Probablemente, el único blog escrito por una mujer que jamás hablará de zapatos.
21 de febrero de 2013
FIN
9 de enero de 2012
El dolor es una opinión del cerebro
30 de junio de 2011
Si tus padres, que te quieren, te dicen que estudies, es por algo
10 de diciembre de 2010
I'm astonished
2 de abril de 2010
Baco no es mi preferido pero se entiende
Se lo dedicaría a mi suegra pero mejor se lo dedico a las personas que hayan reflexionado alguna vez sobre "el asunto".
| Artista: Mama Ladilla Album: Directamente a la basura Cancion: Yo prefiero a Baco |
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La imagen de un yonqui en pelota picada, sangrando como un cerdo, grapado en unas tablas. ¡Joder, qué tétrico, qué sensación! ¡Joder, qué fino el reality show! Por sombrero, una raspa que le está haciendo trizas para que se chinche mientras agoniza. ¡Joder, qué gore, qué perversión! ¡Ni Julián Lago lo haría mejor! Y toda la basca mirando. Y es cutre y decadente, sangrante y moribundo pero lo adoran en todo el mundo. Y agacha la cabeza y le huelen los sobacos. Yo prefiero a Baco. La masacre de mal gusto que colgáis en la pared es digna de un rito vulgar y soez. No creo que en el mundo haya otra religión que adore un cadáver en descomposición. Sobre el hombre blanco pesa una maldición: creerse el más listo y ser el más bufón. |
3 de marzo de 2010
Por si os duele a menudo la cabeza por todo
Por ejemplo, en el trabajo, soy la única de 10 mujeres que no tiene jamás jaquecas ni migrañas. Me callo mis achaques y presumo de que nadie se entera cuándo me ha bajado la regla. Francamente, no hago un mundo de lo que me pasa y lo me duele me lo aguanto. Constantemente mis compañeras parlotean sobre sus idas y venidas a distintos médicos, su amplia farmacopea, todos los remedios que se toman y sus múltiples preocupaciones de salud. Toman ibuprofenos como si fueran gominolas. Curiosamente se quejan del ruido cuando les duele la cabeza cuando a ellas les tendrían que poner una multa por contaminación acústica a diario, de tanto que parlotean.
Por eso celebro haberme topado en la red con el blog de un neurólogo especialista en migraña que tiene un enfoque novedoso. En vez de hinchar a sus pacientes migrañosos con analgésicos cada vez más potentes y de animarles a que huyan de todo lo que les provoca los ataques (luces, ruidos, viajes, alimentos especiales…), tiene la teoría de que el dolor migrañoso es la salida de olla de un cerebro hipocondríaco, malcriado y amariconao por la sociedad y la cultura en la que vivimos, que ve peligro físico en cosas cotidianas absurdas y que la solución es no vivir sometido a sus arbitrarios designios si no echarle un pulso y convencerse de que tal peligro no existe, para que poco a poco el cerebro vaya acostumbrándose a que ese peligro que advierte no es tal, y deje de interpretar la exposición a lo que sea como una amenaza y se ponga en alerta mandándonos mensajes dolorosos.
Es equivalente al amariconamiento del sistema inmunitario que puede provocar alergias a cualquier cosa que objetivamente no tendría por qué hacernos daño: pelos de gato, melocotones…Pero con una importante diferencia. Mientras que echarle cojones al asunto y exponerse al alérgeno nos puede provocar la muerte y no hay que tomárselo a broma, el cerebro migrañoso no nos va a matar porque no le obedezcamos y no huyamos de todas las luces, del chocolate o la cafeína. Tenemos que domar a nuestra mente. Sólo puede haber un jefe, y lamente es un jefe muy malo y agobiante.
El blog es interesantísimo aunque las entradas no dejan de repetir la misma filosofía una y otra vez. Os pego algunos párrafos que resumen bien su punto de vista:
El dolor es una percepción proyectada por el cerebro hacia la pantalla consciente para expresar una evaluación de amenaza necrótica consumada, inminente o simplemente como probabilidad.
