2 de julio de 2011

Y que luego se pregunten por qué no me relaciono más

En la entrada anterior hablé de una tipología de técnico y de mujer muy particular para que fuerais viendo como está el ganado en el mundo de los laboratorios. 
En realidad el encantador duo acabó siendo un trío: la Chunga, la Maruja histérica* y una nariz a una técnico pegada, que tiene el honor de ser, posiblemente, una de las peores personas que he conocido.

*Por llamarla de alguna manera; a la gente que con 30 años se va del cine viendo El Planeta de los Simios de Tim Burton porque le da pánico ver que los monos hablan y que cuando le tiene que poner gasolina al coche, llama a su marido o a su padre para que vayan a ponérsela porque ella no se atreve (entre otras anécodtas del palo), pienso que cuando menos está un pelín mal de los nervios y no les vendría mal un poquinín de terapia.



Acordaos que yo me quejaba un montón de mis compañeras de tesis: marujas, cotillas, maníacas, repelentes, marimandonas...Compañeras poco constructivas, cierto, muy latosas, aburridas y sermoneadoras. Pero no tan perversas, malvadas y manipuladoras como la tropa que me encontré en mi último puesto de trabajo. Yo me he llegado a asustar de los ejemplares humanos que me encontré allí, temiendo que fuese algo generalizado aquí por las Tierras del Interior. La peña está muy mal, dan ganas de meterse en un convento de clausura para apóstatas.

Lo de la Nariz a una Técnico Pegada (luego la llamaré por su apodo auténtico) era cosa de otro mundo. 
Yo entiendo que cuando tu jefa , a la que se le ve el cartón de que sólo contrata amiguitos y paisanos, te ha contratado seguramente por ser paisana suya, a media jornada para ayudar a una técnico que ya de por sí tiene poco trabajo y que solamente necesita ser sustituída cuando le da la migrana, te aburres un montón.

Entonces te ganas tu sueldo cotilleando en el feisbuc, mirando gilipolleces por internet, examinando qué chica tiene cara de comer mejor las pollas en los álbumes de tus amigos y parloteando con las compañeras, en concreto, rajar de cualquier aspecto personal o físico de toda persona que se cruce por el pasillo, criticar a todo ser viviente aunque no tuviera relación con ella, malmeter de mil maneras incluso contra gente inocente, pensar mal de cualquier gesto o frase, lanzar pullitas veladas así como puñaladas por la espalda y en general, hacer gala de aquello de que la mejor defensa es un buen ataque (critico a los demás y así desvío su atención sobre mí). A veces llegaba a asustar lo mal que podían hablar de gente inocente con la que apenas tenían contacto, simplemente por rajar.

Fijaos cómo sería esa chica, que sus propias compis la llamaban la Bicho, y no porque coleccionara mariposas.

¿Y a que no lo adivináis?
La Bicho y la Chunga eran intimísimas. Compartían maneras de barrio problemático. Se adoraban, se querían, se abrazaban sin ton ni son rollo Teletubbie, se besuqueaban cada día, cuando era el cumpleaños de alguna adornaban el laboratorio con globos con frases de los Lunnies escritas, y en general, demostraciones constantes de que su edad biológica era muy superior a su edad mental.**

 **A la Chunga en cambio no le caía demasiado bien la Maruja. De hecho al final se negó a ir asu boda "porque les había propuesto ir a visitar su casa y al final no las había llevado, lo cual demostraba que no era una auténtica amiga" (sic) ?????!!!! 

Luego claro, vienen los alemanes que si la productividad esto, la productividad aquello. Es que los tíos no saben valorar la amistad.

La Bicho no os penséis que era tan mala. Tenía cosas buenas, como todo el mundo. En concreto dos: que alguno de sus órganos se podría transplantar, y que hasta ella misma se dio cuenta de que perdía el tiempo miserablemernte en ese laboratorio y se fue a la privada con un empleo mejor (pobre gente). Fue tan buena noticia cuando me enteré que me tenía que pellizcar de tanta felicidad. Sin ella, el ambiente laboral mejoró enteros, como si hubieran retirado el chapapote de una playa.

