Aunque no he resuelto nada entre nadie, es cierto que apenas hay visibilidad en los afectos del curro. Me siento como Petita, la elefanta figurín del zoo de Benidorm, rechazada por las hembras de su grupo y despreciada por los machos, perseguida por un macho grandullón, incomprendida ella.
Probablemente, el único blog escrito por una mujer que jamás hablará de zapatos.
13 de noviembre de 2006
Aunque no he resuelto nada entre nadie, es cierto que apenas hay visibilidad en los afectos del curro. Me siento como Petita, la elefanta figurín del zoo de Benidorm, rechazada por las hembras de su grupo y despreciada por los machos, perseguida por un macho grandullón, incomprendida ella.
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