Si el cerebro estuviera dotado de superpoderes predictivos haríamos bien en someternos a sus propuestas perceptivas pero no es así. El cerebro en temas de seguridad interna es catastrofista, hipocondríaco, alarmista ... y absolutamente despiadado e indiferente respecto a lo que pueda hacer sufrir al individuo al activar sus miedos somáticos.
(…)
Cuando el cerebro ve peligro en los fines de semana, los viajes, el chocolate, el vino tinto, los cambios hormonales, la comida china o las zanahorias... podemos y debemos hacer un corte de mangas y objetar desde la consciencia, desde el conocimiento, ya que la propuesta perceptiva cerebral del dolor para que nos quedemos en el cuarto oscuro, vomitando... es absurda.
Si obedecemos al cerebro migrañoso estamos perdidos.
(…)
Colabore con su sistema inmune. No tiene opción de desobedecer. Le va en ello la vida.
Objete y desobedezca a su cerebro. Le va en ello su libertad.
(...)El cerebro occidental es un cerebro alarmista, criado en el "todo puede doler", desde el chocolate al viento Sur, y en el "tenemos solución para todo, consulte a su médico".
El cerebro del padeciente occidental enciende las alarmas en la cabeza por mandato de la cultura que le ha criado y espera que el padeciente obedezca los mismos dictados: no coma chocolate, no se implique tanto en ese trabajo que en el fondo ¡le gusta! o que se quede en casa si sale viento Sur. Por supuesto: si duele... debe tomarse "el calmante": la molécula mágica que elimina el peligro necrótico, las infecciones meníngeas, las roturas arteriales, las inflamaciones y cualquier otro incidente de muerte violenta en el interior del cráneo.
El cerebro occidentalizado se desespera si a pesar de los calmantes y la vida monacal el dolor sigue ahí. Deduce que algo no anda bien dentro de la mollera y que hay alerta roja, con previsión de alguna catástrofe. De ese pánico surge el dolor extremo, las nauseas, la intolerancia a los estímulos del exterior, de la vida corriente.
El cerebro occidental se viene abajo si el dolor de cabeza no se disuelve con el an-algésico. Pide otras soluciones, nuevos remedios. El mercado investiga sin desmayo la novedad. Debe aprobarse por los guardianes de la eficacia científicamente demostrada y ser amortizable. Quien consiga un producto nuevo con el label de
Etc. Aparte de este blog, que recomiendo leer concienzudamente de arriba abajo, recientemente ha aparecido en otro blog médico que sigo mucho una queja sobre la imagen que se tiene de la mujer desde la industria farmacéutica.
Y es que las que más se preocupan de su salud y la salud de toda la familia, las que transmiten oralmente la cultura "saludable" a los hijos, la que enseñan con sus actitudes cómo responder al dolor y las vicisitudes físicas de la vida, son las mujeres (y madres). Y las mujeres de ahora no son como nuestras abuelas, que dejaban el azadón para irse a parir a su casa como quien no quiere la cosa, se abanicaban cuando les daba un sofoco menopáusico sin darle muchas más vueltas, no tenían una mala dermatitis pese a dedicarse a limpiar pocilgas, si les dolía la tripa cenaban caldo, no pisaban un hospital salvo cuando iban a morirse y si un hijo lloraba porque se hacía sangre en la rodilla, le daban un par de hostias para que se callara.
La esencia de la feminidad actual, criada a los pechos de los catálogos que pretenden hacernos pasar por revistas, las series de pijas y las madres modernas y “atacás”, reside a hincharse a ibuprofenos en cuantito te viene la regla (cosa que anunciarás a bombo y platillo porque se trata de parecer moderna y de no considerar que la regla es un tabú), tomarse una aspirina al menor dolor de cabeza (y sucede a menudo), y parlotear amistosamente sobre todos tus dolorcillos, achaques, herpes, problemas de piel seca, contracturas musculares y cansancios varios que te impiden ir a trabajar, al menos una vez al mes. No exagero, mujeres así existen y las aguanto a diario. Felices neuróticas a las que la industria farmacéutica ya ha convencido de que la menopausia es un preocupante trastorno que debe combatirse con terapia hormonal sustitutiva y varios fármacos porque de lo contrario no hay quien la soporte y es un sinvivir. Que se atiborran de medicamentos para combatir cualquier dolor y que atribuyen a los químicos modernos la cantidad de dermatitis atópicas, asmas, psoriasis y jaquecas que padecen. Además extienden sus preocupaciones y angustias a la salud de sus hijos, que ya no juegan con perros no vaya a ser que les laman en la boca ni corren en el campo por si se dan una hostia y vuelven sangrando.