La Chunga se quedó muy triste, claro, porque coincidió además que se le iban las otras amiguitas, pero con la Maruja dedicándose a sus labores y ninguna víbora más en las cercanías quedó como Hembra Alfa absoluta del laboratorio, y eso tendría que saberlo apreciar.

Me estoy pasando un huevo hablando de la Bicho, lo sé, pero todo lo anterior sólo es una introducción para hablar posiblemente de la peor persona (aunque muy ahí ahí con la Bicho) con la que yo me haya cruzado. La llamaremos, porque no se me ocurre nada mejor, el Ángel.

Al Ángel la llamo así para que os la imaginéis físicamente: alta, atlética, rubia, pelo largo y liso, piel morena, ojos verdes, dientes perfectos. 
Esa era la carcasa. El interior lo dejo para otra entrada, así me cunde y no me quedan tan largas...Ir preparándoos para el terror.

30 de junio de 2011

Si tus padres, que te quieren, te dicen que estudies, es por algo

Hace mucho tiempo que no escribo, y eso que en los últimos meses he tenido tantas experiencias "reseñables" que me da la impresión de haber vivido 5 años. Es hora de poner blanco sobre negro y dejar comentarios al respecto. Sobre algunos temas de los que hablaré, la información le puede resultar de ayuda a algún despistado que caiga en este blog por error. 
Sobre otros, más que nada lo que haré es cagarme en los muertos de algun@, ya ya sabeis lo poco discreta que soy describiendo algunas situaciones. Espero no aburrir demasiado a la gente que me sigue; espero ser constante en las publicaciones.

Hace mucho tiempo escribí unas entradas sobre la resistencia en el campo de la investigación a dejar esa industria y reciclarse en otras actividades, así como en la errónea creencia de que un doctorado no sirve de nada, y otros problemas de estudiar biología (solté 1, 2 y 3 rollos macabeos).

Cuando yo acabé la tesis estaba tan quemada de las pésimas condiciones sociolaborales que estaba resuelta a no ver jamás una pipeta en lo que me quedaba de vida, y juré por mis muertos que no haría post-doc.
Pero necesitaba un trabajo urgentemente (ya se sabe, agotas el paro mientras escribes la tesis y haces los últimos experimentos), envié un CV a una oferta que se me ajustaba como un guante (ya se sabe, como nunca esperan que te llamen) y pronto conseguí un post-doc que me atrajo en cuanto me lo describieron (escribir artículos de investigación clínica, y escribir es la parte que más me gusta).

Durante unos meses fui más feliz que una perdiz. Aunque seguía viendo pipetas, no tenía que tocarlas. Aunque no podía colocar las piernas en mi sitio de trabajo porque estábamos como piojos en costura en un laboratorio pequeño y cochambroso, estaba agusto haciendo trabajo estadístico y de escritura. La jefa era una histérica que me prohibió relacionarme de forma amistosa con los técnicos y becarios y me usaba como mera compañía para no comer sola, alejada del resto del personal del centro, a los que despreciaba, pero en los primeros momentos me sentí querida por ella, teníamos confianza y la llegué a ver como una segunda madre.
Tampoco me importaba estar con el puñado de becarias y técnicos tóxicas que me habían tocado en suerte, porque en mi posición estaba "protegida", y al fin y al cabo cumplía órdenes de no amistarme con ellas.
Llegué al punto de pensar que cuando una de las becarias se cambió de grupo lo hizo por ser una mantequitas blandas y estar malmetida, cuando es evidente que no aguantó la presión de la neurótica de mi jefa, sus desprecios y exigencias cuando ella se estaba chupando un montón de trabajo del que los demás compañeros se estaban escaqueando, y que hizo bien en seguir los venenosos consejos de cambiarse al grupo de sus amiguitas.
Lamentablemente, su trabajo recayó en mí y me tocó tocar de nuevo las pipetas, con la pereza que me daba, y compartir laboratorio con las técnicos y las becarias odiosas, que en seguida me hicieron la vida imposible.

