre tiene la misma cara, pone los mismos ojos, habla en el mismo tono y tiene siempre el mismo acento español guarrero casi imposible de entender. Vamos, que si te dice un precio pone la misma cara que si está hasta los huevos de que las marujas petardas de mi barrio la acosen a preguntas sobre su bombo. Porque no me puedo creer que tras estar todo el día detrás de un mostrador aguantando purria que compra barato y la acosa a preguntas monótonas no se agobie un poco.
Esa última vez que entré en la tienda, una mujer le preguntó (después de hacerle los pertinentes comentarios sobre lo poco que le quedaba ya y de lo que le flipaba que siguiera trabajando a falta de una semana de salir de cuentas, en vez de estar de baja tocándose el chichi en su casa como una española corriente, siendo el último colofón de mi cosecha) que si se iba a tomar los cuatro meses de baja.
Lo bueno que tiene la cara de póker de la china del todo a cien de mi barrio es que cuando oye esas cosas no le traiciona el gesto y no se le nota que está pensando: "pero tú eres gilipollas o qué te pasa, tu te crees que siendo china y encargándome de este negocio me puedo permitir una baja de cuatro meses como si fuera una funcionaria española cualquiera??". En su lugar es capaz de mantener la gélida expresión botoxiana natural y contestar con el mismo español chapucero que no, se traerá al niño (lo pondrá supongo en el medio metro cuadrado de espacio libre que le queda al lado de la máquina registradora detrás del mostrador) y que si no está ella, los otros chinos de la tienda no se enteran porque ella es la única que se sabe todos los precios. La maruja se fue deseándola mucha suerte.
Yo compré lo mío y me fui sin preguntarle si iba a ser niño o niña (lo oí pero no me acuerdo, creo que niño) ni desearla suerte en el parto. Yo también soy una petarda, y además grosera y maleducada, solo que con la boca cerrada.
No me gustaría tener que volver a esa tienda antes de la mudanza. No quiero ver que la china no está, ni que vuelve al cabo de tres días y tiene a un recién nacido aparcado todo el día en el medio metro cuadrado de espacio libre que le queda al lado de la máquina registradora detrás del mostrador. Aunque al menos ese niño podrá estar con su madre.

23 de septiembre de 2009

Mis mitos eróticos (IX): El de "Ajuste de Cuentas"

Como estamos oiga. Que parece que se han acabao mis mitos bidimensionales. Pero nooooo. Que ya que estamos con los héroes de carne y hueso, sigo con la racha, antes de que se hagan viejos.
Uno de mis ídolos más incomprensibles, como si lo viera, es mi afición por el ínclito Vicens Castellano, alias "el gay de Ajuste de Cuentas" (lo de gay es una sospecha del Maromo, pero lo que creo que tiene son celos).
Aparte de que me parece que tiene buenos huesos, buena piel, buen vestir (aunque un poco chupi-rancio) y es lo suficientemente macho como para gustarme pero no lo suficiente como para no oler bien, me gusta su voz. Después del Punsi, es el catalán con acento más mono de la tele. Mirad además ese peacho currículum. Le generaba yo las posibilidades que le hicieran falta.

Bueno, el caso es que aparte de las hechuras, lo que más me gusta de este hombre es su paciencia para con los gilipollas y los petardos, y la calma y templanza con la que imparte los consejos.
¿Que se encuentra con una pareja de desequilibrados que sólo saben comprarse ropa y se gastan al mes en peluquería más de lo que yo me gasto en un año con bodas? Él mantiene la calma.
¿Pijos de mierda que viven a todo tren sin darse cuenta de que si vienen mal dadas, la cagan con todo el equipo? Ante todo, no perder la compostura.
¿Familias imbéciles que teniendo un piso vacío están al borde de la quiebra porque se resisten a alquilarlo? No perdamos los estribos.
¿Gente gastando burradas en chucherías, lotería y tabaco? No paaaaaaasa nada.
¿Adolescentes que viendo que la familia se hunde siguen sin ponerse a currar? Asertividad forever.
¿Que estás a dos velas y te pones a pagar una boda y un bautizo? No se dice ningún taco.
¿Empanaos que no encontrarían un mejor empleo ni aunque se tropezaran con él por la calle? Paciencia, que es la madre de la ciencia.
No os penseis que me río de las desgracias ajenas; soy una reciente hipotecada condenada a una vida espartana (si Leónidas se cansa de Gorgo, yo me ofrezco a contarle las pastillas de la tableta de chocolate). El Euríbor me produce sudor y temblores, pero al menos nadie puede decirme que gasto por encima de mis posibilidades.