A mí esta clase de mujeres me cae muy mal, me alejo cuanto puedo y en casos extremos me pongo el ipod para no ir su cháchara neurotizante sobre esos achaques que tan unidas les hace sentir. Por eso no les voy a recomendar el blog de Arturo Goicoechea: en el fondo creo que se merecen todas sus migrañas y dolores de cabeza, y trabajo mejor cuando ellas periódicamente se quedan en su casa de baja, ya sea por la regla o por la jaqueca. Sin tanto parloteo la verdad es que aumenta la productividad un montón y se trabaja más concentrado y tranquilo. Así que las deseo una pésima salud de hierro, y que las aguante sus costillos, esos santos.
Yo siempre he visto que mi madre tampoco era en eso como las otras madres. Cuando yo era pequeña, mis amiguitos tenían un amplio historial de medicación y urgencias, porque sus madres eran de los que les llevaban corriendo al médico en cuanto tenían gripe o fiebre. Cualquier corte requería supervisión, antibióticos y puntos, para que la madre neurótica se quedara tranquila. A mí en cambio me costaba Dios y ayuda convencer a mi madre de que me pusiera una puta tirita en un corte o una gasa en una quemadura. La mercromina (o el yodo) era un desperdicio, sale más barato limpiarse las heridas con jabón (aun antes de que la biblioteca Cochrane ya dejara claro que el jabón es más que suficiente). Un golpazo tremebundo provocado por una caída que te cagas desde un columpio o una silla se solucionaba con una bolsa de hielo en el chichonazo y no requería ningún TAC. La fiebre se remediaba con un vasito de leche y a dormir. La mucosidad espesa, poniendo gotas de agua templada con sal en la nariz y aspirando (mi madre, que es más bruta que un arao, calentaba mucho el agua y me la ponía ardiendo, así que se remedio era una tortura). Cuando me dolía la tripa, mi madre decía “eso yendo al cole se te quita”, así que no había motivo ninguno para estar de baja nunca. No dejaba espacio para la “cuentitis infantil”. No era de las que chillaba angustiada si me metía un puñado de tierra en la boca ni se consideró mala madre cuando me dio una hepatitis. Cuando un médico la recomendó que me apuntara a natación para evitar que la escoliosis fuera a peor, ella hizo caso omiso. Sólo se preocupaba de las enfermedades realmente importantes, y de esas hay muy poquitas.
En fin, que no me extraña que con ese bagaje educacional y cultural yo haya salido tan poco achacosa, desconfiada de los médicos y reacia a la medicación salvo en casos puntuales. La información que tengo de sus malos hábitos y escaso rigor científico han hecho el resto. La independencia de criterio y el desdén hacia lo que veo a mi alrededor también contribuyen la tira.
Por eso las teorías de Goicoichea no me parecen extravagantes. Contracorriente sí, porque el mundo da asco, la peña está amariconada perdida y echada a perder y no hay nada que hacer con tanta gentuza, es predicar en el desierto, pero creo a pies juntillas en sus exposiciones y creo que mucho (y sobre todo mucha hipocondríaca) lo que necesita son unas vacaciones en la selva comiendo bichos, sin lavarse y sin farmacias cerca. Y sobre todo, sin otras mujeres alrededor que la hagan sentirse normal e integrada cuando en realidad es una quejica que no aguanta nada y debería ser una marginada social, por plasta, inútil, contaminadora y cansina.
Que la fibromialgia, la fatiga crónica, y el síndrome de intolerancia química múltiple, pese a quien pese, cada vez tengan más puntos para ser consideradas enfermedades psicosomáticas, va también en la misma línea.