Aprendí una cosa: que si a los FPII a los que no les llegó la nota para estudiar la carrera de Biología se les nota a veces un poquillo la amargura de ver cómo otra gente sí tiene la licenciatura y progresa, cuando el FPII elige esa opción voluntariamente, le rezuma envidia del colmillo.

Y es que hubo una época en la que menudearon ciertos consejos que triunfaron mucho, como por ejemplo que es más lucrativo poner ladrillos que estudiar medicina (ahora que se jodan esos listillos), y que tiene más salidas laborales estudiar una FPII que estudiar una carrera.

Resultado: gente muy lista estudia la FPII pensando que sólo los pringaos con titulitis estudian una carrera y después se topan con que:

a) Los trabajos de técnico tampoco es que caigan del cielo y que a veces, contratan también a licenciados. No les llueve el maná tanto como dicen.
b) Los trabajos de técnico son sumamente monótonos y fácilmente robotizables, y eso es un peligro.
c) Es tristísimo llegar con veintipocos años a tu techo profesional y salarial. El aburrimiento hace mella.
d) La falta de títulos les imposibilita acceder a becas, contratos e incluso cursos de formación, solamente por burocracia, con lo cual no pueden mejorar su posición ni su formación de forma significativa.
e) No pueden acceder a puestos más interesantes de Técnico Superior o a ciertas oposiciones.
f) Tienen que aguantar constantemente que la gente les anime a estudiar la carrera "con lo listos que son", cosa dificilmente factible llegando a cierta edad (qué perezón) y más combinándolo con un trabajo.
g) Se acomodan para siempre en su mentalidad funcionarial de "yo tengo mi horario y mis funciones, no moveré ni un dedo si no me corresponde" y "yo no sé hacer eso, no me lo pidas" y eso es difícil de cambiar para acceder a puestos mejores.
h) Lo peor de todo: ven impotentes como esos pringaos que estudiaron la carrera hacen una tesis, tienen un trabajo más enriquecedor, acceden a mejores puestos y van progresando en posición y sueldo, cuando no necesariamente son más hábiles ni más inteligentes que ellos. Ver a un torpe gilipollas ganando 500 euros más que tú al mes jode bastante, yo lo entiendo, pero deben comprender...¡¡¡que fueron ellos los que tomaron una errónea decisión!!! Así que un poco más de respeto por esos torpes gilipollas porque al menos tomaron una mejor decisión en determinado momento, y una carrera y una tesis no las regalan.

Pues había dos de estas tipas en mi laboratorio. Una maruja neurótica que tuvo una crisis existencial tras el instituto y tras un año sabático decidió que un trabajo de técnico con jornada intensiva para dar rienda suelta a sus actividades marujiles por la tarde iba más con su personalidad, y una chunga de Usera que como esos perrillos pequeños que se sienten acomplejados se pasaba el día ladrando, pero no mordiendo, y que no había querido estudiar ni trabajar al mismo tiempo ni que sus padres pagaran un crédito para hacerla estudiar. Resultado en los dos casos: una envidia y una rabia que se les salía de las orejas. Se pasaban el día quejándose de su sueldo, su discriminación y del clasismo profesional como si no hubieran elegido libremente su situación, y dándoselas de más hábiles e inteligentes que nadie.

Lamentables individuas las dos. Al menos les quedaba un consuelo: al cobrar menos y hacer un trabajo más básico, suelen ser más "indispensables" y las acaban haciendo indefinidas con más facilidad. Me hicieron renunciar a un mes de sueldo para tener dinero con el que hacer fija a la Chunga, y eso me dolió en el alma, por lo triunfante que se iba a sentir la hija de la gran puta, pero me hicieron un gran favor echándome de ese infierno...