Vicentito lo mismo te pone un candado en la nevera que te confisca las tarjetas que te abronca por las facturas, y también te pone el hombro si discutes con la pareja; cualquier cosa, pero no levanta una ceja más que la otra. Es un samurai de la economía familiar.
Le admiro. Quiero que me enseñe a que no me suba la tensión cuando tengo que hacerle saber lo obvio a un paleto. Habría que meterlo en el Congreso para haber si aguantaba el ambiente.
Sé que es difícil que me comprendais porque encima seguro que teneis prejuicios acerca de lo aburrido e inútil del programa (la inmensa mayoría de casos son demasiado extremados y "fáciles" de solucionar), pero sabéis lo que me gusta el rollo "mira dentro de tí y descubre tu fuerza", "luchando conseguirás lo que quieres", y todo ese rollo MANOWAAAAAR!!!!!

27 de agosto de 2009

Mis mitos eróticos (VIII): Bear Grylls

Un fornido inglés ha venido a rescatarme de los fantasmas de mi vida: Bear Grylls, ese cuerpo, esa mente.
Un hombre de los que se visten por los pies que NUNCA, NUNCA, NUNCA se cansará de explicarnos que, cuando te caes en un lago helado, las opciones de sobrevivir son mayores estando desnudo que vestido con la ropa mojada. Así que se pasa el día cruzando ríos gélidos sin necesidad y teniendo accidentes absurdos en glaciares para demostrarlo. Lo adoro por eso.

Tras ese cuerpo blanquito con ojillos de Juanito Valderrama se esconde un tiarrón gracias al cual he aprendido que si se me descose un botón en el desierto puedo utilizar una aguja sacada de las hojas de aloe, que el agua clara y cristalina puede contener bacterias si no fluye y que si tengo que cruzar un lago helado debo caminar por el centro, no por el borde (y si hace falta, desnudarme después). Un chico apañao, que si pierde la llave allen montando un mueble del Ikea te busca un sustituto rápidamente.

A Bear Grylls se le ve que es un chico de buen comer. No creo que su suegra esté descontenta, porque no es problable que sea de los que se quejan de que se le ha quemado el asado de Navidad, o que los guisantes están sosos. Tampoco creo que se queje a su mujer de que la nevera está vacía, porque una capa de cebolla mohosa con mostaza caducada le debe de parecer un banquete. Y no creo que sea de los que les dicen a sus hijos: "Niños, comeos toda la larva de tronco africano". "Jooo papá, es que las vísceras me dan asco". "Niño, ¿no te da vergüenza dejarte los intestinos de larva en el plato, con la que cantidad de niños que se mueren de hambre en el mundo?".

Cuando la familia Grylls se va de vacaciones (la pareja, sus tres hijos y seguro que tienen al menos un perro) no les hace falta un coche grande con mucho maletero, porque Bear, con un cuchillo del ejército y unas cuerdas de paracaídas, tiene suficiente para pasarse 15 días en la Patagonia, no es de los de "voy a llevarme también esto, por si acaso..." Bueno, a no ser que de camino se encuentren un conejo espachurrado en la cuneta, que seguro que Bear le saca buen uso.
Que digo yo que cuando esa gente tenga que irse de vacaciones a dónde irá, si ya lo tiene conocido todo. Los viajes de aventura le deben descojonar de risa, así que yo intuyo que se decantará por cosas realmente arriesgadas, como encerrarse en una casa rural con los cuñados o algo por el estilo.

Lo que yo no dejo de preguntarme es cómo cojones le dura tanto el filo del cuchillo, con la mala vida que le da: no para el tío de sacarle chispas y cortar troncos, y los demás estamos haciendo fuerza como imbéciles para cortar el filete empanao del menú del curro.