Que conste que ni Goicoechea ni yo menospreciamos las migrañas; simplemente venimos a decir que ni la gente ni los médicos las están atribuyendo a las causas correctas, y que la solución que tienen es otra. Y que no somos si no víctimas en el mundo en el que vivimos, solo que unos con más lucidez que otros.
22 de octubre de 2009
El mirlo blanco y el canto en los dientes
Nuestra única experiencia fue una individua con aspecto de lesbiana estereotipada que nos hizo un cutre-test sobre nuestra exposición a riesgos absurdos, como el trabajo con dinamita, sin molestarse lo más mínimo en detectar otras deficiencias, como la acumulación de 13 personas con sus enseres en un espacio de 30 metros cuadrados, el desorden, la falta de espacio material, la cantidad de estrechamientos y esquinas en las zonas de paso, la incomodidad de las zonas de trabajo, la ausencia de botiquín...
Pero hoy vino otra chica que se tomaba en serio su trabajo. Nos envió un manual y un test que teníamos que realizar para comprobar que nos habíamos leído en diagonal el manual. Eso parecía todo, pero vino en persona a entrevistarnos y ver el laboratorio con ojos más críticos que su compañera anterior.
Y ¡oh milagro!, de sus labios emanaron unas palabras poco habituales. Y es que nos preguntó la tipa, aparte de los riesgos químicos que corríamos, que si teníamos algún tipo de riesgo "psicolaboral". Casi me da un pasmo. "Con los jefes, CON LA DIRECCION, con los compañeros...". Hubo un momento de tragar saliva en el que seguro que todos pensamos mil cosas que nos agobiaban.
Si yo hubiera estado sola en la entrevista me hubiera estado dos horas poniendo los puntos sobre las íes. Pero todos nos contuvimos y le explicamos a la chica que no, que los únicos motivos de estrés psicolaboral eran los derivados de nuestro sector (cuantos deliciosos eufemismos en un rato): precariedad de los contratos, sensación de no pertenencia a ninguna empresa en concreto, malas perspectivas de futuro, roces con los compañeros motivados por la falta de espacio y medios materiales...Hubo mucha autocensura, al menos por mi parte.
Los becarios se quejaban de que "trabajaban a menudo a destajo" y que "el ritmo de trabajo solía ser muy alto". No se lo negué, claro, y me contuve la tos: es su derecho quejarse. Tienen pleno derecho a considerar "estrés psicolaboral" tener que estar a las 8 y media en el trabajo para garantizar que las juergas las dejen para el fin de semana, y salir a las 5 de la tarde sin que apenas les quede tiempo (sólo una hora diaria o dos en total) para mirar el correo, el facebook, el farmville, el puto acuario de los cojones y mil mariconadas más.
Pero yo me acordé de cuando volvía a casa a las 8 de la tarde, y en mi casa seguía trabajando en mi ordenador. De cuando llegaba el fin de semana y seguía trabajando en mi casa. De cuando mi tiempo de ocio venía determinado a mi conveniencia de pasarme a tal hora del sábado o del domingo a hacer alguna cosilla de curro. De cómo desarrollé una especie de fobia a la zona cercana a mi curro, porque apenas dejaba de pasar por allí un día. De las condiciones negreras de mi beca, inframileurista. De la precariedad de medios de mi trabajo. De cómo cuando se me acabó la beca estuve traajando mientras cobraba el paro, con la indefensión legal correspondiente. De cómo después cobré de no sé dónde, y finalmente trabajé gratis mientras dedicaba media jornada a buscarme la vida con una beca misérrima en otro sitio. De la sensación permanente de burn-out y de estar completamente sola.
Me pregunta una tipa ahora por el estrés psicolaboral y psicosocial y claro que me puedo quejar. ¿Pero con la mili que yo tengo? Contenta estoy, y hay que tener presente que esto es España, un país poco decente.
A los becarios les mandaba yo a pasar por lo que yo pasé, a ver si se quejaban de trabajar a destajo.