(Continuará)

10 de diciembre de 2010

I'm astonished

No hacía ni una hora que me había puesto a colgar unos cutre-videos grabados desde mi terraza que sólo querían dar hilarante constancia de que donde vivo las perdices se buscan la vida en otoño cuando recibo un mensaje guasón cachondeándose:

Im astonished
To:anga1n0r

Hello,

I just caught one of your vids on YouTube. Can you say AWESOME!

I can't believe that your video isn't getting more views, I mean come on people!
Seriously, Your vids are some of the best around, can't believe more people haven't enjoyed them.

Do you realize that your videos are some of the better ones that YouTube has to offer? Thank you so much for making them!

It's so weird that people seem to watch the same kind of garbage videos all the time. I mean just look at the most popular videos, when compared to yours they seem so stale.

Joer, yo ya sé que son ridículos, pero es que con mi cámara de fotos no he podido subirlos con más calidad; además los videos más largos fallaron. Eran once perdices picoteando, muy graciosas porque iban todas en filas. En verano se dejan ver en los trigales que rodean Móstoles y Arroyomolinos, pero se ve que en otoño se acercan más al pueblo. No me digáis que no son adorables...




28 de septiembre de 2010

Ramo de rosas pachuchas del LIDL, margaritones encontrados en el arroyo con inquilinos verdes y espadañas sobre jarrón baraturrio del Ikea, rodeado de futuras manualidades en desorden.


Los inquilinos que tuve que ir liquidando, escondidos en los margaritones que me traje del río. Chinches, para quien no lo sepa.


Y esta es la típica manualidad a la que no me pude resistir. Yo ya conocía el nombre de Isasaweis, una sensación de Internet más amiga de enseñar su cara en los tutoriales de belleza que la puñeta que esté haciendo con las manos, una talibana de Hello Kitty cuyo marido debió pensar que tener a una mujer maniaca del maquillaje en casa era una ruina pero que finalmente se ha ganado la vida, pero cuando vi a la cuñada con el moño de moda (lástima que yo ya no tenga pelo para esos trotes) me tragué todos los videos y con la impaciencia que me caracteriza me tuve que fabricar mi paleta de colores casera (sombras viejas pero dignas) esa misma tarde. He reordenado todo el maquillaje al poder tirar más de media docena de estuches estúpidos. Cualquier cosa menos dedicarme a cosas más productivas.


26 de septiembre de 2010

Donde estén los jevis que se quiten los demás

Después de un tiempo sin llamarme, este finde pasado volví a ejercer de camarera-sessi-que-lástima-que-una-doctora-tenga-que-sacarse-unas-perrillas-barriendo-vasos-de-minis, pero a mí no se me caen los anillos porque en el fondo de mi alma siempre he querido vivir experiencias detrás de una barra. En este caso tocaba festival hip-hopero y ha sido muy útil como estudio de campo de dicha tribu urbana. 

Antes de nada debo decir que los hip-hoperos salen perdiendo en la comparación con los jevis, que ya tenía observados. Mientras que los jevis son, por lo general, educados y mansos, y poco problemáticos a grandes rasgos (preguntadle a cualquier segurata si prefiere vigilar un acceso a un concierto de Metallica o a uno de Bisbal), los hip-hoperos trasladan su inconformismo de las letras a la vida real, son reivindicadores y pejiqueros, y no os podéis imaginar lo irritante que resulta que te venga un chungo de barrio con habilidades para la verborrea poética a porculearte por nimiedades cuando tienes la barra petada de clientes impacientes y tienes que servir y cobrar a velocidades de relámpago antes de que te formen un motín.