Vivir con Bear Grylls debe resultar muy económico, con lo que puedes llegar a ahorrar en calefacción y agua corriente. Tampoco hace falta tener en reserva un Camping Gaz por si se va la luz una noche. En el ejército le adiestraron para hacerte una hoguera con unas hojas de periódico y unas ramas secas de poto.

Bear Grylls tiene todo lo que una mujer busca: buenos genes y un sistema inmunitario privilegiado que ha tenido que lidiar con todos los parásitos abyectos que en el mundo existen, aparte de un sistema digestivo que resistiría la onda expansiva de una bomba H. Su capacidad de abstracción mental es digna de un yogui indio porque para meterse en la boca los bichos crudos que él se mete su nivel de autocontrol está más allá del común de los humanos, y desde luego es muy superior al mío, que no puedo aguantar un comentario pedorro de mis compañeras sin ponerme hecha un basilisco.

Los que sigais el programa de este hombre sabréis que hay una cosa en su carácter que no cuadra mucho con el mío, y es que, como ocurre a menudo con la gente que ha tenido que lidiar con mucho sufrimiento físico y psicológico, es un fervoroso creyente.
Pero como comprenderéis me da igual porque no le puede pedir una entereza de ánimo más allá de la religión a una persona que sobrevive royendo raíces y comiendo escarabajos crudos a 35 grados bajo cero.

Así es como veo yo a Bear Grylls: el hombre-objeto que yo me llevaría a una isla desierta para que me solucionara la vida. Seguramente la mayoría de mujeres no le eligirían a él (su tendencia gratuíta a zamparse porquerías y correr riesgos innecesarios hace sospechar un desequilibrio
mental) si no a ese trasunto español rubiales con hechura de surfero guasón que es Jesús Calleja, que pretende hacernos creer que estar a remojo esperando que llegue un tiburón que finalmente no aparece es un desafío extremo. A Bear Grylls me lo imagino sobreviviendo sin problemas en el Ártico; a Calleja le veo más cómodo zampándose unos montaditos de chorizo y unas cañas en León. Por eso no cuela.
Lo siento mucho pero aunque algunos lo consideren un flipao, tiene más mérito (o unas hostias mejor dadas) lo de Grylls y ojo, sus cámaras, que están todos para darles de comer (culebras crudas) aparte y con un palito.

Acerca del desequilibrio mental de la gente que como a Grylls le gusta el riesgo y el peligro, os comentaré una curiosidad que tiene relación con mi trabajo. Resumiendo mucho y mal, la catecol-O-metil transferasa (COMT) es una enzima que degrada la dopamina en el cerebro. Dicha enzima es polimórfica en la población, pudiendo ser Valina158Metionina, 158Metionina o 158Valina (vamos, heterocigoto, u homozigoto para valina o metionina). La forma valina (ValVal) es más estable y activa que la forma metionina (MetMet), con los efectos que ellos conlleva en cuanto a niveles de dopamina en el cerebro, considerándose la forma ValMet la que tiene los niveles de actividad "óptimos". En europeos el 54% de la peña es portadora del alelo Val.
El genotipo respecto la COMT se ha relacionado con diferencias en el riesgo de padecer distintos tipos de cáncer, esquizofrenia, trastorno bipolar y otras cuestiones psiquiátricas, aparte de estar relacionado con diferencias cognitivas y de carácter, como percepción del dolor o asunción de peligros.
Hay diferencias de género y de procedencia pero parece ser que los individuos ValVal serían mas "echaos pa'lante" que los individuos MetMet.
Simplemente apostaría mi caspa a que Bear Grylls es ValVal, eso es todo.

24 de enero de 2009

Quiero que sepais que, a pesar del empate técnico en la (poco exitosa) encuesta sobre si debía darle un tirón de orejas al Arturín por la historieta que ya sabeis, he decidido escribirle una cartita amistosa regañándole de buen rollo sobre lo de no haber incluído ninguna referencia hacia mí en su famosa Patente. Se la he enviado hoy mismo, a ver si vuelve a responder, jejejeje. Como veis, mis ideas siguen siendo peregrinas y algo ilusas, pero es que al mundo le vendría bien un toque más naïf.