Después la tecnico de prevenció comprobó in situ la situación de nuestra lata de sardinas. Se escandalizó de ciertos incumplimientos en tema de salud laboral. "La salud es lo primero", insistió varias veces.
Hay que tener cuidado con insistir en estas cosas en ciertos ambientes, donde la gente confunde constatemente los derechos laborales y la preocupación por la salud sociolaboral con venir a pasarse el rato a un sitio en el que no hace falta implicarse demasiado, en el que pasar las horas muertas jugando al Farmville se considera horas trabajadas que no necesitan ser compensadas, donde tener cierta productividad se considera trabajar a destajo y donde si el jefe no comparte tus bromas de patio de instituto, se le considera un borde clasista. A ver si con el tema de "la salud es lo primero"seguimos abusando del concepto "trabajar para levantar un país".
8 de octubre de 2009
Una característica de la china del todo a cien de mi barrio (que a mí más bien me parece taiwanesa o vete tu a saber de dónde) es que siempre tiene la misma cara, pone los mismos ojos, habla en el mismo tono y tiene siempre el mismo acento español guarrero casi imposible de entender. Vamos, que si te dice un precio pone la misma cara que si está hasta los huevos de que las marujas petardas de mi barrio la acosen a preguntas sobre su bombo. Porque no me puedo creer que tras estar todo el día detrás de un mostrador aguantando purria que compra barato y la acosa a preguntas monótonas no se agobie un poco.
Esa última vez que entré en la tienda, una mujer le preguntó (después de hacerle los pertinentes comentarios sobre lo poco que le quedaba ya y de lo que le flipaba que siguiera trabajando a falta de una semana de salir de cuentas, en vez de estar de baja tocándose el chichi en su casa como una española corriente, siendo el último colofón de mi cosecha) que si se iba a tomar los cuatro meses de baja.
Lo bueno que tiene la cara de póker de la china del todo a cien de mi barrio es que cuando oye esas cosas no le traiciona el gesto y no se le nota que está pensando: "pero tú eres gilipollas o qué te pasa, tu te crees que siendo china y encargándome de este negocio me puedo permitir una baja de cuatro meses como si fuera una funcionaria española cualquiera??". En su lugar es capaz de mantener la gélida expresión botoxiana natural y contestar con el mismo español chapucero que no, se traerá al niño (lo pondrá supongo en el medio metro cuadrado de espacio libre que le queda al lado de la máquina registradora detrás del mostrador) y que si no está ella, los otros chinos de la tienda no se enteran porque ella es la única que se sabe todos los precios. La maruja se fue deseándola mucha suerte.
Yo compré lo mío y me fui sin preguntarle si iba a ser niño o niña (lo oí pero no me acuerdo, creo que niño) ni desearla suerte en el parto. Yo también soy una petarda, y además grosera y maleducada, solo que con la boca cerrada.
No me gustaría tener que volver a esa tienda antes de la mudanza. No quiero ver que la china no está, ni que vuelve al cabo de tres días y tiene a un recién nacido aparcado todo el día en el medio metro cuadrado de espacio libre que le queda al lado de la máquina registradora detrás del mostrador. Aunque al menos ese niño podrá estar con su madre.
23 de septiembre de 2009
Mis mitos eróticos (IX): El de "Ajuste de Cuentas"
Uno de mis ídolos más incomprensibles, como si lo viera, es mi afición por el ínclito Vicens Castellano, alias "el gay de Ajuste de Cuentas" (lo de gay es una sospecha del Maromo, pero lo que creo que tiene son celos).
Aparte de que me parece que tiene buenos huesos, buena piel, buen vestir (aunque un poco chupi-rancio) y es lo suficientemente macho como para gustarme pero no lo suficiente como para no oler bien, me gusta su voz. Después del Punsi, es el catalán con acento más mono de la tele. Mirad además ese peacho currículum. Le generaba yo las posibilidades que le hicieran falta.
Bueno, el caso es que aparte de las hechuras, lo que más me gusta de este hombre es su paciencia para con los gilipollas y los petardos, y la calma y templanza con la que imparte los consejos.