Insisto: los jevis son más conformistas y menos discutidores en general y sus hábitos de consumo hasta resultan sanos y sibaritas. Con ellos no perdí la paciencia incluso en los momentos más intensos; en cambio a los hip-hoperos, entre lo que abusan dándote grandes billetes, sus indecisiones y confusiones a la hora de hacer los pedidos, sus tejemanejes y engaños para ver si te pueden sacar algo (no, no cuela que quieras una botella de agua gratis para tomarte la medicación) o colarse, sus indignaciones cuando les explicas cómo va lo de las invitaciones y demás (a algunas divas del rap les dan invitaciones, cosa que no ocurre en todas las salas, y aún se permiten el lujo de resoplarte porque necesitan 2 para un combinado o un mini alegando que son "cantantes", como si las normas de la sala no fueran con ellas), pues a algunos les tuve que soltar algún bufido y pedirles que no me distrajeran, que me estaban colapsando la barra.

Además de que la sala estaba petada no se limitaban a pedir en los descansos, si no también durante las actuaciones, y bebieron mucho, así que no pude disfrutar en condiciones de la (sorprendente) calidad de la música (poco conocida por mí) y los grupos que salieron al escenario (me quedé con un nombre: Crew Cuervos, que me hicieron mucha gracia;  16 personas bien coordinadas en el escenario, creando un espectáculo divertido. Una chispa, un humor y un sentido del espectáculo a la americana que echa de menos en la macarrería de los grupos metaleros, la verdad).

Hubo tanta afición al ron que se acabó el Brugal y el Cacique, casi cunde el pánico, más que raperos parecían piratas. El cobro fue un caos y sorprendentemente se hizo menos barra que lo que se podía esperar de tanta gente. Y aún debo agradecer que sólo intentaban atraer mi atención llamándome guapa (ponte un escote y ya los tienes ganados) y diciéndome "que me sentaban muy bien los pendientes" (sic), que eran de plumas largas y negras; a los demás camareros les armaron más follón, hubo roces y alguno intentó pagar con droga (para que veais que se aprende del género humano detrás de una barra). La verdad es que el número de clientes pelín colgadetes pudiera ser superior a la media...

En fín, unas noches de trabajo intensas. El incidente más reseñable (inciso: he tenido que interrumpir la escritura porque han llamado directamente a la puerta de casa los de la revista ¡Despertar!, y he tenido que soportar educadamente su amable charla invitándome a que investigue la Biblia por si quiero descubrir lo que un Creador puede ofrecerme a la hora de intentar solucionar la crisis y la maldad que hay en el mundo; menos mal que no se han  puesto a sermonearme por mi descreimiento y falta de religiosidad en general; si es que soy demasiado blanda y de ahí vienen todos mis problemas...Inciso II: pagar un pastón de comunidad para que haya seguridad 24h en la urba y que cualquier desconocido te pueda llamar a la puerta ya indica que los telefonillos, los videoporteros y las puertas vigiladas no sirven de una puta mierda, si es que es normal que a la gente le mole lo sobrenatural para tener esperanza de que se solucione este descontrol moral, grgrgrgrgrgrgrgr.), el incidente más reseñable, decía, fue de un chaval que hizo un pedido, se le unió otra amiga haciendo otro pedido, teóricamente lo querían conjunto pero pagándolo por separado con cambios rarísimos, en la confusión rechacé momentáneamente el dinero que me ofrecía el chico para atender a la chica, "desapareció" el dinero que le había devuelto al chico y hubo una discusión pelín agria porque él decía que ya me había pagado y yo, que no. Al final me volvió a pagar, pero al cerrar el local me vino pelín cocido a pedirme disculpas "aunque yo no llevaba razón", y fue encantador porque yo pensaba que quería echarme los trastos  pero sólo quería irse con la sensación de que yo no estaba molesta ni pensaba que él era un chorizo y se había aclarado el malentendido (hasta me cogió la mano y me la besó con delicadeza de caballero). Por suerte la noche siguiente yo también estaba llamada a la barra y le pude invitar a un mini para que no se fuera con la sensación de que le habían timado en el local. 