23 de noviembre de 2008

Viaje a la apostasía

¿Os acordáis de que estaba apostatando? Como la vida es muy aburrida conviene darle un poco de emoción haciendo cosas difíciles, somo ser investigadora en España o apostatar en Madrid.
Ahora está la cosa revuelta por el canteo del Tribunal Supremo, y no sé si a mí de momento me afecta porque estoy en los trámites preliminares, a la espera de que la AEPD me acepte la tutela de cancelación de datos. Pero la lista de ditribución de la página
www.apostasía.org echa humo.

Quiero hacer divulgación del documental "Viaje a la apostasía" realizado por una de las personas de la lista de distribución. Es corto y sabe a poco, y más de uno lo considerará sesgado y poco profundo, es un tema al que se le puede sacar jugo, pero se necesitarían muchas más horas de cinta.


La autora del documental estuvo interesada en que le contestáramos a algunas preguntas relacionadas con la apostasía; os transcribo las mías. Pero las razones para apostatar son tantas como apóstatas y es peligroso generalizar. Conviene haber visto el vídeo antes para entender el motivo de algunas de las preguntas.

-¿Por qué apostatar?
Si no eres creyente ni te sientes católico, es una demostración de civismo, respeto hacia la religión de los demás (no la "ensucias" con tu presencia hipócrita), coherencia interna y dignidad. La actitud criticable es la de la masa de miles de descreídos y no practicantes hipócritas, convencionales y cobardicas que no renuncian a la Iglesia "por si acaso", "por lo que diga su familia", "para poder bautizar a su hijo y poder meterlo en un colegio sin inmigrantes", "porque casarse por la Iglesia es más bonito" o simplemente por desidia, pereza o desconocimiento. Además, es un acto que fomenta el laicismo estatal, que tanta falta hace.

-¿Apostatar... es una buena manera de protestar ante la Iglesia y declarar que no participamos en sus postulados?
Si, es buena, y desde luego más pacífica, respetuosa y educada que pretender que te excomulguen saboteando una misa o lo que sea.
No es la única, por supuesto, y a lo mejor tampoco es la más efectiva (más que nada porque cuando apostatas no dejas del todo claro cuál es la causa), pero lo que está claro es que el número de apostasías tiene resonancia pública y que si la Iglesia se resiste a conceder apostasías, es que no debe ser plato de gusto para ella. Salir con pancartas a la calle no creo que funcionara mejor porque los poderosos se limpian el culo con las pancartas de los idealistas.
- Militantes que pretenden cambiar la actitud desde fuera de la Iglesia...frente a militantes creyentes que pretenden cambiar la actitud de la Iglesia desde dentro...(Ricard Pedrals,sacerdote secularizado y personaje del documental es un ejemplo de ésto último que merece mi más profundo respeto y admiración...)
Yo no soy creyente y por lo tanto no puedo ser "militante desde dentro". Creo que la posición de militar desde dentro y cambiar las cosas es demasiado utópica e idealista porque para cambiar realmente algo debes ostentar una posición de poder dentro de la Iglesia, cosa que no conseguirás siendo reformista y rebelde; a lo máximo serás el cura popular del barrio y saldrás en "Callejeros".

-El bautismo; "para ser cristiano hace falta madurez"... (dice el cura del documental)...; si las antiguas comunidades cristianas bautizaban a las personas cuando tenían uso de razón...¿por qué actualmente se bautizan a las personas nada más nacer?
Creo que hay una razón histórica (los bebes morían a tutiplén antiguamente y había que bautizarlos cagando leches para que no acabaran en el limbo; desde que se inventó lo del limbo, por supuesto, antes no hacía falta) que actualmente se mantiene por convencionalismo social: es una fiesta de presentación en sociedad del bebé, hay regalos, la madre es protagonista...Y la Iglesia gana viruta. Ídem con bodas y comuniones . Da igual la ideología: la gente cumple con la obligación social, las abuelas no se cabrean y la Iglesia pone el cazo. Todos felices.