¿Que se encuentra con una pareja de desequilibrados que sólo saben comprarse ropa y se gastan al mes en peluquería más de lo que yo me gasto en un año con bodas? Él mantiene la calma.
¿Pijos de mierda que viven a todo tren sin darse cuenta de que si vienen mal dadas, la cagan con todo el equipo? Ante todo, no perder la compostura.
¿Familias imbéciles que teniendo un piso vacío están al borde de la quiebra porque se resisten a alquilarlo? No perdamos los estribos.
¿Gente gastando burradas en chucherías, lotería y tabaco? No paaaaaaasa nada.
¿Adolescentes que viendo que la familia se hunde siguen sin ponerse a currar? Asertividad forever.
¿Que estás a dos velas y te pones a pagar una boda y un bautizo? No se dice ningún taco.
¿Empanaos que no encontrarían un mejor empleo ni aunque se tropezaran con él por la calle? Paciencia, que es la madre de la ciencia.
No os penseis que me río de las desgracias ajenas; soy una reciente hipotecada condenada a una vida espartana (si Leónidas se cansa de Gorgo, yo me ofrezco a contarle las pastillas de la tableta de chocolate). El Euríbor me produce sudor y temblores, pero al menos nadie puede decirme que gasto por encima de mis posibilidades.
Vicentito lo mismo te pone un candado en la nevera que te confisca las tarjetas que te abronca por las facturas, y también te pone el hombro si discutes con la pareja; cualquier cosa, pero no levanta una ceja más que la otra. Es un samurai de la economía familiar. Le admiro. Quiero que me enseñe a que no me suba la tensión cuando tengo que hacerle saber lo obvio a un paleto. Habría que meterlo en el Congreso para haber si aguantaba el ambiente.
Sé que es difícil que me comprendais porque encima seguro que teneis prejuicios acerca de lo aburrido e inútil del programa (la inmensa mayoría de casos son demasiado extremados y "fáciles" de solucionar), pero sabéis lo que me gusta el rollo "mira dentro de tí y descubre tu fuerza", "luchando conseguirás lo que quieres", y todo ese rollo MANOWAAAAAR!!!!!
27 de agosto de 2009
Mis mitos eróticos (VIII): Bear Grylls
Un hombre de los que se visten por los pies que NUNCA, NUNCA, NUNCA se cansará de explicarnos que, cuando te caes en un lago helado, las opciones de sobrevivir son mayores estando desnudo que vestido con la ropa mojada. Así que se pasa el día cruzando ríos gélidos sin necesidad y teniendo accidentes absurdos en glaciares para demostrarlo. Lo adoro por eso.
Tras ese cuerpo blanquito con ojillos de Juanito Valderrama se esconde un tiarrón gracias al cual he aprendido que si se me descose un botón en el desierto puedo utilizar una aguja sacada de las hojas de aloe, que el agua clara y cristalina puede contener bacterias si no fluye y que si tengo que cruzar un lago helado debo caminar por el centro, no por el borde (y si hace falta, desnudarme después). Un chico apañao, que si pierde la llave allen montando un mueble del Ikea te busca un sustituto rápidamente.
A Bear Grylls se le ve que es un chico de buen comer. No creo que su suegra esté descontenta, porque no es problable que sea de los que se quejan d
Cuando la familia Grylls se va de vacaciones (la pareja, sus tres hijos y seguro que tienen al menos un perro) no les hace falta un coche grande con mucho maletero, porque Bear, con un cuchillo del ejército y unas cuerdas de paracaídas, tiene suficiente para pasarse 15 días en la Patagonia, no es de los de "voy a llevarme también esto, por si acaso..."
Que digo yo que cuando esa gente tenga que irse de vacaciones a dónde irá, si ya lo tiene conocido todo. Los viajes de aventura le deben descojonar de risa, así que yo intuyo que se decantará por cosas realmente arriesgadas, como encerrarse en una casa rural con los cuñados o algo por el estilo.
Lo que yo no dejo de preguntarme es cómo cojones le dura tanto el filo del cuchillo, con la mala vida que le da: no para el tío de sacarle chispas y cortar troncos, y los demás estamos haciendo fuerza como imbéciles para cortar el filete empanao del menú del curro.