Y es que estas anécdotas con estos personajes son lo delicioso de pasarse la noche correteando con botellas y hielos y deslomándome barriendo colillas, minis derramados y litronas en el parque aledaño (hay que ver qué poco aprecio por la llimpieza y el dinero empleado en bebida tiene esta gente) en vez de estar celebrando el ¿noveno? aniversario con el Maromo. 


21 de septiembre de 2010

Qué vida más triste

El otro día inauguraban un LIDL en mi barrio. Me regalaron dos ramos de rosas rojas, me dieron un perrito caliente y un sucedáneo de Coca-cola y me tocó una caja de galletas en una ruleta; fue una de las mejores tardes de mi vida.

Todo lo demás que puedo decir de la semanason sapos y culebras.
Menos mal que puedo relajarme volviendo a ejercer de Behind the Musgo una vez más, antes de que se estropee el tiempo. Pretendía buscar setas, pero hay muy pocas y pequeñas. En su lugar he encontrado en el bosque todo tipo de bayas de todos los colores, kilos y kilos de cagarrutas de conejo, algarrobos, plantas con frutos hinchados que seguro me explicaron en las prácticas de botánica, enredaderas parasitarias, margaritones trepadores invadiendo la orilla del río (esto huele a contaminación por parte de algún jardín), espadañas y tomates salvajes enormes (!!!???).
Tengo que iniciar una campaña de recogida de firmas para que Bear Grills venga a sobrevivir un tiempecito en Arroyomolinos, lo iba a tener fácil. Al menos hasta que la Espe decida que en el Parque Regional del curso medio del Guadarrama no tiene flora ni fauna de enjundia y que
total, por cuatro hierbajos sin importancia, lo arrancamos todo y construimos más chalets.


12 de septiembre de 2010

Joer, desde mayo ya


No sólo tardo milenios en actualizar el blog si no que mis esquemas de pensamiento no han cambiado y casi copio la imagen de entradilla de la entrada anterior. Podía haber pensado en una tortuga y no en un caracol, cojorbas.
En todo este tiempo sólo os puedo decir que las flores plantadas florecieron para después contagiarse de una plaga (¿qué narices tienen los bichos aquí que son resistentes al Confidor?) y las tuve que dar garrotillo. Recupero fotos antiguas que pensaba subir al blog:


Precioso girasol, que consume agua como un hijoputa. Lo siento en el alma pero las plantas quedaron tan mal con las plagas que acabó seco y en la basura.




No todas las flores del mix eran tan espectaculares. La mayoría eran un poco sosainas. Creo que voy a esparcir las semillas que me quedaron por el campo para provocar un desastre ecológico en la flora del lugar...

Esta foto es para los que piensen que los cactus son plantas sin gracia. Las flores salieron en corona de la noche a la mañana y al tercer día se cerraron y volvieron a ser engullidas por la planta como si nunca hubieran existido. Una cosa muy extraña.

Más tarde descubrí un nuevo inquilino en casa: Elvira, una araña muy mona que se construyó un dúplex en una esquina de la terraza. La primera vez le barrí la tela, pero al ver que al día siguiente ya estaba reconstruída decidí respetarla para ver si se me comía las bichos. Era una araña bien gorda y simpática. El dúplex se convirtió en un chalet de tres o cuatro plantas que sólo hacía que reunir mierda, no vi que cayera ningún bicho, así que barriendo la terraza para tenerla presentable por una visita de los
cuñaos, la destruí. Y Elvira parece que se ha ido a otro sitio más tranquilo, sin gamberrismo callejero.
Lo de Elvira surgió porque vi un reportaje de un
tarao que tenía terrarios y murió comido por sus bichos porque le mordió su viuda negra, Elvira, y en vez de irse al hospital se quedó en su casa tapado por una mantita agonizando terriblemente. Es lo que tiene no tener seguro médico en EEUU.