- Los bautismos, bodas, comuniones...¿hasta qué punto son un acto social...y hasta qué punto son un acto religioso?
Me atrevería a decir que el 90% de los que bautizan, se casan por la iglesia y hacen la comunión no han dedicado más de 10 minutos de su vida a hacer una reflexión seria sobre la religión, dios, el motor del universo o la Iglesia. Se realizan por convencionalismo social, interés y presión familiar fundamentalmente, y despues por sentimientos religiosos más o menos estereotipados y pueriles.
Me parece una falta de respeto y una hipocresía brutal cumplir con un sacramento en el que no crees realmente, pero la iglesia pone el cazo y no le interesa realmente confirmar que los que se someten a esos sacramentos tienen un concepto adulto y profundo del acto religioso y la simbología subyacente.
Yo hice la comunión sin creer en Dios, "obligada" por las circunstancias. A nadie, ni a la profe de catequesis, ni a los curas, ni a mis padres, se les ocurrió preguntarme que pensaba de la religión. Por lo visto no les interesaba mucho, y no creo que fuera porque sólo tenía 8 años.

- ¿Qué beneficios económicos, sociales... obtiene la Iglesia, de las personas que como yo, que no somos creyentes, estamos bautizadas?
Subvenciones y dinero del estado mal conocido por el vulgo, más un estatus de supremacía pregonando que el 80% de los españoles son católicos, cuando a la mayoría de la gente en realidad se la refanfinfla la religión. El mantenimiento de los concordatos, protagonismo público, y otras prebendas. Lo venden como que necesitan dinero para sus obras sociales, mantenimiento de patrimonio etc, cosas que nadie rechaza y todos valoran, pero de esos mismos dineros salen los anillos de oro del Papa y el sueldo de Rouco Varela y no a todo el mundo le puede hacer gracia que el dinero vaya a pagar eso en vez de dedicarse exclusivamente a alimentar pobres y arreglar la Catedral de Burgos. De ahí que se tenga que revisar cuánto dinero da el estado a la Iglesia y para qué se usa: para ayudar a mantener el patrimonio artístico, vale; el sueldo de Rouco y sus adláteres o el mantenimiento de la moderna parroquia de Alcobendas que se lo paguen exclusivamente los creyentes.

Que algo deben sacar está claro porque si no no les irritaría tanto que la gente quisiera apostatar.

- ¿Es la Apostasía una buena manera de protestar ante la Iglesia y de provocar un cambio?
Esa pregunta peca de utilitarista. Un apóstata no tiene por qué ser una persona que quiera provocar un cambio en la Iglesia o la desaparición de todas las religiones. Si tu no te sientes parte de una Iglesia, ¿que más te da lo que ocurra con ella? De eso que se preocupen sus fieles, ellos sabrán si se sienten a gusto o quieren cambios. Si acaso se desea la separación completa de Iglesia y Estado, que sólo existe sobre el papel.

Yo no quiero protestar, no voy de malota rebelde. Yo soy atea, no creo en ninguna religión ni dios, me endiñaron el catolicismo cuando no estaba en plena posesión de mis facultades mentales y quiero constatación escrita de que "salgo de sus filas". Entiendo que haya gente que necesite el andamio espiritual de la religión y lo respeto, pero no quiero formar parte de un chiringuito que bajo mi punto de vista es execrable y se fundamenta en mitologías ancentrales, supersticiones, mentiras e ignorancia científica, amasado por una organización multimillonaria y secular que quiere seguir siendo un poder factico vendiendo salvación, perdón y vida eterna a cambio de regir nuestras conductas y aleccionarnos sobre moral. Se trata en este caso del Catolicismo pero podia ser el Islamismo, Judaísmo o cualquier otra religión: me da igual, mediante la apostasía renuncio a todas ellas y me quedo en terreno "neutro". Hay gente que necesita la fe y la religión: yo no. La religión se debería vivir de forma individual y privada porque toda organización religiosa acaba teniendo un trasfondo de negocio económico y/o de
lobby de poder. Pero repito, yo sólo quiero que se respeten mis sentimientos ateos y se cumpla una ley civil. Eso es lo principal; mis esquemas mentales son privados, no tienen por que ser compartidos por todos lo apóstatas y no creo que le interesen a nadie salvo a mí. Cada uno que haga su examen de conciencia y actúe en consecuencia con plena libertad.