Vivir con Bear Grylls debe resultar muy económico, con lo que puedes llegar a ahorrar en calefacción y agua corriente. Tampoco hace falta tener en reserva un Camping Gaz por si se va la luz una noche. En el ejército le adiestraron para hacerte una hoguera con unas hojas de periódico y unas ramas secas de poto.
Bear Grylls tiene todo lo que una mujer busca: buenos genes y un sistema inmunitario privilegiado que ha tenido que lidiar con todos los parásitos abyectos que en el mundo existen, aparte de un sistema digestivo que resistiría la onda expansiva de una bomba H. Su capacidad de abstracción mental es digna de un yogui indio porque para meterse en la boca los bichos crudos que él se mete su nivel de autocontrol está más allá del común de los humanos, y desde luego es muy superior al mío, que no puedo aguantar un comentario pedorro de mis compañeras sin ponerme hecha un basilisco.
Los que sigais el programa de este hombre sabréis que hay una cosa en su carácter que no cuadra mucho con el mío, y es que, como ocurre a menudo con la gente que ha tenido que lidiar con mucho sufrimiento físico y psicológico, es un fervoroso creyente.
Pero como comprenderéis me da igual porque no le puede pedir una entereza de ánimo más allá de la religión a una persona que sobrevive royendo raíces y comiendo escarabajos crudos a 35 grados bajo cero.
Así es como veo yo a Bear Grylls: el hombre-objeto que yo me llevaría a una isla desierta para que me solucionara la vida. Seguramente la mayoría de mujeres no le eligirían a él (su tendencia gratuíta a zamparse porquerías y correr riesgos innecesarios hace sospechar un desequilibrio
Lo siento mucho pero aunque algunos lo consideren un flipao, tiene más mérito (o unas hostias mejor dadas) lo de Grylls y ojo, sus cámaras, que están todos para darles de comer (culebras crudas) aparte y con un palito.
Acerca del desequilibrio mental de la gente que como a Grylls le gusta el riesgo y el peligro, os comentaré una curiosidad que tiene relación con mi trabajo. Resumiendo mucho y mal, la catecol-O-metil transferasa (COMT) es una enzima que degrada la dopamina en el cerebro. Dicha enzima es polimórfica en la población, pudiendo ser Valina158Metionina, 158Metionina o 158Valina (vamos, heterocigoto, u homozigoto para valina o metionina). La forma valina (ValVal) es más estable y activa que la forma metionina (MetMet), con los efectos que ellos conlleva en cuanto a niveles de dopamina en el cerebro, considerándose la forma ValMet la que tiene los niveles de actividad "óptimos". En europeos el 54% de la peña es portadora del alelo Val.
El genotipo respecto la COMT se ha relacionado con diferencias en el riesgo de padecer distintos tipos de cáncer, esquizofrenia, trastorno bipolar y otras cuestiones psiquiátricas, aparte de estar relacionado con diferencias cognitivas y de carácter, como percepción del dolor o asunción de peligros.
Hay diferencias de género y de procedencia pero parece ser que los individuos ValVal serían mas "echaos pa'lante" que los individuos MetMet.
Simplemente apostaría mi caspa a que Bear Grylls es ValVal, eso es todo.
24 de enero de 2009
23 de noviembre de 2008
Viaje a la apostasía
Ahora está la cosa revuelta por el canteo del Tribunal Supremo, y no sé si a mí de momento me afecta porque estoy en los trámites preliminares, a la espera de que la AEPD me acepte la tutela de cancelación de datos. Pero la lista de ditribución de la página www.apostasía.org echa humo.
Quiero hacer divulgación del documental "Viaje a la apostasía" realizado por una de las personas de la lista de distribución. Es corto y sabe a poco, y más de uno lo considerará sesgado y poco profundo, es un tema al que se le puede sacar jugo, pero se necesitarían muchas más horas de cinta.
La autora del documental estuvo interesada en que le contestáramos a algunas preguntas relacionadas con la apostasía; os transcribo las mías. Pero las razones para apostatar son tantas como apóstatas y es peligroso generalizar. Conviene haber visto el vídeo antes para entender el motivo de algunas de las preguntas.