Sección manualidades: aprovechando mi reciente visita a Castefa y el material recogido en las salidas de invertebrados de la carrera, me he montado mi propia playa del Garraf con bichillos auténticos.


Empezando por el centro en espiral de izquierda a derecha:

Pelotas de mar (
Posidonia oceania)
Estrella espinosa roja (
Echinaster sepositus)
Esponja de baño (
Spongia officinalis)
Bellota de mar (
Balanus perforatus)
Caracol luna (
Natica hebraea)
Berberecho verrugoso (
Rubicardium tuberculatum)
Una piedra agujereada muy mona
Cañadilla (
Murex brandaris)
Erizo de mar común (
Paracentrotus lividus)

Y es que en las salidas de zoología nos lo pasábamos teta, el problema luego venía cuando se te pudrían los bichos en casa antes de que pudieras encontrar formol para conservarlos.

Y manualidades aún más locas: decorar los altillos inservibles de la cocina con un toque de color a partir de pegar con ironfix parte de mi colección de tarjetas de restaurantes. Hay un apartado de cocina catalana, otro de cocinas exóticas, otro de restaurantes asiáticos, cocina castellana y gallega, y varios. Y cuando consiga las suficientes tarjetas de restaurantes italianos, ya habré acabado la parte que falta.





Lo bueno de las fotos es que no se ven las burbujas y los desperfectos del ironfiz, jejejejeje. En un principio el mural que se vería nada más entrar en la cocina tenía que haber sido el de restaurantes asiáticos y exóticos, que son muy coloridos. Pero al hacer la composición preliminar del mural de tarjetas de restaurantes catalanes (con la tarjeta en catalán) me dio tal estado de morriña y de pena que lo puse nada más entrar en la cocina. Así se me alegra la vista al acordarme de esas noches buscando banco en L'Ovella Negra o comiendo calçots en el límite de la temporada en mi pueblo, o tomando una paella en Sitges o Palamós.
Porque debo confesar que estoy un poco asqueada de la gente que me estoy encontrando en las Tierras del Interior. He conocido más hijos de puta en dos años en Madrid que en 17 en Barcelona. Y no me refiero a gente con gustos distintos a los míos, si no a gente con mal fondo, gente tóxica. Cuando estaba en Barcelona, sí que creía eso de que los catalanes son cerrados, y cuando presumían de tener una mentalidad "más europea y cosmopolita" pensaba que era una exageración. Pero ahora que he comparado con la gente "castellana" tengo que decir que ahora pienso que es cierto, que la sociedad catalana tiene una mentalidad más europea y "avanzada", menos contaminada por ese provincianismo tan rancio, que la burguesía es más intelectualizada y menos pueblerina, la gente de derechas no rezuma tantos pensamientos atávicos y fascistoides y que el tufillo de las sectas ultracatólicas se percibe mucho menos. Y que a los madrileños no los considero "abiertos" en general, si no que, como en todos sitios, tienen en su mayoría prejuicios, te juzgan con una mirada y te cierran las puertas de su grupo sin conocerte. Vamos, que no me siento rodeada de simpatías precisamente.
Pero teniendo en cuenta que tarde 6 años en sentirme a gusto en Barcelona, supongo que es cuestión de tener paciencia...

26 de mayo de 2010

La nueva Casa del Metal cada vez parece más una casa. Las nuevas adquisiciones y mariconadas estéticas van creando hogar, pero nos falta pasta para darle el toque definitivo y estamos en la angustiosa fase de "no importa cuántas lámparas veamos, todas nos parecen iguales".
Las flores que planté andan por estas medidas, a ver si puedo tener flores antes del otoño.


Y una de nuestras nuevas adquisiciones de las que estamos más orgullosos. No está hecha a medida ni coincide 100% con el color de la madera del mueble de al lado pero da el pego; una manera como cualquier otra de salvar una columna, lucir deuvedés de música y exhibir el cuerno del Wacken. Atención al baúl pendiente de pintar nos-lo-encontramos-al-lado-de-un-contenedor-y-para-que-se-lo-quede-un-gitano-ya-lo-arreglamos-nosotros.

23 de mayo de 2010

Del trabajo de campo que he podido realizar hasta ahora de camarera-de-noche-biólogasessy-necesitounasperrillas-todaayudaespocaparalostiemposdevacasflacasqueseacercan se extraen las siguientes conclusiones sobre los hábitos de consumo entre punkarras y jevis:

Los punkarras manejan más pasta o son más manirrotas que los jevis, gastándose proporcionalmente mucho más dinero. Los que beben, beben mucho y te pasas toda la noche viendo las mismas caras acercándose a la barra una y otra vez. Predominan los calimochos y las cervezas (en mini, por supuesto) y lo más sibarita que piden es un Brugal. Los jevis gastan menos dinero y no son tan hiperfrecuentadores. Piden proporcionalmente menos bebidas alcohólicas y menos volumen de bebida, aunque los que toman alcohol sí se atreven a pedir minis para compartir. El espectro de peticiones aumenta y piden cosas más sofisticadas, como gin tonics, Four Roses, calimochos con granadina e incluso cosas que claramente no tenemos como chupitos de Jack Daniels.

Y sí, hay gente tan educada que viene a la barra expresamente para dejar el vaso vacío, a pesar de disponer de papeleras que no están repletas. En ambos grupos hay pedorros exigentes que se piensan que están en un garito de lujo de Ibiza y arrugan el ceño si la cerveza no está bien tirada o que tenemos todas las marcas habidas y por haber. Pero luego también hay clientes simpáticos y agradecidos. No dejan de sorprenderme los bigardos macarruzas que después resultan ser gente mansa y de buen conformar y los melenudos con tachuelas que te piden un zumo (??!!) y cuando les das a elegir, en vez de elegir el de piña que es como más "neutro", eligen el de melocotón que es el más gayer (???!!!) y se están 45 minutos tomándoselo como su fuera un Red Label bien cargadito. Lo más indignante es la gente que abandona las latas de bebida del combinado en la barra porque es triste tirar a la basura coca colas casi enteritas.

Los que más gracia me han hecho hasta ahora fueron una pareja de chicos que venían con las novias y a pesar de su pinta de macarrillas con pelos teñidos de rubio platino y vestimenta al uso demostraron ser de lo más educados y simpáticos. Empezaron preguntando desconfiados que cuánto costaba el mini de cerveza. Al oir 5,50 euros se mostraron agradablemente escandalizados, por lo barato (y yo pensé si me estaban vacilando). Después preguntaron que cuánto costaba el mini de calimocho y al oir el mismo precio se emocionaron casi hasta las lágrimas diciendo que les parecía muy barato. Pidieron un mini de cerveza para cada uno, diciendo que con esos precios no los iban a mover de la barra (el caso es que tampoco bebieron tanto), y que les pusiera un mini de calimocho "para las niñas" (que eran 4 y que iban a aguantar con un mini para las 4 toda la noche). Se lo serví sirviendo los ingredientes delante suyo (como siempre se ha hecho y como se sirven las bebidas hasta en el peor bareto de barrio) y se volvieron a emocionar, diciéndome con gran sentimentalismo que "era la primera vez que alguien les servía la coca cola del calimocho delante suyo". ¿Pero a qué clase de tugurios irían esos pobres muchachos? XD

Típicos clientes de los que te alegras de volverlos a ver acercándose a la barra porque son muy simpáticos
. De babosos abusadores que te van pidiendo que les perdones parte del precio también hay, pero me los reservo para otra tanda de anécdotas...

2 de mayo de 2010

Me jodo cada día

Sigo en mi estado de humor misántropo.
Esta vez les dedico otro himno lleno de sabiduría a mis compañeras de trabajo. En vez de granos en la cara a algunas les tendría que salir cinta americana en la boca.