-¿Por qué apostatar?
Si no eres creyente ni te sientes católico, es una demostración de civismo, respeto hacia la religión de los demás (no la "ensucias" con tu presencia hipócrita), coherencia interna y dignidad. La actitud criticable es la de la masa de miles de descreídos y no practicantes hipócritas, convencionales y cobardicas que no renuncian a la Iglesia "por si acaso", "por lo que diga su familia", "para poder bautizar a su hijo y poder meterlo en un colegio sin inmigrantes", "porque casarse por la Iglesia es más bonito" o simplemente por desidia, pereza o desconocimiento. Además, es un acto que fomenta el laicismo estatal, que tanta falta hace.
-¿Apostatar... es una buena manera de protestar ante la Iglesia y declarar que no participamos en sus postulados?
No es la única, por supuesto, y a lo mejor tampoco es la más efectiva (más que nada porque cuando apostatas no dejas del todo claro cuál es la causa), pero lo que está claro es que el número de apostasías tiene resonancia pública y que si la Iglesia se resiste a conceder apostasías, es que no debe ser plato de gusto para ella. Salir con pancartas a la calle no creo que funcionara mejor porque los poderosos se limpian el culo con las pancartas de los idealistas.
-El bautismo; "para ser cristiano hace falta madurez"... (dice el cura del documental)...; si las antiguas comunidades cristianas bautizaban a las personas cuando tenían uso de razón...¿por qué actualmente se bautizan a las personas nada más nacer?
- Los bautismos, bodas, comuniones...¿hasta qué punto son un acto social...y hasta qué punto son un acto religioso?
Me parece una falta de respeto y una hipocresía brutal cumplir con un sacramento en el que no crees realmente, pero la iglesia pone el cazo y no le interesa realmente confirmar que los que se someten a esos sacramentos tienen un concepto adulto y profundo del acto religioso y la simbología subyacente.
Yo hice la comunión sin creer en Dios, "obligada" por las circunstancias. A nadie, ni a la profe de catequesis, ni a los curas, ni a mis padres, se les ocurrió preguntarme que pensaba de la religión. Por lo visto no les interesaba mucho, y no creo que fuera porque sólo tenía 8 años.
- ¿Qué beneficios económicos, sociales... obtiene la Iglesia, de las personas que como yo, que no somos creyentes, estamos bautizadas?
Que algo deben sacar está claro porque si no no les irritaría tanto que la gente quisiera apostatar.
- ¿Es la Apostasía una buena manera de protestar ante la Iglesia y de provocar un cambio?
Yo no quiero protestar, no voy de malota rebelde. Yo soy atea, no creo en ninguna religión ni dios, me endiñaron el catolicismo cuando no estaba en plena posesión de mis facultades mentales y quiero constatación escrita de que "salgo de sus filas". Entiendo que haya gente que necesite el andamio espiritual de la religión y lo respeto, pero no quiero formar parte de un chiringuito que bajo mi punto de vista es execrable y se fundamenta en mitologías ancentrales, supersticiones, mentiras e ignorancia científica, amasado por una organización multimillonaria y secular que quiere seguir siendo un poder factico vendiendo salvación, perdón y vida eterna a cambio de regir nuestras conductas y aleccionarnos sobre moral. Se trata en este caso del Catolicismo pero podia ser el Islamismo, Judaísmo o cualquier otra religión: me da igual, mediante la apostasía renuncio a todas ellas y me quedo en terreno "neutro". Hay gente que necesita la fe y la religión: yo no. La religión se debería vivir de forma individual y privada porque toda organización religiosa acaba teniendo un trasfondo de negocio económico y/o de lobby de poder. Pero repito, yo sólo quiero que se respeten mis sentimientos ateos y se cumpla una ley civil. Eso es lo principal; mis esquemas mentales son privados, no tienen por que ser compartidos por todos lo apóstatas y no creo que le interesen a nadie salvo a mí. Cada uno que haga su examen de conciencia y actúe en consecuencia con plena libertad.